Niños reclutados siguen siendo invisibles

Niños reclutados siguen siendo invisibles

21 de julio del 2017

Esta semana Marcos Calarcá de las Farc volvió a ratificar que definitivamente no van a entregar los niños que se encuentran en las zonas de transición. La burla al país, al gobierno, al mecanismo de verificación de Naciones Unidas continua. A los negociadores y a la comunidad internacional les faltó firmeza antes, durante la negociación y ahora en la implementación. Los niños reclutados para la guerra por este grupo siguen siendo invisibles y nadie levanta la voz para que liberen la totalidad de los menores.

El reclutamiento forzado de niños es un delito de lesa humanidad que viola lo estipulado en el Estatuto de Roma y también en la Convención de Ginebra sobre los derechos de la niñez. En Colombia, el reclutamiento de niños para la guerra fue una práctica sistemática de las Farc. Desafortunadamente durante las negociaciones de paz se minimizaron las dimensiones del problema y poco a poco, lo invisibilizan ante la indiferencia de la sociedad, de los medios de comunicación y de la comunidad internacional. Porqué lo hacen? para no asumir la responsabilidad que le corresponde a los máximos jefes guerrilleros, que fueron los determinadores de esta barbarie en contra de los niños y jóvenes campesinos.

Las dimensiones del problema y la cantidad de niños reclutados forzosamente, no se pueden soslayar si la sociedad quiere avanzar hacia una garantía de no repetición. Desde 1998 hasta el año 2016, más de 6000 niños y jóvenes fueron incluidos en el Programa de Desvinculados de la Guerra del ICBF. Muchos de ellos porque fueron rescatados por las Fuerzas Militares y de Policía y otros porque se escaparon de sus campamentos. El 60% de ellos manifestaron haber sido reclutados por las Farc y el otro 30% por grupos paramilitares. Estos jóvenes y niños reclutados, desde los 12 y 13 años, venían de las diferentes áreas rurales.

La afectación fue y sigue siendo grave. Sufrieron todo tipo de vejámenes; traumatismos de carácter físico y sicológico que les dejarán secuelas para toda la vida. Muchos de esos niños a los que puede ver cuando fui director de ICBF, se les veía la tristeza en sus ojos, el miedo en su cuerpo y su dolor en el alma cuando hablaban de esta miserable experiencia. Eran primero raptados de sus familias; obligados a ser informantes, luego entrenados y deshumanizados a través de todo tipo de prácticas. Uno de ellos contaba cómo eran obligados a cargar partes de cuerpos humanos desmembrados en una mochila por días, solo para hacerse más valientes, así les decían. A las niñas las violaban, las obligaban a abortar y a tener todo tipo de cortesías con los jefes de los diferentes frentes. Les robaron su futuro y a la vez desgarraron a familias completas, que quedaron sumidas en el dolor y la desesperanza.

Las Farc durante la negociación negaron esta práctica, afirmaron, de forma descarada, que se los habían llevado porque estaban en orfandad y pobreza pero detrás está una estrategia para ocultar las dimensiones del delito que cometieron. Con la avenencia del gobierno solo hablaron de los niños menores de 15 años que tenían, cuando han debido entregar también a los menores de 18 años, tal y como lo señala la Convención de Ginebra. Con respecto a los de 15 años indicaron inicialmente que solo tenían 23 niños, que fueron entregados durante el proceso de negociación. Sin embargo, En mayo pasado el Comité Internacional de la Cruz Roja señaló, que habían sido trasladados 86 adolescentes desde las zonas veredales. Nunca las Farc le dijeron al país cuantos niños menores de 15 años estaban en sus filas y mucho menos mencionaron a los jóvenes entre 15 y 18 años. Es contraevidente que son muchos más. Cuántos son ? Por qué no le dicen abiertamente al país la totalidad de niños y jóvenes que están en las zonas de transición?, no se supone que uno de los principios de este proceso de paz es la verdad?

Ahora de forma descarada afirma Calarcá que no van a liberar más y la respuesta del Ministro del Interior, Guillermo Rivera, es que hace un llamado a las Farc para que cumplan. En materia de reclutamiento forzado de niños no se hacen llamados, se exige y se obliga a la liberación total de los niños que tienen en su poder y que asuman las consecuencias enteras de este delito.

Por no actuar y ser permisivos por parte del Gobierno y la ONU en este delicado asunto, se está sentando un precedente nefasto para el resto de grupos criminales y para la negociación con el ELN. Esta misma semana reportaban los medios de comunicación cómo disidencias de las Farc seguían con el reclutamiento forzado de niños en Caquetá y Guaviare. Los niños seguirán siendo carne de cañón para los grupos terroristas y criminales ante la mirada atónita del Gobierno y absolutamente indiferente de la sociedad.
Aquí lo que está en juego es la protección de lo más preciado de nuestra sociedad, los niños y en particular los hijos de familias campesinas y de las zonas y barrios más vulnerables de las ciudades colombianas.

Se requiere una movilización para exigir que las Farc entreguen la totalidad de los niños. El Gobierno y la Misión de Verificación deben exigir el cumplimiento de este compromiso de inmediato, sin más excusas y dilaciones. El Congreso no debería iniciar ninguna discusión de los proyectos de ley para la implementación del acuerdo de paz hasta que no lo liberen. La Fiscalía debería preparar y entregar con primera prioridad todos los expedientes de investigación contra los jefes guerrilleros, en donde están cada uno de los casos de reclutamiento forzado ilegal de niños, deben ser más de 800. Ellos tienen que asumir su responsabilidad y que el país conozca la barbarie antes de que inicien a hacer política.

Los niños reclutados de la guerra no pueden seguir siendo invisibles para todos.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.