El reporte dice que el aplauso duró cinco minutos. Que al ser leída una carta enviada por el expresidente Álvaro Uribe, los más de mil asistentes al 33 Congreso Nacional Ganadero, celebrado en Santa Marta la semana antepasada, se pusieron de pie y ovacionaron al exmandatario.
Si hay un gremio que cierre filas en torno a Uribe es éste. Para ellos, la política de seguridad no estructural del anterior gobierno es lo mejor que les pudo suceder tras el azote por décadas de la guerrilla.
Lo que resulta contradictorio es cómo ovacionan al Presidente de un gobierno que así como les dio esa seguridad, permitió negociar un TLC con Estados Unidos, absolutamente desventajoso para la economía ganadera nacional.
Nada de reciprocidad fue la característica central de un pacto comercial que puso a nuestros productores de carne y leche a merced de los aventajados productores americanos. Lo mismo que sucedió con varios nacionales vinculados a otras actividades importantes de la economía colombiana.
Subsidios (compromisos de su desmonte son burlados), crédito barato, alta productividad, infraestructura y barreras de admisibilidad sanitaria para la entrada de nuestros productos (tardaremos mucho en superarlas), son las condiciones reales de los ganaderos estadounidenses frente a los nuestros. Lo que de mayo, mes en que arrancó el Tratado, hasta octubre pasado, se traduce en importaciones de leche americana por valor de 93 millones de dólares frente a exportaciones nuestras por 4 millones de dólares. Lo que según el propio presidente de FEDEGAN empieza a afectar el precio al ganadero. Tendencia que se agravará con la próxima entrada en vigencia del TLC con la Unión Europea y que pondrá en peligro de subsistencia a los 300 mil productores colombianos.
Reincide la pregunta: ¿Cómo es que por un lado les dan seguridad y por el otro los aniquilan económicamente? La respuesta está en la gran contradicción que cargan los defensores de la globalización, modelo económico caracterizado por la imposición de las grandes potencias y el gran capital sobre los países en los que invierten o con los que negocian. Los TLC son solo una de las formas de operación del modelo. Nuestros gobernantes, como hipnotizados, aceptan esas condiciones. Resultado: el detrimento del país y del futuro de sus conciudadanos. México está de ejemplo, no se cansan de repetirlo: de 180 mil ganaderos, tras el TLC con EE.UU. sobreviven alrededor de 30 mil.
En el pecho de Uribe en su momento frente a la potencia americana (y en el de Santos ahora frente a los europeos) la camiseta nacional destiñó. Ni qué decir de líderes gremiales que por andar congraciándose con el poder presidencial, más allá de lo que les corresponde, no asumieron la defensa verdadera de los intereses de sus representados. Es lo que le ocurrió al Presidente del gremio ganadero con su incondicionalidad con Uribe. No resulta creíble que insista en que sí hizo lo que tocaba. Era en plena negociación que había que dar esa pelea, no después, para alivianar remordimientos de conciencia.
Ganaderos: otros en mora de despertar
Lun, 10/12/2012 - 04:00
El reporte dice que el aplauso duró cinco minutos. Que al ser leída una carta enviada por el expresidente Álvaro Uribe, los más de mil asistent
