Resonancia, con un colega

28 de mayo del 2011

Es absolutamente agradable hallar la resonancia con otro ser humano y en este caso con la persona que escribe en la misma revista, médico también, colega por ambos lados entonces. Hablo de resonar positivamente con el Dr. Rovetto y su artículo “El uso de la palabra cliente en medicina”. Me impactó, me enseñó, quedó grabado en mi ser. Por tanto y con todo respeto me voy a permitir disertar sobre el mismo tema, reafirmar sus conceptos, aportar el granito de arena en este mundo de la salud.

Aprendí en dicho artículo el origen y significado de la palabra cliente, que personalmente, hasta este instante, rechazaba en mi práctica cotidiana. No me había tomado la molestia de indagar en la etimología, simplemente me dejaba llevar por ese sentimiento visceral, tan bien descrito en el artículo. Servir ha sido la impronta que dejaron mis profesores de medicina en mí, con su entrega en un hospital, el hospital de San José en Bogotá. Hospital que en dicha época servía a los pobres entre los pobres. Mis padres ya me habían iniciado en ese camino del servicio con su ejemplo. A pesar de ser empresario mi padre, más que producir fósforos, servía a sus empleados. Mi madre, quien no necesitaba trabajar, servía enseñando matemáticas, profesión que había aprendido en el tiempo en que las mujeres raramente llegaban a profesionales.

Por tanto el servicio me es conocido. He dedicado mi vida a él. Ayer en un ascensor felicité a una estudiante de medicina por haber elegido esta bella profesión y agregué, “cumplo 30 años de ejercicio y todavía lo gozo”.  Es tal vez este gozo de ejercer la profesión lo que se ha olvidado. Al no gozar la consulta, la cirugía, o cualquier otra actividad se pierde la capacidad de SERVIR. Solo cuando mi pasión va por delante, logro irradiar la paz y el bienestar que los pacientes-clientes vienen buscando.

Sirvo cuando escucho la paciente. Sirvo cuando respeto sus decisiones. Sirvo al escuchar mi corazón eligiendo un tratamiento acorde al caso. Sirvo cuando me actualizo estudiando. Sirvo cuando al final del día en vez de estar cansado, resuena en mí la alegría de haber ayudado a aliviar el sufrimiento.

Sirven las instituciones prestadoras de salud cuando son equitativas, eficientes, cuando centran su atención en el cliente, (ya uso más fácil esta palabra). Sirven y debemos reconocerlo cuando distribuyen adecuadamente los recursos, que nosotros mismos, los afiliados, les hemos aportado.

Sirven los clientes, los enfermos, los pacientes, cuando nos abren su vida y nos cuentan a profundidad su enfermedad y las circunstancias que la rodean. Así se sirven a sí mismos dado que la sinceridad es el primer paso para descubrir la causa oculta que facilitó el terreno en el que la enfermedad se implantó. Y nos sirven, ellos a nosotros los médicos, al permitirnos ejercer los dones y talentos que hemos desarrollado.

Es un llamado a los colegas a rescatar, quienes la hayan perdido, su capacidad de entrega. Entrega que simplemente es estar absolutamente dedicado el tiempo que sea a la persona que está en frente nuestro, minutos u horas. Es estar atento con los cinco sentidos. Es desarrollar la empatía, estrechar la mano con firmeza, mirar en la profundidad de los ojos, notar los gestos que indican si lo que decimos o hacemos está llegando al otro ser humano. Entrega es dedicar un tiempo a sí mismo, médico, para la recreación, el deporte, los pasatiempos, incluidos tiempos para la soledad, la reflexión, el disfrute personal de la familia y naturaleza. Sencillo, solo pido VIVIR, consciente, activo de cada momento, del aquí y el ahora.

Estoy firmemente convencido que somos muchos los médicos que servimos, en el pleno sentido de la palabra. Si reconocemos el servicio cada vez que lo encontremos, en instituciones, clientes, médicos, ayudaremos a cambiar la percepción negativa que prima en este momento sobre la empresa salud.

Para finalizar, les dejo la raíz etimológica de la palabra “empresa”, ya que también nos cuesta ver la salud dentro de este contexto. La palabra empresa tiene su raíz en el latín “prehendere” que significa emprender una actividad que implica trabajo o que representa dificultades. ¿Y cual más que la enfermedad como actividad a trabajar en ella, para su curación?

www.medicointerior.com

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