La CNTV, el último bastión uribista

5 de mayo del 2011

Una de las razones por las que el ministro Germán Vargas Lleras, antes de emprender la necesaria reforma a la Justicia y otras tareas urgentes de su cartera, decidió meterle mano a la Comisión Nacional de Televisión para impulsar la reforma que pretende eliminar su carácter constitucional, tiene que ver con que el uribismo decidió tomarse la Comisión. Luego de que el proceso de adjudicación del tercer canal resultara de alguna manera un fiasco para los uribistas de la CNTV, que habían prometido a su jefe sacarla a como diera lugar antes del 7 de agosto, y por supuesto a favor de Planeta, los espadachines uribistas decidieron mirar hacia dentro de la entidad ya que ni siquiera con cuatro comisionados del gobierno habían podido sacar adelante su propósito.

El primero en rodar fue el jefe de asuntos legales, Raúl Francisco Ochoa, que era un obstáculo por haber emitido conceptos en contravía de los que querían adjudicar a sombrerazos el tercer canal. Además había llegado a la CNTV por el comisionado Alberto Guzmán a instancias de su hermano Ignacio Guzmán, jefe de debate de la campaña de Vargas Lleras. Fue declarado insubsistente y en su reemplazo nombraron a Sofía Arango, una funcionaria que venía de la Casa Nari y había sido escogida por Uribe como comisionada ad hoc cuando el entonces comisionado Jorge Figueroa se declaró impedido en el caso del cableoperador de la familia Galvis.

La otra funcionaria que se había convertido en una piedra en el zapato, en esa licitación, fue la jefe de regulación de la competencia, Ana Milena Escobar, que había sido nombrada en ese cargo por el anterior director Juan Andrés Carreño, también éste de las filas de Cambio Radical. Aunque ella es de familia conservadora, tenía serias contradicciones con los uribistas de la Junta por lo que también pidieron su cabeza. En su reemplazo la comisionada kamikase uribista Anny Vásquez, se trajo a una desempleada del uribismo MEGUMI KAKOI MATSUZAKI, cuya hoja de vida solo tiene de importante su paso por Telefónica, cuando se hizo el negocio de la venta de Telecom.

Cada vez más el uribismo se queda con el control total de los subdirectores y jefes de oficina para enfrentar las adversidades que sobrevengan para la adjudicación del tercer canal, ahora que se inicia un nuevo proceso después de la decisión del Consejo de Estado. De los subdirectores el único que no está por recomendación política es el subdirector técnico, Luis Eduardo Peña, quien viene desde hace varios años en la CNTV y es reconocido por su conocimiento técnico, pero claro, al final no estorba porque no incide mucho en la decisión sobre el tercer canal, luego no se siente en peligro inminente.

El jefe de planeación, Darío Villegas, es primo de Bernardo Moreno y fue prácticamente impuesto por el exsecretario de la Casa de Nariño, al igual que la jefe de prensa, Maura Achury. El jefe de personal, Gustavo Araque, fue llevado por Ricardo Galán y es uribista incondicional hasta el punto que fue la propia Anny Vásquez la que lo sugirió como comisionado interino cuando en un acto no muy ortodoxo el presidente Alvaro Uribe lo nombró en reemplazo de Alberto Guzmán, después de que el director uribista Eduardo Osorio decidió sacarlo de la nómina, debido a que la Procuraduría opinó que éste no debía ejercer después del vencimiento de su período. Araque está hoy dedicado a revisar con lupa las hojas de vida de los que no le funcionan al uribismo y si son de libre nombramiento y remoción los sacan, como sucedió con Adriana Pardo del PIN y un par de funcionarias vargaslleristas Mónica Rodríguez de financiera y Angélica Novoa, la tesorera.

Hay una sobreviviente que dejó Juan Andrés Carreño en la Subdirección de Control Disciplinario, recomendada por Samuel Moreno, la exesposa de Leonardo Echeverry, su asesor y mano derecha. Es Ruby Duarte, hermana del concejal Wilson Duarte, que está en capilla, aunque algunos sostienen que el uribismo no quiere tocar por ahora a los de Samuel. Y el comisionado Mauricio Samudio la defiende por el voto de Canal Capital. A la esposa de Juan Manuel Galán, Carmenza Lian, algunos uribistas le tienen ganas pero no la han sacado porque es asesora del despacho del comisionado Samudio.

La jefe de contenidos, Salua Abisambra, de familia uribista, ha sido bien aplicada con Anny Vásquez y Eduardo Osorio en lo del tercer canal y es protegida de Ricardo Galán y de Ilse Bechara, uribistas triple A, por lo cual tiene garantizado su puesto.

La subdirectora administrativa y financiera, Francia Jiménez, aunque la llevó Guzmán es uribista y no se les atravesó en el proceso del tercer canal, por lo que por ahora está perdonada. Es lo único que le dejaron al comisionado Guzmán y aunque es de la vieja guardia de Telecom, se comenta en los pasillos que ya le tienen un uribista furibundo listo para reemplazarla en este cargo.

Por algo ya ni el Polo, ni los liberales, defienden hoy la CNTV, y por algo los uribistas ya no son la primera fila para acabarla. El problema es que no lo pueden decir de frente y menos los comisionados porque de inmediato el presidente Juan Manuel Santos los removería. Aunque no es que estén muy tranquilos porque se dice en Palacio que Santos no está contento con este proceso de uribización de la CNTV.

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