General Santander

20 de mayo del 2011

En una columna anterior manifesté que para llegar a ser Rey Vallenato en la categoría acordeoneros profesionales, los aspirantes pretendían hacer una carrera similar a la militar, es decir ser reyes en las categorías infantil, juvenil y aficionado; eso los lleva con mayores méritos y de peldaño en peldaño a la gran corona de Rey Profesional. No ocurre lo mismo en la modalidad del concurso de canción inédita, donde el Rey puede ser un compositor muy reconocido y de grandes pergaminos, como puede ser un perfecto desconocido, lo cual tiene lógica, porque en éste, como en los demás concursos, no se califica la trayectoria del participante sino aspectos puntuales, en este caso: la letra, el mensaje, la melodía y la interpretación de la canción.

En la carrera militar colombiana el máximo grado es para los generales, cuya insignia son cuatro soles; en los compositores vallenatos tener cuatro coronas de rey de la canción inédita es un privilegio que sólo un compositor tiene hasta hoy en la historia de nuestra música; ese compositor se llama Santander Durán Escalona, o, como yo lo he bautizado, “El General Santander”.

“El pibe” o “Santa” como cariñosamente le dicen sus amigos, fue el tercer Rey de la Canción Inédita en 1971 con el tema Lamento Arhuaco; recordemos que en el primer Festival Vallenato (1968) no se hizo este concurso; luego, en 1987, se volvió a coronar con el paseo La Canción del Valor; en el año 2000 por tercera vez se coronó Rey de la Canción, y remató con broche de oro al obtener su cuarto sol, en el año 2007 como el único Rey de Reyes de este concurso con la canción titulada Entre Cantores.

“El General Santander” cumplió el pasado 4 de enero 66 años, pero cuando uno lo ve cantar sus líricas canciones, sigue siendo el muchacho aquel que con Freddy Molina, Gustavo Gutiérrez Cabello, Octavio Daza, Tomás Darío Gutiérrez, Mateo Torres, Fernando Meneses, Hernando Marín, Sergio Moya Molina y otros, le dieron vida en los años sesentas al vallenato romántico, ese que ha sido por algunos criticado como el verdugo del vallenato clásico, el mismo al que le han pronosticado una vida efímera y no obstante se mantiene incólume por más de cincuenta años.

Pero “Santa” es también uno de los pocos precursores y cultivadores del vallenato protesta, al lado de Armando Zabaleta, Hernando Marín, Daniel Celedón y Marciano Martínez. A mí particularmente me emociona escuchar  Las Bananeras,  El último embaucador, El pescador, para solo mencionar algunas de ese corte.

En muchas de las parrandas que he compartido con Gustavo Gutiérrez Cabello, he notado que algunos le han pedido que cante títulos que no son de su autoría como por ejemplo Ausencia o Palabras al viento, supongo que lo mismo le ocurrirá a Durán Escalona; la única explicación a esta confusión es que tanto “Santa” como Gustavo son precursores del vallenato lírico; sin duda son estilos muy cercanos.

El General Santander, quien es sobrino de un mito llamado Rafael, sin duda alguna, el más grande de todos los compositores vallenatos en la historia, no siguió a pie juntillas su estilo narrativo y más bien siempre ha querido diferenciarse de su tío.

La primera canción del General de cuatro soles Añoranzas del Cesar fue himno de la creación del Departamento del Cesar. A mi juicio, a este hombre grande, ni el Cesar, ni la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata le han hecho los homenajes y distinciones que merece; como todo rebelde no creo que los espere ni los reclame.

Las tantas veces que he asistido a los eventos y lanzamiento organizados por la Fundación del Festival de la Leyenda Vallenata, me he preguntado ¿Cuál es la razón para que no presenten al compositor más galardonado por el festival?

Recientemente escribí una columna que no les gustó a muchos, en la que critiqué la idoneidad del jurado en los distintos concursos y hoy me pregunto  ¿Por qué la fundación no pone de jurado al “General de cuatro soles” de la composición vallenata?

Finalmente, de las cosas que tengo por hacer es escuchar al “General” con su guitarra cantar Cerro Murillo, Mi Sentimiento, Silencio, Diosa de la Serranía, Ausencia, al lado de Gustavo Gutiérrez, con los coros de su hermana Estela, una madrugada a orillas del Rio Badillo, con traguito de Old Parr.

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