Serpa otra vez en la palestra

Serpa otra vez en la palestra

22 de septiembre del 2016

De verdad, Horacio Serpa nunca se ha ido de la palestra política. Desde muy joven, este aguerrido dirigente santandereano ha estado en la política, comprometido con las causas más genuinas y revolucionarias de su pueblo. En su juventud y cuando cursaba los años de bachillerato en el emblemático claustro del colegio Santander,  su vida se encontró en las inquietudes políticas con la de otros jóvenes que aspiraban a una transformación profunda de la sociedad y que ya se preparaban para fundar lo que  más tarde sería  el Ejército de Liberación Nacional. De esa época,  recuerda con cariño y nostalgia a Ricardo Lara Parada quien llegó a ser uno de los más connotados comandantes de dicha organización y luego dirigente político de Barrancabermeja, su tierra natal, con el Movimiento FAMM, Frente Amplio del Magdalena Medio, posteriormente fue  asesinado.

Al comienzo del mes pasado los liberales socialdemócratas leímos un artículo de prensa donde Horacio Serpa informaba, con la claridad y transparencia que lo ha acompañado durante toda su vida, que iba a ser intervenido quirúrgicamente del corazón, y por recomendación de los cirujanos, debía hacer un alto en el camino, mientras ellos le reparaban algunas arterias que por su fragosa vida de dirigente político, estaban pidiendo tratamiento pronto y oportuno. No puedo negar la profunda angustia que este comunicado produjo en mi ánimo. Sin embargo, consciente de lo frágil de nuestra vidas, susurré una plegaria pidiendo al Dios Grande de los mares y la tierra, que protegiera y prolongara su vida para alegría y satisfacción de todos aquellos que siempre lo hemos acompañado en medio de las duras tempestades, que su carácter revolucionario ha generado por el bien de los sectores más humildes de nuestra sociedad, por la Paz de Colombia que ha sido su bandera y su norte,  ayer, hoy y siempre.

Por eso mi alegría no tuvo límites el pasado sábado, cuando lo encontré nuevamente en la palestra, presidiendo y orientando una nutrida manifestación  en Cafam de La Floresta  convocada por el “Movimiento Serpaz” que dirige el brillante concejal de Bogotá Horacio José Serpa. Allí escuchamos las palabras serenas y comprometidas de nuestro líder Horacio Serpa, pidiendo acompañar con fe y alegría el Si en el Plebiscito que se realizará el domingo 2 de Octubre.  Nos regaló una franca disertación acerca del compromiso que tiene el Partido Liberal para ratificar con sus mayorías el indeclinable compromiso con la nación colombiana para apoyar la Paz. A reglón seguido intervino el Ministro del Interior Juan Fernando Cristo, quien con palabras estimulantes agradeció, en nombre del Presidente  Juan Manuel Santos, el compromiso militante de Serpa con los Acuerdos de La Habana, suscritos con la dirigencia de las Farc, para la terminación  del conflicto y construcción  de una PAZ estable y duradera.

Mientras trascurría tan  fraternal acto político no pude evitar que me asaltaran los recuerdos de   aquel día en que juntos estuvimos, con una pléyade de colombianos,  en “Casa Verde”, que era el lugar enclavado en las montañas,  en los nacederos de los ríos Duda y Guayabero, donde Manuel Marulanda Vélez “Tirofijo”, Jacobo Arenas, Raúl Reyes y Alfonso Cano,  recibían a los colombianos que estábamos comprometidos con la  Paz, en los  tiempos del gobierno del Presidente Belisario Betancur. Pero también recordé un episodio que para mí se quedó sin explicación: Eran los tiempos de campaña presidencial del año 1998, cuando con una serie de compañeros de izquierda como Alfredo Molano, Darío Fajardo, Ramón Jimeno, Alejo Vargas, entre otros, batallábamos en la campaña por “Serpa Presidente”, y ocupados en ese raigambre de la política, vimos sorprendidos como el Estado Mayor de las Farc,  en vez de apoyar al curtido compañero Serpa que había librado muchas luchas en la  búsqueda  de  la paz, las Farc se inclinaron a favor del candidato Andrés Pastrana, quien era en ese momento solo un “delfín” en la política, sin bagaje de luchador social.  Nunca supimos, o al menos yo nunca supe, el porqué de esta decisión de las Farc, de apoyar un candidato conservador y del Establecimiento, en contra de lo que esperábamos todos los hombres y mujeres comprometidas, que apoyaran a Serpa por su reconocida tradición y trayectoria de compromiso social.

Bueno,  afortunadamente  esa página ya pasó. El  tiempo transcurrido nos ha demostrado hasta el infinito la consecuencia de Horacio Serpa con la Paz de Colombia. Salido del riguroso plan de incapacidad impuesto por los cirujanos de corazón,  su primera manifestación fue convocar a su gente,  para orientarla  y enrumbarla por los caminos del respaldo irrestricto del SI en el Plebiscito.

Estamos convencidos que con su retorno al Congreso de la Republica todos los proyectos legislativos que  implementarán el postconflicto, en la construcción del nuevo país que surge de los Acuerdos con las Farc, van a contar con el apoyo decidido de Horacio Serpa, al frente  de su importante y decisiva bancada del partido liberal,  del cual  es su más carismático dirigente.

Desde estas columna de opinión estaremos prestos  y diligentes para apoyar sus convocatorias, pues  nos acompaña la fe y la esperanza que en  Horacio Serpa el país tiene a uno de sus más preclaros hijos que siempre ha respondido con altura, respeto y honestidad a los llamados de la sociedad colombiana y en especial a la construcción de  políticas  públicas que beneficien a las clases sociales más desfavorecidas.

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