Patria reboba

7 de junio del 2011

A principios de los años ochentas el ELN revivió gracias a la generosa colaboración de Manesmann, la compañía alemana que construyó el primer tramo del oleoducto Caño Limón-Coveñas. Se habla de diez millones de dólares para que los dejaran trabajar en paz. Nos hicieron un daño inconmensurable y le dieron una idea a las Farc. […]

A principios de los años ochentas el ELN revivió gracias a la generosa colaboración de Manesmann, la compañía alemana que construyó el primer tramo del oleoducto Caño Limón-Coveñas. Se habla de diez millones de dólares para que los dejaran trabajar en paz. Nos hicieron un daño inconmensurable y le dieron una idea a las Farc. Una vez concluyó la construcción del oleoducto, ambas guerrillas se dedicaron a extorsionar a Occidental, la compañía operadora de Caño Limón. Occidental se negó a pagar y se institucionalizaron los bombazos al oleoducto para presionarlos al pago. Se llegaron a presentar 300 voladuras por año, casi una diaria.

A las Farc les quedó gustando la idea y se dedicaron a extorsionar toda clase de compañías, nacionales y extranjeras, so pena de volar vehículos, instalaciones y secuestrar ejecutivos y trabajadores. En la medida que la frontera petrolera y carbonífera avanzaba, las Farc y los elenos les seguían el paso. British Petroleum en Casanare, Cerrejón en La Guajira, Drummond en Cesar. Pero también eran víctimas compañías tradicionales como Coca Cola que tiene una planta embotelladora en Carepa (Urabá antioqueño)  y Nestlé (Cicolac)  en Bugalagrande, Valle.

Como las Farc combinan todas las formas de financiación, esta extorsión al sector privado nacional y extranjero  entró a hacer parte de otros “negocios” como el narcotráfico, saqueo a gobiernos regionales, secuestro, boleteo, Ley 002, etc.  Al mismo tiempo seguían combinando todas las formas de lucha como el PC3, la diplomacia paralela, creación de ONG´s internacionales y la cooptación de otras ONG`s simplemente estúpidas. En 2002, al terminar el gobierno de Andrés Pastrana, el país era inviable e invivible.

Mientras tanto, los paramilitares estaban en plena guerra territorial con la guerrilla peleando las zonas cocaleras y las rutas terrestres y aéreas. En medio del fuego estaba la gran industria minera y manufacturera. Algunos miembros de Sinaltrainal, el sindicato de industria del sector alimentos y bebidas  claramente infiltrado por la guerrilla, que trabajaban en Coca Cola fueron asesinados en Carepa. Lo mismo sucedió con otros miembros que trabajaban en Nestlé, en Bugalagrande. Por otro lado, en las instalaciones de Drummond también se dieron asesinatos atribuídos a las autodefensas.

Me consta que los idiotas útiles de Canadá y Estados Unidos, venían a visitar periódicamente a Sinaltrainal, participaban y agitaban las reuniones y asambleas. Tres o cuatro de ellos fueron detenidos en flagrancia porque los extranjeros tienen prohibido participar en política, y fueron deportados.

Ahora las Farc, con su máscara de ONG, ha recurrido a un arma más moderna: demandas civiles en Estados Unidos contra Coca Cola y Drummond por supuestamente ser los cerebros detrás de los asesinatos de los sindicalistas, buscando millonarias indemnizaciones. Nestlé se salvó por tener sede en Suiza, tierra del inolvidable Jean Pierre Gontard, que llevaba y traía armas y dinero mientras dizque mediaba por la libertad de Ingrid Betancourt.

Varias veces han intentado, sin éxito, demandar a Coca Cola por el asesinato de los sindicalistas. Han tratado de hacerlo en la jurisdicción de Nueva York y en la Florida. Lo mismo están intentando hacer contra la compañía carbonera Drummond, basada en Alabama.  Los abogados de la firma Conrad & Scherer, contratados para este propósito, curiosamente cuenta entre sus clientes a las provincias de Carchi y Sucumbíos en Ecuador. Esta última es la zona donde fue dado de baja Raúl Reyes. Lo que se busca finalmente es una indemnización multimillonaria, de la cual 37 por ciento iría para los abogados, como es la regla en este país.

La más reciente etapa de la combinación de las formas de financiación es la minería de oro ilegal. Los terroristas se esconden bajo el disfraz de ONG´s ambientalistas. Saben que con la presencia nacional de la fuerza pública no las podrán extorsionar como en el pasado. Entonces la meta es simplemente no dejarlas trabajar. A esto se suma la gigantesca corrupción en Ingeominas destapada este fin de semana, más las audiencias públicas que hay que celebrar con “todos los afectados” por un proyecto minero, abriéndole la puerta de adelante a las Farc disfrazadas de ONG´s ambientalistas. Por eso las audiencias públicas no se han podido llevar a cabo. Terminan en grescas. La población local quiere el proyecto y las Farc, con piel de oveja, quieren bien lejos la presencia del Estado para hacer el pillaje a sus anchas.

El que no aprende de sus errores está condenado a repetirlos. La guerrilla compra licencias mineras,  tiene infiltrado a Ingeominas y a las audiencias públicas, mientras bobos útiles, como Juan Lozano cuando era Ministro del Medio Ambiente (hoy cabeza de la U en el Congreso), u Horacio Serpa como gobernador de Santander, o Carlos Rodado como Ministro de Minas, Beatriz Uribe -actual Minambiente- y Sandra Bessudo -frustrada ministra-  niegan licencias a la minería de alta tecnología y hasta organizan marchas como el gobernador Serpa.  Pobre país. Con semejantes gobernantes y congresistas ¿para qué enemigos?

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