La semana pasada desapareció la edición dominical de El Heraldo en Santa Marta, cuando unos personajes compraron inmediatamente la edición. Un artículo de Oscar Montes publicado el domingo 19 de Junio en este diario, titulado "Candidaturas en el Magdalena: ¿Qué pasó con (la) renovación política?", fue el origen de la compra masiva de la edición por parte de los interesados. ¿Quiénes eran? Adivinen. Los que han pertenecido a ese círculo perverso de política, empresa y corrupción que tiene a muchísimos sectores del país en crisis y que parecen incrustados en la vida del Magdalena. Sin duda, los interesados son los culpables. Pero lo inaudito, lo inaceptable, es que los llamados partidos tradicionales sigan fomentando la llegada de personas cuestionadas al poder público. Definitivamente el Partido Liberal no aprende; según lo planteó el artículo de Montes que recogió afirmaciones de Claudia López, la Dirección del Partido Liberal, o sea Rafael Pardo, avaló a Luis Miguel Cotes Habeych, el Mello Cotes, para la gobernación del Magdalena y cuyo principal padrino, Trino Luna, está en la cárcel.
Pero hay más: Claudia López, en unas afirmaciones recogidas por Montes, señala que a este candidato liberal "lo acompañan también sus parientes consanguíneos Juan Carlos Vives Menotti, José Joaquín Vives Pérez y José Francisco Zúñiga Vives, condenado por parapolítica". Un lujo de candidato para cambiar el desastre del Magdalena. Obviamente los candidatos de la U a la gobernación, tienen la cola que hoy está mostrando el uribismo y también los enumeran en la publicación. Mejor dicho, que vergüenza. Conclusión, la parapolítica sigue vivita y coleando en el Magdalena. Y el Partido Liberal no puede seguir con esa moral de que mientras ellos, los jefes, no roben, no sean paras, no importa que sus candidatos si lo sean. Eso es lo que ha acabo con la credibilidad del que fuera un Partido Glorioso.
Lo del Heraldo no fue simplemente una censura, como lo declaró Andiarios, fue mucho más que eso. Y este hecho amerita un buen análisis: es una muestra contundente de lo que está sucediendo en la Región Caribe, pero también en muchas zonas del país. No, no se equivoquen. Sencillamente, las mafias políticas, paras y otros males, se delataron y creyeron que podrían desaparecer las denuncias de sus múltiples pecados, que nadie se daría cuenta, y que de esta manera asegurarían su continuidad en el poder político. Pero, desafortunadamente para ellos y afortunadamente para el país, los colombianos no son tontos y empiezan a saturarse finalmente de este saqueo nacional realizado por aquellos personajes perversos, como los que compraron toda la edición del periódico.
Que el gobierno se espabile y sobre todo el Presidente Santos, que aparece siempre con cara de satisfacción. Bájenle a la euforia porque las elecciones que se avecinan serán tanto o más amenazantes que las anteriores; así como será de difícil y, probablemente con sangre, la aplicación de la Ley de Víctimas. No es una casualidad, como lo recoge el artículo mencionado, que el Minagricultura afirmara que el Magdalena es el departamento donde habría más dificultades para aplicar la ley en cuestión. Se trata de las mismas mafias políticas y corruptas que tratan de esconder debajo de la alfombra sus fechorías. ¿Para qué? Para seguir haciéndolas.
Un llamado a la gente decente de Santa Marta y del Magdalena, que es la mayoría: por su propio bien, por su ciudad y su departamento, no voten por ellos, pásenle la cuenta de cobro a estas mafias. Recuerden: no fue censura, simplemente se delataron.
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No censuraron, se delataron
Lun, 27/06/2011 - 00:00
La semana pasada desapareció la edición dominical de El Heraldo en Santa Marta, cuando unos personajes compraron inmediatamente la edición. Un artículo de Oscar Montes publicado el domingo 19 de J
