Desde hace ya varias décadas, las mujeres son parte activa de la sociedad, aportantes a su desarrollo, no solo con su rol maternal, inherente a ellas desde el inicio de la historia de la humanidad, también lo hacen desde perspectivas académicas y profesionales.
Con el paso del tiempo esta realidad ha tomado fuerza y es común observar desempeños impecables e irrefutables en cargos políticos y gerenciales, que las empodera cada vez más en un mundo global con innumerables posibilidades.
Al describir a una mujer en un imaginario colectivo, se esboza generalmente la elegancia y la delicadeza fusionadas en trajes, pantimedias, tacones, accesorios, blower y maquillaje, que se alejan de oficios con connotación masculina; sin embargo existen mujeres que persiguen sueños contrarios a los delimitados por su entorno o sociedad.
Seres humanos con un espíritu cerril, que toman un camino diferente que quizá las aparta de su fin primario impartido por la naturaleza, crear vida y cuidar de ella mediante su instinto maternal.
El mundo y en Colombia algunas se sienten atraídas y apasionadas por el carácter estentóreo de la profesión de las armas, que no las convierte en seres imbuidas en comportamientos poco femeninos; lucen un uniforme bélico con estilo y distinción que destaca y deja ver mucho más del sustantivo “mujer”.
En el Ejército Nacional de Colombia, en 1976 ingresaron las primeras valientes y decididas a romper paradigmas a la Escuela Militar de Cadetes, quienes ascendieron al grado de Teniente y fueron destinadas a diferentes unidades militares del país, en donde su labor se requería.
En 1983, mujeres Suboficiales engrosaron por primera vez esta columna vertebral de la Institución y también fueron destinadas a donde Colombia y el glorioso Ejército las necesitaba.
A partir de estas fechas memorables, sin ninguna tregua las mujeres pisan con pie firme esta Fuerza y cumplen una misión fundamental desde muchas especialidades como la medicina, el derecho, la contabilidad, el periodismo, la ingeniería y el mando de tropa.
Tales han sido los logros, que hoy la Institución cuenta con dos mujeres en el grado de Brigadier General, y dos en el grado de Sargento Mayor, un lugar reservado en el escalafón para soldados con tesón, excelencia y la perseverancia.
Mujeres que son elegantes, distinguidas, delicadas, que son madres, esposas y hacen sentir sus pasos de valientes con botas de soldado que decidieron ser. Mujeres de armas tomar.
