Mercurio con piel de oveja

17 de mayo del 2011

En el colegio nos enseñaron que en el Macizo Colombiano se genera toda el agua de Colombia, puesto que ahí nacen los ríos Cauca, Patía, Caquetá y Magdalena. Después aprendimos que el país no sobreviviría la destrucción de la Serranía de la Macarena declarada Parque Nacional. En el Nudo de Paramillo, entre Antioquia y Córdoba, nacen los ríos Sinú, León, San Jorge y Riosucio. Estas tres cadenas montañosas han sido heridas y semidestruídas por la siembra de coca ¿Dónde estaban los ecologistas cuando se perpretaron estas masacres?

Se calcula que la guerrilla destruye anualmente 150 hectáreas de bosque para sembrar coca. En Caquetá en 2001 había 1.818 hectáreas de bosque primario y en 2009 la cifra cayó a 332 has, mientras que en Guaviare se pasó de 12.214 has en 2001 a 1.421 has en 2009. Recordemos los años noventas, cuando la guerrilla volaba más de 300 veces los oleoductos por año en represalia al no pago del chantaje de las empresas petroleras. ¿Recuerdan las fotos de los pájaros cubiertos de petróleo? ¿O los 80 muertos en Machuca por la voladura del oleoducto Colombia? ¿La mancha negra sobre los ríos? ¿Por qué las ONG no se rasgan las vestiduras ante estos ecocidios? La respuesta es clara: muchas de las ONG verdes son fachada de la guerrilla y tienen agenda propia. La guerrilla está buscando nuevas fuentes de ingreso ante la caída del narcotráfico. La minería ilegal es una de ellas y las ONG ambientalistas son el brazo político.

La minería industrial internacional sabe como hacer proyectos amigables, tratando los residuos como el agua para que no contaminen a las poblaciones. Sembrando robles y otras especies nativas. Dando empleo, salud y educando a la población local. Ninguna compañía que no cumpla con requisitos mínimos de seguridad, sanidad y sostenibilidad podría conseguir socios capitalistas en las Bolsas de New York, Toronto y Londres como los tienen las grandes mineras que están llegando al país. Aquí nadie viene a robar riquezas. La minería industrial está interesada en el desarrollo y viabilidad del país en el largo plazo, en el lugar donde escogieron hacer negocios. No hay tal conspiración del gran capital imperialista contra el pueblo colombiano.

Pero es mucho más rentable para las ONG ambientalistas atacar a la minería organizadas con la piel de oveja de la ecología. Estos grupos son peligrosamente parecidos a las ONG pro Farc que pululan por ahí. Estas ONG´s con agenda propia (o prestada por la guerrilla) hacen su grupo en Facebook y ni siquiera tienen que pagar portal en internet. El interés es ponerle palos a la rueda de la minería industrial, generadora de empleo, limpia y pagadora de impuestos, para favorecer a la minería ilegal, la promovida por la guerrilla. Saben que si hay un gran complejo minero/industrial como en Marmato, o Angostura, Cerrejón, Cerro Matoso, Drummond y muchos más, con ellos viene la fuerza pública y la presencia del Estado.

De ahí su organización velada de protestas, donde pobres payasos como Horacio Serpa y Herbin Rodríguez, director regional de Fenalco, marchan en Bucaramanga contra un extraordinario proyecto aurífero que más que doblará la producción actual de oro en el país. Serpa es el único gobernador que reniega de las regalías y Rodríguez, el representante de los comerciantes, no quiere que la actividad económica crezca en Santander. Estas dos tristes figuras no se han preguntado quién le pagó a los miles de niños que salieron a protestar el 25 de febrero contra Greystar, quien financió los almuerzos, las pancartas, los buses…o si se lo han preguntado y saben la respuesta, pues peor aún.

Los funcionarios públicos están en pánico. Nadie quiere tomar decisiones porque saben que vendrán inevitablemente las “investigaciones” de las ías y la muerte política. Carlos Rodado, Ministro de Minas, no es conocido exactamente por su inteligencia y viveza, ni por su habilidad y prontitud. Es de aquella escuela que le gusta “concertar” y dejar para después. La ministra de medio ambiente, Beatriz Uribe, no tiene idea sobre el tema y su gran mérito fue haber sido gerente de campaña de Uribito Arias.

El tema es tan candente que tal vez sea necesario delegar en el presidente Santos la facultad de otorgar los permisos ambientales y de explotación para que la locomotora minera arranque por fin. Y los colombianos deben abrir los ojos y saber a quien le están haciendo el juego cuando se oponen a la minería industrial.

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