Las recetas de Hollande

9 de agosto del 2012

Un amigo-ratón de biblioteca, Néstor Hernando Parra, me hace llegar una curiosa información sobre algunas de las medidas que ha tomado en sus primeros meses de gobierno el Presidente Hollande de Francia. Como se sabe, desde el comienzo de su mandato, Hollande se le paró de frente a la señora Ángela Merkel, flamante canciller de […]

Un amigo-ratón de biblioteca, Néstor Hernando Parra, me hace llegar una curiosa información sobre algunas de las medidas que ha tomado en sus primeros meses de gobierno el Presidente Hollande de Francia. Como se sabe, desde el comienzo de su mandato, Hollande se le paró de frente a la señora Ángela Merkel, flamante canciller de Alemania, e impuso una visión distinta de la crisis europea que parece estar resultando confirmada por los hechos.

Hollande declaró que él no sacaría a Francia de la olla apretándole el cinturón a los de abajo, sino metiéndole la mano en el bolsillo a los de arriba; recordando a Keynes, manifestó que la fórmula de salida estaba en el crecimiento y el empleo y no en la austeridad y el empobrecimiento. Consecuente con esta filosofía y para dar ejemplo, suprimió y subastó todos los coches oficiales y este fondo lo repartió en programas de bienestar para las regiones más deprimidas. Con recortes draconianos de sueldos públicos —algunos de los cuales pasaban de 650.000 euros al año— abrió programas de investigación científica que ocuparon más de 2.500 jóvenes científicos y técnicos desempleados, quienes ya están creando innovaciones en más de 175 Institutos Cientificos y de Alta Tecnologia: innovaciones para salir de la crisis, por supuesto.

De estos recortes no se han salvado, como es previsible, los honorables diputados y senadores. Se acabaron los paraísos fiscales de las exenciones y los subsidios, ahora las familias que ganen más de 5 millones de euros al año tienen que pagar el 75% de impuestos; con esa platica y la que le ha sacado a la Iglesia y a los colegios privados de clase alta, está creando empleos y jardines infantiles para atender el problema de la primera infancia y contratar madres solteras. A través de un bono-cultura está otorgando exenciones totales a quienes abran librerías o puntos de cultura y ha recanalizado todos los apoyos que antes se otorgaban con mano rota a la cultura, para proyectos que muestren criterios verificables de rendimiento social y emprendimiento económico.

Para quienes estén pensando que las propuestas de Hollande se quedan en el maquillaje, pueden consultar otro tipo de medidas más complejas, que ofrecen descuentos tributarios a los bancos en proporción al monto de los créditos sociales que ofrezcan.

Desde que se fue Sarkozy, que era un ventrílocuo ideológico de la señora Merkel, la prima de riesgo de Francia —lo que paga el país porque le compren sus títulos de deuda— ha caído de forma sustancial, como lo han hecho el desempleo y la inflación.

Keynes decía que la mejor manera de salir de una crisis era colocar 1.000 personas a cavar zanjas de ka y poner otras 1.000 a taparlas de noche. Hollande no está cavando zanjas, pero sí está abriendo puertas, muchas y muy amplias, por las cuales podrían salir muchos países europeos del cuarto oscuro de la crisis que hoy viven.

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