Los hombres de Dios

19 de junio del 2012

Lo que sucedió el pasado jueves en la ciudad de Valledupar, es un verdadero ejemplo de tolerancia y respeto por las creencias religiosas. Dos hombres de Dios, uno católico y otro cristiano, preocupados por el alto crecimiento de violencia y divorcios en los hogares de esa ciudad, se unieron por encima de sus convicciones doctrinales […]

Lo que sucedió el pasado jueves en la ciudad de Valledupar, es un verdadero ejemplo de tolerancia y respeto por las creencias religiosas.

Dos hombres de Dios, uno católico y otro cristiano, preocupados por el alto crecimiento de violencia y divorcios en los hogares de esa ciudad, se unieron por encima de sus convicciones doctrinales para brindar apoyo espiritual y fortalecer las bases de convivencia a miles de parejas que vienen sufriendo un quebrantamiento en sus hogares.

Este tremendo ejemplo de convivencia y hermandad entre estos dos líderes espirituales costeños —padre Linero y el pastor Mauricio—, es el modelo de actuación que debemos seguir todos los creyentes para crear valores en nuestras familias. Las necesidades de apoyo espiritual —cuando no somos capaces de enfrentar los retos a solas—, no distinguen entre un presbítero católico o un pastor cristiano. Por lo general, en esos momentos buscamos de Dios a través de un ministerio de oración sin importar la creencia religiosa. La fe está en las personas y no en los templos.

Les confieso, que desde hace un par de años recibo apoyo espiritual de ambas doctrinas. No hay amanecer sin los buenos, sinceros y eficaces consejos del padre Linero y de los constantes apoyos espirituales del pastor Mauricio, los cuales nos sirven como complemento en la oración que nos vincula a Dios. Así debería entenderse la práctica religiosa, como un elemento de sociabilidad y convivencia y no como un club de beneficiencia con distingos sociales y culturales.

Así no se comparta, hay que tener respeto por las creencias del uno y del otro. El hecho que los católicos repitan literalmente las oraciones una y otra vez, se hinquen ante imágenes, crean en el pecado original y no basen todas sus doctrinas en la Biblia, no les da derecho a los cristianos a criticar estas creencias. Tampoco los católicos deben criticar a los cristianos porque sus doctrinas estén basadas completamente en la Biblia, porque no necesiten de imágenes para orar o porque crean que nacimos con una naturaleza pecaminosa y no con un pecado original.

No hay duda que los resultados negativos en nuestras vidas surgen de las críticas que hacemos constantemente a los demás. Estas discusiones triviales deberían ir perdiendo importancia en la medida que vayamos aumentando la fe y la confianza con el poder espiritual de la oración.

Hay personas buenas y sinceras en todas las religiones y por eso no debemos caer en el sofisma de distracción que la plenitud de la verdad está en una u otra religión. Dios premiará o castigará a todos, católicos y cristianos, según su misericordia y su justicia, que son infinitas.

El fenómeno de la división es tan antiguo como el mismo hombre, solo hay ue mirar el ejemplo de Abel y Caín, que por egoísmo y envidia, un hermano mató al otro. En tiempo de los apóstoles unos grupos seguían a Pablo y otros a Pedro, y cada quien iba proclamando “yo soy de Pablo, yo soy de Pedro”, como si acaso Cristo estuviera dividido.

Decía Santo Tomás de Aquino, que “la ignorancia, el error y la división, es síntoma del pecado y de la ceguera del hombre, si no hacemos lo que tenemos obligación de hacer, pecamos por omisión y por esta negligencia, la ignorancia viene a ser pecado”.

Padre Linero y pastor Mauricio, ustedes más que nadie, saben que enseñar al que no sabe y corregir al que yerra sin importar su ideología, es hacer una obra de misericordia grandísima. Dios les siga dando sabiduria.

indangond@gmail.com

Twitter: @indadangond

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