Nadie duda en Bogotá que el tema de moda en la campaña electoral de alcaldes, concejales y ediles es la transparencia administrativa. Ese discurso está en boca de todos los candidatos, desde Enrique Peñalosa, a quien se cuestionó durante su primera administración por los excesos en la contratación para la instalación de bolardos; pasando por Antanas Mockus, quien como burgomaestre nunca supo dar una respuesta por la adjudicación del contrato por 111.000 millones de pesos a la firma mexicana Ingenieros Civiles Asociados S.A. (ICA) para la recuperación de las vías de la capital, en el cual el IDU, en cabeza de María Isabel Patiño, no entregó a tiempo los diseños y por el retraso de las obras el Distrito tuvo que pagar 24.000 mil millones de más. Ni hablar de Gina Parody, quien para garantizar “cero corrupción” promete que estampará su firma en cada contrato que se firme en la capital, olvidando que para eso tendría que modificarse el régimen de contratación y el Estatuto Orgánico de Bogotá.
En este mar de promesas en las que el común denominador es la “transparencia administrativa”, se escuchan voces como las de Carlos Fernando Galán, candidato de Cambio Radical, quien durante su lanzamiento a la Alcaldía Mayor de Bogotá dijo “estar abierto a las alianzas con los distintos partidos políticos, pero no con el Polo Democrático ni con el PIN”,olvidando un pequeño detalle: El Partido Liberal y La U, también ayudaron como soporte a la administración de Samuel Moreno y pusieron su granito de arena a la hora de desangrar las finanzas del Distrito.
De estas promesas tampoco se escapa David Luna. Lo raro es que no se dio la pela por renovar la lista al Concejo de posibles ganadores del liberalismo y dejó que en ella siguieran viejos caciques electorales como Jorge Durán Silva, María Victoria Vargas, Germán García, Jorge Ernesto Salamanca y Armando Gutiérrez, quienes apoyaron a Samuel y quién sabe si habrán recibido su tajadita en la repartición del ponqué durante esta administración.
Por los lados de Petro, quien ha denunciado la corrupción en el Distrito, con la intención de ganar votos, claro está, sería bueno preguntarse con quienes estaría dispuesto a gobernar, ¿Será que con la curul de Carlos Vicente de Roux en el Concejo le alcanzará para aprobar sus iniciativas?¿Estaría dispuesto a formar una coalición con sus amigos del Polo Democrático Alternativo que en estos momentos rechaza, pero que más adelante podrían entrar a ser sus nuevos mejores amigos, junto con los liberales de la vieja data, Hipólito Moreno y todo su combo de la U?.
Yo opino que en materia de “transparencia administrativa” es mejor que nadie hable, ni candidatos a la alcaldía, ni concejales a reelección y mucho menos los que aspiran a las Juntas Administradoras Locales, las que gracias a Samuel podrán hacer de las suyas a partir de 2012, año en que las Alcaldías Locales tendrán libertad para contratar a su libre antojo. Sin embargo, hay algo que me inquieta y no tiene nada que ver con lo anterior, ¿Cómo es que a nadie se le ha escuchado hablar de la localidad de Sumapaz?
Sumapaz es una localidad con 6.179 habitantes, de los cuales el 53,2% se hallan en el estrato bajo-bajo, 28,6% en el bajo, 10,2% en el medio-bajo, 3,7% en el medio, 1,9% en el medio-alto, y 2,5% en el alto. De esta población, según el índice de Necesidades Básicas Insatisfechas de Bogotá, el 4,9% se encuentra en miseria y 27,7% en situación de pobreza. Sin embargo, a ningún candidato se le ha escuchado hablar de esto, ni las posibles soluciones que aplicaría, ni que planes trazaría para una integración total de esta zona con la ciudad. Ni siquiera a Gustavo Petro se le ha escuchado decir algo en medio de su discurso populista, con el que promete que no habrá un solo pobre en la capital.
Señores candidatos, en lugar de prometer algo que no va a suceder, dense cuenta de que hay una localidad en Bogotá que requiere atención, no solo por la fuerte inversión en materia social que es necesario ejecutar, sino porque es necesario evitar su retoma por parte de las Farc, haciendo presencia de Estado. Este hecho no se garantiza únicamente con la instalación de tropas del Ejército, por importante que esto sea en materia de seguridad y prevención del conflicto armado. Porque en este punto se demostró que la capital del país es vulnerable, así la Secretaria de Gobierno se dedique a negarlo.
