El segundo cargo de elección popular más importante del país es bastante competitivo, en otras palabras, todos los partidos políticos buscan quedarse con él como premio mayor en las elecciones regionales de octubre próximo. Por ello no es extraño encontrar una baraja de nombres tan amplia cada cuatro años, muchos de pesos pesados de la política nacional que reconocen en este cargo el mejor premio de consolación ante frustraciones electorales de aspiraciones más ambiciosas. Se trata, claro está, de la Alcaldía de Bogotá, la capital de la república, que maneja unos recursos públicos gigantescos y que genera visibilidad nacional, catapultando a sus ocupantes a la Presidencia de la República.
Estas elecciones en Bogotá contienen un elemento particular que la hacen atípica frente a otras coyunturas electorales del pasado, por cuenta de la inestabilidad política creada por el fenómeno del cartel de la contratación, que dejó a los capitalinos sumidos en la incertidumbre y el rechazo a prácticas clientelistas y corruptas. El caos que se vive es suficiente motor para apropiarse seriamente de la responsabilidad que significa escoger la mejor alternativa para la ciudad; eso significa un estudio sistemático y profundo de las propuestas, pero sobretodo de las hojas de vida de los candidatos con el fin de evitar otros Morenos en la administración distrital.
Resultaría paradójico que se le volviera a dar la oportunidad a los representantes de la izquierda democrática para que ocupasen el Palacio de Liévano, así se camuflen en partidos o movimientos con nombres sonoros y atractivos. Es hora de cobrarle caro, haciendo uso efectivo del derecho al voto, y en el marco del sentido real de la responsabilidad política, a los integrantes del Polo Democrático Alternativo por su pésima gestión al frente de la capital. Si no es así, quedará tristemente la sensación de que todo vale y que solo basta con disfrazar una candidatura para obtener el perdón y el olvido de los bogotanos. Creo que debemos estar a la altura de las circunstancias y evitar a toda costa que este sector político vuelva a ganar, para el bien de la ciudad y el ejemplo para el futuro.
Obviamente me refiero a la candidatura de Gustavo Petro, que hace un año no rechazó el apoyo de todo el Polo, incluidos los Moreno, para su campaña presidencial; pero convenientemente se apartó de ellos en un momento atractivo para su aspiración de poder distrital, como premio de consolación. Todos le reconocemos la lucha interna que emprendió para denunciar abiertamente estos hechos de corrupción al interior de la alcaldía, con los efectos vergonzosos para el partido y con el costo político que asumió el hoy candidato. Pero todo ello parece más un show que le convino políticamente a Petro para su aspiración, que una decisión política basada en la “salud” de Bogotá; si así fuese hubiera sido antes, por ejemplo, de su candidatura presidencial.
Sin embargo, considero que las posibilidades de Petro y, por esa vía, de la izquierda democrática son muy altas, por varias razones de peso. Una de ellas es que gran parte del electorado bogotano que apoya las candidaturas cercanas a la derecha y centro- derecha dividirá sus votos entre una baraja de candidatos muy grande, favoreciendo la candidatura de Petro que tiene incidencia no solo en la izquierda, sino también en el centro del espectro político. Otra radica en el retiro de Mockus del Partido Verde, lo que implicaría que una parte importante de sus votos se irán con Petro, perjudicando al candidato verde; eso si Mockus decide no lanzarse a ocupar el Palacio de Liévano el próximo octubre, asunto que está todavía en veremos. Si Mockus se lanza, se convertiría en el principal obstáculo del candidato progresista.
En ese sentido, el hecho político de que Peñalosa, Parody, Luna, Galán, Castro, Rosas y otros estén compitiendo por crecer en un mismo sector político de la capital, los pone en aprietos, pero principalmente hace que la ciudad corra el riesgo de volver a elegir a la izquierda democrática el próximo octubre, con lo que ello implica para Bogotá. El candidato del Polo será una figura decorativa más, que aglutinará los votos de la Anapo y de algunos otros fieles militantes del partido, sin hacerlo mucho daño a Petro y sus aspiraciones.
Si todos ellos siguen en la contienda hasta el final, sin la presencia de Mockus, cosa que no es muy segura por sus desmedidas ambiciones de poder, lo más probable es que Petro sea nuestro nuevo alcalde. Da tristeza ver que por encima de los intereses de la ciudad, estén las aspiraciones políticas de unos cuantos candidatos que no vislumbran la magnitud de lo que está en juego y se concentran solamente en lograr su sueño de ocupar este cargo público. El ejercicio de los próximos meses debe concentrarse en visualizar las verdaderas posibilidades de cada una de sus candidaturas y tomar la decisión racional de unirse con otra candidato que tenga más opciones, para evitar que la división le de la posibilidad real a Petro de ganar las elecciones locales.
Así las cosas, estos meses que vienen serán muy interesantes para Bogotá y sus gentes, todo depende de que queramos los capitalinos: premiar a la izquierda por su pésimo ejercicio en la administración distrital o cobrarle el caos en que dejó a la ciudad, dándole la posibilidad a otro sector político. Pero ello, también dependerá de las decisiones que en el camino tomen los demás candidatos, de unirse entre ellos para fortalecer las candidaturas o de seguir hasta el final, sin medir las consecuencias reales para el futuro de la ciudad. Bueno, ahora a evaluar hojas de vida y programas de gobierno.
Escolio: Ojala que este simulacro de votación si sea un buen indicio para la aprobación del TLC en el congreso de los Estados Unidos; pero no seamos triunfalistas todavía, para no caer de nuevo en la decepción si “algo” adicional se atraviesa en el camino, como suele suceder.
jafah2@hotmail.com
@javierflorezh
La lucha por la Alcaldía de Bogotá
Dom, 10/07/2011 - 00:03
El segundo cargo de elección popular más importante del país es bastante competitivo, en otras palabras, todos los partidos políticos buscan quedarse con él como premio mayor en las elecciones re
