La frase está más que sonada y de cajón. Lo de Venezuela es plausible, el pueblo se tradujo en votos. Ya no más ¡! De eso tan triste no vengo a hablar, aunque hubo un avance.
Siendo la época de la navidad-que poca gente entiende-, debo decir que primero extraño mucho a mi Papá, seguro que otros huérfanos también. Pero a volar pastores porque el dolor debe quedar atrás y llegó la navidad.
Hace mucho tiempo tenía pendiente este escrito. Mamá; te lo mereces todo. Son unas líneas sentimentales que procuran decirte cuánto te amo. Lo hago público como casi todo lo mío. Me demoré mucho, pero hoy te digo: TE AMO. Gracias a este medio por permitirme expresarlo. Otros no lo harían.
Cuando cumplí 18 me quise ir a enfilar en el ejército. Porque así la ley lo dispone y también mi historia, no pude; soy hijo único y de madre viuda. No se podía. Frustrado no pude prestar el servicio militar. Hoy tengo 38 años. De aquello ya pasaron 20.
Sigo buscando la verdad en rincones casi incomprensibles. A mi buen tío Luis Alfonso un beso enrome porque cumplió el 27 pasado. Aprovecho la navidad para también mandarle un cántico de amor a mi preciosa abuela, a la de mi hermosa novia y al gran maestro Eugenio, mi tío.
Mamá te dedico estas líneas con todo mi amor. Que sea esta navidad la posibilidad del amor entre los dos.
Esas fechas especialísimas de tu vida y de la mía nos dejan ver que somos especiales; que nos rodearon personas absolutamente buenas.
Más que lindo el hecho de recibirme en tu tierno y amoroso regazo luego de tantos años, es muestra de tu grandeza. Más que eso vale el corazón hablante. Ni los pastores podrían dar cuenta de aquello. Y a volar pastores… la navidad es para muchos una estructura, para otros un arbolito y para otros un pesebre. Para mí una fecha llena de sentimientos. No sobra decirlo, pero para mi Mamá, para mi abuela y para mi es el momentum; lleno de sentimientos. Perdimos al gran Gerardo el 27 de noviembre. Ese día iba a cantarle a su padre (mi abuelo Alfonso Arellano García), en su aniversario número 20 de su desaparecimiento. Es, como se ve, una fecha con unos matices de tristeza grandes pero que debemos transformar en amor y recuerdos de los momentos vividos más hermosos; en mi caso de infancia y pre adolescencia.
En este caso la frase “a volar pastores que se acabó la navidad”, la uso de manera invertida, porque para mi hasta hace algún tiempo la llegada de la navidad traía consigo mucho dolor y ausencia, así que mando a volar lejos de mi corazón esos invasivos y nocivos sentimientos y pensamientos desoladores. En consecuencia le doy la bienvenida a la navidad con una actitud amorosa y de reconciliación y dedico estas letras no solo a mi madre y a mi amada novia, sino también a los que otrora fungieran como mis enemigos y a quienes aun quieran conservar ese estatus frente a mí.
Es mejor vivir bien que vivir mal, es mejor amar que odiar, es mejor recordar los momentos lindos del pasado que el pasado sórdido. Y sin duda es mejor la paz que la guerra insensata e insensible que padecemos a diario. Una paz con garantías; una paz como la que reconocía Dios, con el enemigo combatido y lejos y no en la mesa cenando ilegítimamente en nuestros hogares, pero al fin paz. Esa que encontramos con el nacimiento del Hijo de Dios y que nos promete abundancia del corazón.
MAMÁ: A VOLAR PASTORES…
Jue, 10/12/2015 - 14:03
La frase está más que sonada y de cajón. Lo de Venezuela es plausible, el pueblo se tradujo en votos. Ya no más ¡! De eso tan triste no vengo a hablar, aunque hubo un avance.
Siendo la época
Siendo la época
