Vía La Calera, el trayecto de la muerte

Publicado por: admin el Vie, 17/01/2020 - 07:20
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Respetada Alcaldesa: 

Usted pensará que es abusivo de mi parte que, estando recién posesionada, la empiece a acosar con peticiones. Por supuesto no es justo trasladarle
Vía La Calera, el trayecto de la muerte
Respetada Alcaldesa:  Usted pensará que es abusivo de mi parte que, estando recién posesionada, la empiece a acosar con peticiones. Por supuesto no es justo trasladarle el abandono al que nos redujo la pasada administración distrital. Si bien no se le puede desconocer al exalcalde Peñalosa los logros en diferentes frentes al concluir su administración, a los habitantes de La Calera nos dejó en el olvido. Y nos dejó en el olvido por convicción, de forma deliberada, porque él no cree en la ciudad región. A usted le pido que no cometa el mismo error porque Bogotá no es funcional, sin los productos, incluida el agua, de los municipios que la rodean. Y por esta desidia y olvido es que la vía de La Calera se ha convertido en una tierra sin rey ni ley. El pasado domingo, quedó bloqueado el ingreso a la ciudad porque se cayó un poste de energía. ¿Y cuál fue la causa? La caída de un árbol. Pero lo preocupante del hecho, es que no es la primera vez que un árbol bloquea la única vía que comunica La Calera con Bogotá. No se requiere ser agrónomo, biólogo o experto en flora para ver que los árboles que se encuentran apostados en la vía amenazan ruina. ¿Y de quién es la culpa de ese deterioro? Si bien podría endilgarse la culpa a los propietarios de los predios en los que se encuentran, es falta grave del Distrito, a través de las autoridades ambientales, el no haber ordenado la tala inmediata y la sustitución por especies nativas. ¿Qué están esperando? ¿Será necesario que ocurra una tragedia? ¿Cuántos buses escolares se movilizan por la vía, exponiendo la vida de cientos de niños? Y dejando de lado, el peligro que los árboles representan. Señora Alcaldesa la invito un viernes en la noche o un domingo en la tarde a visitar el denominado kilómetro 4. Hace un par de años interpuse, junto con otros ciudadanos, derechos de petición que obligaron a la administración distrital a tomar medidas en el punto denominado La Paloma. Y las medidas se tomaron y, fueron efectivas. Tan efectivas que los negocios ilegales, se trasladaron al kilómetro 4. Allí abundan los vendedores ambulantes, quienes arbitraria y descaradamente se toman la vía, para que cientos de clientes “admiren” la vista a la ciudad, consuman un poco de aguardiente y se coman una buena mazorca. Y claro que el plan pinta bueno, sino fuera porque se toman la vía, interrumpiendo el flujo normal de vehículos, colectivos y alimentadores del SITP, haciendo que el tránsito por la vía sea una verdadera tortura. Y sigamos. En el kilómetro 4, podrá encontrar las “chivas rumberas” cuyo tránsito se incrementa en las temporadas decembrinas. Las chivas teniendo en cuenta las condiciones mecánicas y el propósito de las mismas, transitan despacio, con música que supera cualquier norma de contaminación auditiva y sin tener las condiciones mínimas de seguridad para quienes estando de pie, menean al cuerpo al ritmo no de los sones sino de las curvas. Y como si fuera poco. ¿Qué decir de las cabalgatas? ¿Cómo en una carretera principal, se admite el tránsito de caballos? ¿Y cómo se permite cuando quienes los montan, a todas luces no tienen la más mínima noción y con ello y con la mezcla del licor no sólo ponen en riesgo su vida sino la de quienes transitan? Ya ha habido muertos en la vía como consecuencia de caballos desbocados. ¿Cuántos muertos más se requieren para que alguna autoridad controle que una vía principal no puede convertirse para el goce de unos pocos en pista de caballos? Señora Alcaldesa y le suplico no olvidar la basura que dejan quienes transitan. En esta temporada, de mañanas heladas, altas temperaturas durante el día y fuertes vientos, empezarán los incendios, y será ahí dónde nos lamentaremos nuevamente por estar acabando con esta tierra que ya no aguanta más indolencia. Señora Alcaldesa, para que esta no sea una carta de una quejosa más, convóquenos a una jornada de limpieza de la vía, háganos partícipes de las soluciones, devuélvanos el amor por lo público. Sí, como siempre quienes me leen, criticarán que le traslade a usted la responsabilidad de motivarnos a tomar acciones como ciudadanos pero la verdad es que cuatro años de abandono, nos han hecho odiar la vía La Calera. Y como con los amores tormentosos, a pesar de que la odiamos, en nuestra, cada uno de nuestros días. Señora Alcaldesa ruego encarecidamente que no nos “castigue” por haber decidido vivir fuera del perímetro urbano, con el argumento de que no pagamos impuestos en Bogotá. Ese fue el argumento de su antecesor. Argumento falso, por cuanto quienes residimos en municipios vecinos, pero tenemos nuestros trabajos en Bogotá, dejamos el fruto de nuestro trabajo y los impuestos que el mismo genera, en ésta última. Y ya para terminar, señora Alcaldesa claro que quiero la ampliación de la vía pero en el entretanto y hasta que ese sueño sea ya una obra ejecutada, ruego e imploro que imponga el orden. La vida de quienes tenemos que transitar diariamente por la vía a La Calera está en riesgo. María Elena Bonilla Páez.