Joshep Bueys (1921 -1986) es una de los artistas alemanes más importantes del siglo XX por tantas razones que, sería inútil tratar de describir su obra, y lo que nos deja perplejos es la exposición sin contenido ni sentido que actualmente se realiza en Bogotá donde se
pierden todas las oportunidades. Nada queda y peor, nada enseña, como
se ha enfocado la reflexión del experimento curatorial.
Bueys fue un artista que manejó grandes públicos y no podemos hablar
de los espacios que albergaron -y lo siguen haciendo- sus trabajos.
Sus obras de gran magnitud se han exhibido, por dar un mínimo ejemplo,
en todo el Museo Guggenheim de Nueva York o en el de Bilbao y acá
tenemos que conformarnos con la colección del Banco Deutsche que con
auspicio de la Embajada Alemana, traen y promueven una triste imagen
de un genio. La muestra es sin duda una versión pobre para los
países sin vías de desarrollo como el nuestro. Se trata de un refrito
infortunado que extrañamente expone, sin razón, la Biblioteca Luis
Ángel Arango en la Casa Republicana. Una muestra para la casa de
cultura de Mitú viene a presentarse con bombos y platillos en uno de
los escenarios colombianos más importantes del país. Y se equivocan
tanto porque de la visita no conmueve y no se aprende nada sobre la
complejidad del arte moderno. Lo que nos resulta insólito. Solamente
queda el desagrado del limbo conceptual y la pérdida de un esfuerzo
cultural de esas propuestas.
Cuando Bueys, maneja objetos llenos de significado, la exposición
trae unos dibujitos caligráficos que ni siquiera son parte de su
trabajo y que llegan a ser además, un remedo de la obra consagrada
del norteamericano Cy Twombly (1928 – 2011) quien hizo de sus
apuntes caligráficos dentro de una obra coherente e importante porque
ella reúne no sólo las vivencias, sino circunstancias diversas que
hacen de su obra una construcción moderna.
La situación empeora: el artista que ha realizado interesantes videos
donde ha registrado sus performances y que hacen de su figura un
icono de las artes plásticas, nos muestran mini fotos de contacto en
blanco y negro.
Cuando se trata de una artista que maneja simbólicamente el fieltro o
el cebo como elementos que identifican sus procesos de vida, en esta
muestra viene un recorte de retazo enmarcado.
Obviamente se trata de una colección que, sin poder avanzar en un
verdadero compromiso, recurre a sus alumnos como complemento y
explicación del grupo Fluxus. Aunque debemos decir que el trabajo
pedagógico de Bueys abarcó parte de su vida, ninguno llega a tener la
altura y la audacia de este creador que rompió las fronteras de la
historia del arte. A ésta historia de exposición la titulan Bueys y
el más allá. El enseñar como arte.
El final de la historia es peor porque le dan cabida en un segundo
piso a la interpretación criolla de Beuys y permiten que un artista
como Danilo Dueñas haga su costosa hecatombe de una instalación sin
motivo donde la deconstrucción es el tema. Se salva el trabajo de
Rosario López.
El tema del arte y la sociedad queda lejos de ser un compromiso. Bueys
fue un activista político que nos muestra la cara enérgica del artista
comprometido con el Partido Verde en Alemania y dentro de ese
concepto eco-social nos dejó los conceptos de la escultura social
donde el artista desaparece como actor y la obra es más un hecho más
libre y más de la mano del común de las personas. Pero eso lo puede
hacer quien tiene el poder de convocatoria.
Triste y caótica es la respuesta social colombiana a esta difícil
aventura de estar más cerca de la sociedad.
Bueys fue un artista que manejó grandes públicos y no podemos hablar
de los espacios que albergaron -y lo siguen haciendo- sus trabajos.
Sus obras de gran magnitud se han exhibido, por dar un mínimo ejemplo,
en todo el Museo Guggenheim de Nueva York o en el de Bilbao y acá
tenemos que conformarnos con la colección del Banco Deutsche que con
auspicio de la Embajada Alemana, traen y promueven una triste imagen
de un genio. La muestra es sin duda una versión pobre para los
países sin vías de desarrollo como el nuestro. Se trata de un refrito
infortunado que extrañamente expone, sin razón, la Biblioteca Luis
Ángel Arango en la Casa Republicana. Una muestra para la casa de
cultura de Mitú viene a presentarse con bombos y platillos en uno de
los escenarios colombianos más importantes del país. Y se equivocan
tanto porque de la visita no conmueve y no se aprende nada sobre la
complejidad del arte moderno. Lo que nos resulta insólito. Solamente
queda el desagrado del limbo conceptual y la pérdida de un esfuerzo
cultural de esas propuestas.
Cuando Bueys, maneja objetos llenos de significado, la exposición
trae unos dibujitos caligráficos que ni siquiera son parte de su
trabajo y que llegan a ser además, un remedo de la obra consagrada
del norteamericano Cy Twombly (1928 – 2011) quien hizo de sus
apuntes caligráficos dentro de una obra coherente e importante porque
ella reúne no sólo las vivencias, sino circunstancias diversas que
hacen de su obra una construcción moderna.
La situación empeora: el artista que ha realizado interesantes videos
donde ha registrado sus performances y que hacen de su figura un
icono de las artes plásticas, nos muestran mini fotos de contacto en
blanco y negro.
Cuando se trata de una artista que maneja simbólicamente el fieltro o
el cebo como elementos que identifican sus procesos de vida, en esta
muestra viene un recorte de retazo enmarcado.
Obviamente se trata de una colección que, sin poder avanzar en un
verdadero compromiso, recurre a sus alumnos como complemento y
explicación del grupo Fluxus. Aunque debemos decir que el trabajo
pedagógico de Bueys abarcó parte de su vida, ninguno llega a tener la
altura y la audacia de este creador que rompió las fronteras de la
historia del arte. A ésta historia de exposición la titulan Bueys y
el más allá. El enseñar como arte.
El final de la historia es peor porque le dan cabida en un segundo
piso a la interpretación criolla de Beuys y permiten que un artista
como Danilo Dueñas haga su costosa hecatombe de una instalación sin
motivo donde la deconstrucción es el tema. Se salva el trabajo de
Rosario López.
El tema del arte y la sociedad queda lejos de ser un compromiso. Bueys
fue un activista político que nos muestra la cara enérgica del artista
comprometido con el Partido Verde en Alemania y dentro de ese
concepto eco-social nos dejó los conceptos de la escultura social
donde el artista desaparece como actor y la obra es más un hecho más
libre y más de la mano del común de las personas. Pero eso lo puede
hacer quien tiene el poder de convocatoria.
Triste y caótica es la respuesta social colombiana a esta difícil
aventura de estar más cerca de la sociedad.
