Por qué tan inclinados a la violencia

Sáb, 06/08/2016 - 09:44
Hay una constante preocupación acerca de la sociedad colombiana y es su proclive tendencia a la violencia. Desde los tiempos pasados, una de las respuestas que incorporamos a las múltiples situacion
Hay una constante preocupación acerca de la sociedad colombiana y es su proclive tendencia a la violencia. Desde los tiempos pasados, una de las respuestas que incorporamos a las múltiples situaciones conflictivas vividas ha sido la agresión y el daño a nuestros propios semejantes. En esas se nos fue todo el siglo XIX reproduciendo las múltiples e inacabadas guerras civiles en las que peleo el Coronel Aureliano Buendía, descrita metafóricamente por nuestro premio Nobel, Gabriel García Márquez. Entramos al siglo XX para repetir esa agobiante tendencia de continuar “matándonos entre nosotros” y así arribar dolorosamente al siglo XXI, donde al fin se visualizan luces verdaderas de Paz Y Reconciliación entre nosotros y parece, vamos a ser capaces de iniciar una nueva historia donde habremos derrotado por fin a la Pero ahora que estamos tan comprometidos y tan contentos en este nuevo y esperanzador desafío, han surgido una serie significativa de colombianos con el Expresidente Uribe y el Procurador general de la nación a la cabeza, quienes han decidido liderar un movimiento que diga “No a los Acuerdos de Paz en el próximo Plebiscito”. Esto me ha llevado a plantearme la pregunta ¿por qué somos tan inclinados a la violencia los colombianos? Como es posible que  los denodados esfuerzos de Paz que hacen el Presidente Santos y la dirigencia guerrillera de las Farc, ¿se les responda de esta manera? Les parece insuficiente cinco décadas de muerte, orfandad, viudez y destrucción del tejido social, para que ahora se convoque, desde sus movimientos políticos, sin tener en cuenta las más mínimas consideraciones, a votar masivamente por el “No a la Paz”. En los últimos informes de prensa publicados en El Espectador rezan: “Desde el 20 de julio de 2015 hasta el 20 de enero de 2016 se redujeron en 97% las acciones ofensivas de las Farc y bajó en un 73% el número de combates entre la guerrilla y la Fuerza Pública”. ¿No les parece suficiente y esperanzador una estadística de esta naturaleza? Me perdonan, pero hay que tener un alma muy dura para atravesársele a la Paz en estos dramáticos momentos, cuando su Santidad El Papa Francisco ora por la Paz de Colombia desde la capilla del Vaticano. Recuerdo que el famoso escritor Monteriano y Ex. Embajador de Colombia en la India, David Sánchez Juliao me contó una célebre anécdota de la cual escribió posteriormente un lindo relato. Refiere Sánchez Juliao que un día, en la embajada en Nueva Delhi, se armó un escándalo porque los empleados colombianos, habían descubierto una serpiente en los jardines de la casa. Inmediatamente se armaron de palos y machetes, decidieron ir a sacrificar el ofidio y divididos en tres grupos avanzaban decididos a cortarle la cabeza al atrevido reptil, que había buscado los jardines de la residencia colombiana para establecer su hábitat, momento en el que fueron detenidos por una mujer hindú, que les increpó el atropello al que intentaban someter a un bendito ser de la naturaleza. Con autorizadas palabras les manifestó: Con violencia y muerte, no se manejan esos casos en la India, por favor, esperen unos minutos mientras voy hasta el mercado, que afortunadamente no estaba lejos, y traigo a un encantador de serpientes, quien con una flauta y otras argucias logrará introducir en un canasto la serpiente y en esta forma podía superarse el enojoso episodio. Efectivamente así se hizo, un sencillo hombre, por unas rupias que le dio el Embajador, logró sin traumatismos, ni violencia, ni muerte llevarse para el mercado en un singular canasto la serpiente, la que después, muchas veces observó el Embajador en las frecuentes visitas que realizaba para disfrutar y conocer más la enigmática y salomónica cultura oriental. Me contaba el Embajador, años después, que esta anécdota le había desatado muchas preguntas y reflexiones sobre, porque los colombianos tenemos tan incorporada la violencia a nuestra vida diaria y cotidiana. Así, la primera respuesta a situaciones de peligro o de conflicto es de violencia, sin tener en cuenta respuestas y salidas diferentes, aquellas que tienen que ver con la elaboración de soluciones conjuntas, donde las dos partes en oposición tenga un beneficio en la salida en construcción. Este puede ser el centro del meollo, la existencia de una cultura generalizada que piensa: En un conflicto el más fuerte debe someter a su contraparte o esta dejarse someter por el primero, sin formula de arreglo. Posición estaque desconoce la solución de conflictos dentro de una concepción del “gana- gana”, donde la serpiente recibe la melodía en flauta que desea y le gusta escuchar, y a cambio abandona el territorio conquistado, ambos ganan sin agresión mutua. Esta reflexión y conclusión me tranquiliza, saber que no se trata de la existencia de un “ser colombiano patológico”, sino de la carencia de educación en el campo de la resolución de conflictos, de la concepción del valor del otro en igualdad a mi propio valor, de reconocer las necesidades del otro que requieren ser satisfechas al igual que las mías, el descubrir que yo tengo muchas cosas que no son fundamentales para mí, pero sí lo son para el otro y al contrario, el otro tiene cosas de mucho valor para mí sin serlo para él, pudiendo hacer intercambios beneficiosos para ambas partes. Aprender a manejar con solvencia esta concepción y esta lógica nos coloca automáticamente en el campo del respeto de los Derechos Humanos, que no es otra cosa que el reconocimiento del otro como igual, de la responsabilidad de mis acciones y la solidaridad con mis congéneres. De este modo, invito a los miembros del Centro Democrático y algunas corrientes del partido conservador a entender, que se trata de dos partes opuestas en conflicto, poniéndose de acuerdo en la forma de dar una respuestas que satisfaga necesidades vitales de ambas partes, donde, el Estado gane la paz para su población y pueda avanzar sin perturbaciones por el camino del crecimiento y el desarrollo, y la insurgencia gane reivindicaciones agrarias (condiciones de vida dignas en el campo) y espacios de participación política pacíficos y democráticos. Cada parte tiene mucho que ganar y una salida digna que concretar, lejos de la humillación y el desconocimiento de su existencia. Esto significa el SI a la Paz, que es el SI al plebiscito. ADENDA: Es hora entonces, señores del Centro Democrático, de brindarle una oportunidad a la Paz y seguro, ésta agradecida llenará de gozo y satisfacción a las presentes y futuras generaciones. Ex. Embajador de Colombia en Europa. Vice. Presidente del Comité Permanente de Defensa de los Derechos Humanos. Agosto 5 de 2016.
Más KienyKe
La presentadora alertó sobre la situación de orden público en Popayán y confesó el miedo que vive su entorno cercano
La documentalista Catalina Santamaría presenta su nueva obra 'Squatters - Okupas', inspirada en un movimiento social poco conocido.
La cantante colombiana habló sobre su ruptura, la maternidad y su transformación en una carta íntima publicada antes de su megaconcierto en Copacabana.
Emiratos Árabes Unidos dejará la OPEP desde el 1 de mayo de 2026, en medio de tensiones por el estrecho de Ormuz.