S.O.S Universidad Pública

Mié, 10/10/2018 - 13:55
Para muchos jóvenes de bajos recursos económicos quizá la única oportunidad que tienen para lograr el sueño de ser profesionales son sus capacidades intelectuales y la un
Para muchos jóvenes de bajos recursos económicos quizá la única oportunidad que tienen para lograr el sueño de ser profesionales son sus capacidades intelectuales y la universidad pública. Debemos recordar que según la (OCDE, 2016) para que un país se desarrolle necesita al menos dos elementos: Educación Superior y Empleo y en esto, las políticas públicas orientadas a la inversión en el capital humano son claves. Es imperativa la necesidad de que más jóvenes tengan la oportunidad de acceso a educación superior, con programas de calidad. Sin embargo, hoy la universidad pública se encuentra en medio de un S.O.S, que no solo afecta a la educación estatal sino a todos los actores involucrados con la academia y aún más con el futuro desarrollo de nuestro país. Por un lado, los rectores señalan que la Ley 30 de 1992 es el problema fundamental, ya que no se pensó en que la universidad crecería a un ritmo más acelerado de lo que crece el IPC. Cuando se creó la Ley, había unos 150 mil estudiantes en universidades públicas, hoy existen más de 600 mil. Esto se traduce en que se multiplicó por cuatro el número de estudiantes mientras que los recursos se disminuyeron a la mitad. Hoy, los estudiantes y la comunidad académica reclaman una serie de condiciones para fortalecer la educación superior pública:
  • Aumento a 4,5 billones el presupuesto para la universidad pública.
  • Reliquidación de todas las deudas de ICETEX a 0% interés, así como la condonación de los estudiantes de Ser Pilo Paga aún si han desertado del programa.
  • Congelar el aumento de matrículas de las IES de carácter privado.
  • Aumento de asignación del 100% para Colciencias.
  • La derogatoria de la ley 1740 (inspección y vigilancia) y del Decreto 1280 en tanto normativas que cercenan la autonomía universitaria.
De acuerdo con información del SUE (Sistema Universitario Estatal) actualmente la universidad pública tiene un déficit cerca a los 3,2 billones de pesos para funcionamiento del próximo año. Aunque el Gobierno ha insistido en que el presupuesto para el 2019 es el más alto en toda la historia para la educación con una asignación de 41 billones de pesos, 10% de incremento. Lo cierto es que de ese dinero alrededor de 4 billones va para Educación Superior, lo preocupante es que cerca del 5 por ciento se invierte en infraestructura, laboratorios, fortalecimiento del talento humano, entre otros y el 95 % restante se gasta en funcionamiento.

En medio de este panorama, ¿Cómo podemos fortalecer la universidad pública?

Cierta incoherencia se presenta alrededor de lo que está pasando, por un lado, para que el país tenga un desarrollo educativo es fundamental aumentar cobertura, democratizar la educación y una mayor equidad, pero no hay recursos suficientes. Tanto rectores como estudiantes proponen modelos para poder financiar la universidad pública y fortalecerla, sin embargo ¿qué tanto de esas propuestas son viables y realizables? existen acciones que se pueden implementar desde ya y que serían alternativas muy aterrizadas para fortalecer la universidad pública y enfrentar lo que hoy se vive al interior de ellas.

1. Una reforma estructural a la ley 30 de 1992

Creemos que el problema de la financiación fue una débil proyección de los recursos que serían transferidos para la universidad pública, pues lo asignado no ha crecido acorde con la demanda de los estudiantes y las exigencias actuales de la educación superior. Se necesita entonces una reforma a la ley 30 que proporcione mayores recursos, más fuentes de financiación, teniendo en cuenta el crecimiento actual de cobertura y una mayor proyección a futuro para garantizar educación de calidad que permita a la universidad pública fortalecerse.

2. Incentivar la calidad y la investigación

En países miembros de la (OCDE), la inversión promedio en ciencia y tecnología es del 2,4 por ciento del PIB mientras que Colombia no supera el 0,5 por ciento, esto quiere decir que hay una brecha de casi dos puntos porcentuales en comparación con países desarrollados como Estados Unidos, Alemania, Singapur. Estos países han entendido que la inversión favorecerá al desarrollo, como lo señala el Doctor Moisés Wasserman, quien fue Rector de la universidad Nacional “¡los países no hacen ciencia porque son ricos, sino que son ricos porque hacen ciencia!”. En la actualidad se está hablando de las industrias basadas en la innovación y creatividad, es importante por lo tanto fortalecer la investigación y tecnología, pero además de necesitar inversión ¿cómo podríamos incentivar la ciencia y tecnología en nuestro sistema educativo? Según expertos señalan que se necesitan acciones concretas como:
  • Crear políticas de Estado a largo plazo que fortalezcan la ciencia y tecnología.
  • Incrementar la inversión en ciencia, tecnología e innovación, por lo menos alcanzar el uno por ciento del PIB en el corto plazo y llegar al dos por ciento en el mediano y largo plazo.
  • Fortalecer la institucionalidad. Necesitamos un órgano independiente que sea rector de este tema, Colciencias ha sido fundamental, pero se le debe dar mayor autonomía.
  • Coordinación entre los diferentes entes que generan investigación.
  • Articular con la empresa privada la financiación de proyectos de investigación.

3. Eficiencia en el manejo de los recursos

El tema de la corrupción no debe solo ser un debate al interior de la política, sino también de todos los actores de la sociedad colombiana. Si bien a las universidades públicas les falta presupuesto, el asignado debe tener una distribución corresponsable, eficiencia en la administración y adecuado manejo del gasto, para la sostenibilidad del sistema. En muchos medios de comunicación se ha puesto en conocimiento de la opinión pública actos de corrupción, que comprometen la destinación de los recursos para mayor inversión social. Por ejemplo, en reportes de la Contraloría a finales del 2016 y primer semestre del 2017 con los casi 10 billones que costó la corrupción en Colombia, se podrían educar más 3 millones de niñas, niños y adolescentes durante un año. (El Tiempo, 2018). Estas noticias nos llevan a reflexionar en que finalmente la corrupción es el principal problema que tiene el país y por lo tanto se debe erradicar y que al final debería traducirse en una mejor inversión para fortalecer todos los frentes de la educación, incluyendo la universidad pública. Son innumerables las marchas y el clamor de los jóvenes colombianos exigiendo “Educación Superior Para Todos Universidad gratis y Pública que les permita construir sus propios proyectos de vida y soñar con mejores posibilidades para sus comunidades y familias”. Al final el pedagogo latinoamericano Paulo Freire tenía razón en cuanto a que un proyecto social, educativo y cultural se debe construir en colectivo más allá de las tendencias filosóficas y políticas individuales que podamos tener, porque, así como él decía debemos luchar entre todos “por una educación que nos enseñe a pensar”.
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