Sin empresarios no hay paz

Lun, 24/09/2012 - 01:03
La formalización de las conversaciones de paz puede ser el principio del quiebre histórico que Colombia ha esperado por décadas. La reacción positiva de la mayoría del país, la seriedad con que
La formalización de las conversaciones de paz puede ser el principio del quiebre histórico que Colombia ha esperado por décadas. La reacción positiva de la mayoría del país, la seriedad con que el Presidente Santos desarrolló silenciosamente la etapa previa, y el contenido del discurso de la guerrilla, son augurios de una nueva etapa en la historia colombiana. Precisamente por esas razones, mientras se avanza en las conversaciones, hay una tarea pendiente que debe responder la pregunta: ¿Cuál es el modelo de desarrollo, o más aún, el tipo de sociedad, que garantizaría la sostenibilidad de la paz? Inmensa tarea para analistas que deben reconocer que la exclusión política, social y económica está en la base de los conflictos nacionales, y que nuestra economía no ha alcanzado aún la fortaleza interna necesaria para garantizar un crecimiento compartido, incluyente. El diagnóstico desde distintas ópticas siempre termina en más democracia, mejores instituciones y una economía que garantice la inclusión real de todos y todas, como base de la reconciliación nacional. No son palabras menores. Se trata de un sistema político distinto al actual y de un modelo de desarrollo que se aparte del que nos ha caracterizado: bonanzas de origen externo, bien manejadas, según algunos. Este viraje sustantivo no es aún percibido como necesario ni aceptado por el empresariado colombiano, sin cuyo compromiso la sostenibilidad de la paz no es posible. La encuesta realizada por Gallup para la revista Dinero es un baldado de agua fría para todos aquellos que creemos que la paz no será una realidad si la Colombia de mañana, en lo productivo, en su capacidad de generar empleo e igualdad, y en lo político, es similar a la de hoy. En ella, el 72% de los empresarios no están dispuestos a discutir con la guerrilla el modelo de desarrollo del país. La pregunta pertinente es si su posición solo se limita a la agenda con las Farc o si el tema es simplemente no negociable. Si la postura real es que el modelo económico colombiano no debe cambiar, es evidente el inmenso reto que enfrenta nuestra sociedad para lograr que no solo se acuerde llegar a la paz, sino que esta etapa crucial en que se ha comprometido el Gobierno, abra un nuevo capítulo de la vida colombiana. ¿Se tratará de una profunda ingenuidad, fundamentada en el poco conocimiento de la realidad política, económica y social del país? O es la prueba de que el empresariado colombiano, gracias a la grave estratificación nacional, vive en la Colombia moderna, que sin duda existe, pero que solo representa una pequeña parte de la realidad. La Colombia profunda, esa donde se concentra la mayoría de las víctimas de la poca eficiencia del Estado y del conflicto, no parece estar en su radar. Para nuestros empresarios, aparentemente la violencia y este el modelo de sociedad excluyente y que se manifiesta en la política, en la economía, ¿no tienen ninguna relación? Aumentar la carga tributaria es impostergable y por ello resulta preocupante que dos tercios de los empresarios no estén dispuestos a pagar más impuestos para financiar los costos de la paz. Pero eso sí reconocen que un país en paz les traerá mayores beneficios, mejores negocios. Sin embargo, no quieren hacer ningún sacrificio ni siquiera abrirles la puerta a los reinsertados. ¿Será ésta la posición del presidente de la Andi, en la Comisión de Negociación? Gravísimo, porque con esa actitud del empresariado no habrá paz, así que vigilen a su vocero. E-mail cecilia@cecilialopez.com www.cecilialopezcree.com www.cecilialopez.com
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