Gozo mi salud

Gozo con el humorista, el payaso, la cebra y el ruiseñor. Gozo con el aguacate, la luna, los amigos y la ciudad. Gozo y tomo el tiempo para gozar con ellos. Busco el momento para su disfrute y con fr
Gozo con el humorista, el payaso, la cebra y el ruiseñor. Gozo con el aguacate, la luna, los amigos y la ciudad. Gozo y tomo el tiempo para gozar con ellos. Busco el momento para su disfrute y con frecuencia, trato de perpetuarlo. Más no gozo, por lo  menos conscientemente, de la salud. Sé que cosas me producen bienestar y trato de encontrarlas, pero gozar, disfrutar, alegrarse con la simpleza de la salud, del estar saludable, a poco que lo hago. Considero la salud como un bien que me debe ser dado por derecho propio, como algo que la vida me ofrece y no debiera quitarme, debe ser tan natural como el agua que brota del manantial y además, ojala, inagotable. Sí, así es, sin embargo solo usamos este bien para movernos por la vida, no nos detenemos a gozar de él. Es poco frecuente que en el silencio de la noche, en el amanecer o en medio de una larga espera, tenga la conciencia de gozar con el estado saludable de mi cuerpo. Nada frecuente que ponga mi atención en una parte de mí mismo, menos aún que trate de sentir mis órganos interiores y  que me deje impregnar por los sentimientos y emociones que cada órgano me transmite al estar saludable. El dolor centra nuestra atención de inmediato. Es el dolor el lenguaje que usa el cuerpo para alertarnos. Muchas veces solo el dolor nos hace reconocer una parte de nosotros, que como decimos, no sabíamos ni que existía. Durante una sesión de ejercicio con instructor de baile o de yoga, no es raro que el dolor nos haga caer en cuenta de músculos hasta entonces “inexistentes”. La salud es silenciosa, el dolor es bullicioso. Pocas veces tomo el tiempo para sentir que detrás de un corazón saludable esta la alegría; que detrás de los pulmones se respira libertad; o que más allá de mis ojos esta la bondad que veo en los actos simples de la vida. También podría caer en cuenta que un intestino-colon que excreta a diario muestra mi capacidad para desechar las ideas inútiles;  que la garganta sana es seguridad en si mismo; que la piel lubricada, cálida al tacto muestra que las relaciones humanas me agradan. La alegría, la felicidad, el amor, la risa que busco obtener de las situaciones cotidianas, también las puedo lograr al escuchar mi cuerpo, al estar atento a la salud que resuma y que expresa en el mismo lenguaje, el del amor. Al gozar de la salud, se expande este sentimiento a quienes nos rodean, volviéndolos a ellos mismos más saludables. Así compartimos nuestra salud. Tomemos un tiempo cada día para caer en cuenta de la salud, para dar gracias por ella y para difundirla. www.medicointerior.com
Más KienyKe
Tibanica-Primavera, Los Laureles e Islandia ya están en operación sobre la avenida Ciudad de Cali. Estas son las rutas y conexiones que tendrán los usuarios.
El presidente de Estados Unidos anunció una nueva ofensiva económica para presionar a Irán y advirtió que los países, bancos y empresas que apoyen financieramente a Teherán podrían enfrentar fuertes sanciones.
Daniel Torres fue trasladado a una clínica en Bogotá tras recibir un fuerte golpe durante el empate de Santa Fe ante River Plate.
El Gobierno de Abelardo De La Espriella tendrá facultades especiales durante 30 días para responder a los efectos del terremoto.