Se necesita un freno de mano

14 de mayo del 2012

El Alcalde Petro debería saberlo. Y sobre todo su Secretario de Hacienda. La izquierda gobernando necesita un freno de mano fiscal. Es lo que va demostrando la evidencia empírica. Ocurrió con la izquierda responsable en América Latina. Lula, Bachelet y Tabaré Vásquez gobernaron combinando una agenda zurda con un pulcro manejo de las finanzas públicas. […]

El Alcalde Petro debería saberlo. Y sobre todo su Secretario de Hacienda. La izquierda gobernando necesita un freno de mano fiscal. Es lo que va demostrando la evidencia empírica. Ocurrió con la izquierda responsable en América Latina. Lula, Bachelet y Tabaré Vásquez gobernaron combinando una agenda zurda con un pulcro manejo de las finanzas públicas. De “ortodoxa” fue calificada la gestión fiscal y la administración de la hacienda pública de estos gobiernos, por críticos de izquierda también bastante ortodoxos.

Me temo que en Bogotá requerimos de un Secretario de Hacienda que se comporte como ese contrapeso que el manejo de las finanzas de la ciudad requiere para morigerar la ambición reformadora del Alcalde. El incremento de acciones para reducir la desigualdad social y territorial debe combinarse con equilibrio fiscal. Porque además, un deterioro de la salud en las finanzas a la postre conduce a un inevitable deterioro del bienestar social que compromete también la calidad de vida de las generaciones futuras.

Y ese temor para nada es infundado. Nace de examinar las cifras del Plan de Desarrollo “Bogotá Humana” de la administración Petro. Su costo está tasado en 61 billones de pesos. Los antecedentes inmediatos indican que puede terminar costando un 30% más, es decir 80 billones. El de Samuel Moreno se aprobó por un valor de 38 billones de pesos y terminó con una ejecución de 52. El de Lucho se aprobó por un valor de 21 y su costo final fue 28 billones. Pero allí no está el problema.  El asunto está en sus fuentes de financiamiento.

Resulta que más de 11 billones de pesos de los ingresos previstos para financiar el Plan son inciertos. Se están haciendo cuentas alegres. Se calcula ingresos por 2,8 billones de pesos de un a modernización tributaria que debe ser presentada por la administración al Concejo de la ciudad para su aprobación.  Esa platica hoy no existe. Como tampoco existen los 4,3 billones de pesos que el Plan contempla como futuro cupo de endeudamiento. Porque toda operación de crédito debe ser también autorizada por el Concejo capitalino mediante Acuerdo distinto al plan.  Y más incierta aún es la cifra de 3,6 billones de inversión privada que se ofrece como otra de las fuentes de financiamiento. Cierto es que Petro puede acudir a las ya famosas “Alianza público-privadas” para comprometer recursos del sector privado en la inversión pública, pero a la hora de aprobar un Plan de Desarrollo estas deben ser soportadas con compromisos claros y precisos.

Qué buena la ambición por mejorar la vida de la gente. Pero no basta con la voluntad. “Voluntarismo pequeñoburgés” se le llama en el argot marxista. El cambio requiere condiciones de viabilidad. Y una condición es la viabilidad financiera. Es lo que el titular de la cartera de Hacienda de la ciudad debe ayudarle a entender al Alcalde. Moderación fiscal y audacia social es una fórmula difícil de construir. Pero allí radica una de las virtudes de una izquierda inteligente. Y sobre todo, sensata.

@antoniosanguino 

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