Sustos abordo

Mar, 28/06/2011 - 23:58
Muchos pasajeros disfrutan escuchando cuentos de sustos que hemos tenido en los vuelos. Los que más preguntan sobre estas anécdotas por lo general son a los que menos les gusta volar porque les da m
Muchos pasajeros disfrutan escuchando cuentos de sustos que hemos tenido en los vuelos. Los que más preguntan sobre estas anécdotas por lo general son a los que menos les gusta volar porque les da miedo. Con frecuencia, narro la experiencia que tuve en un vuelo de Santiago de Chile a Argentina. Llevábamos como una hora y media de un vuelo incómodo por una ligera turbulencia, nada fuera de lo normal. Estábamos sobrevolando los picos nevados de la cordillera de Los Andes cuando nubes oscuras cubrieron todo. El capitán informó que una tormenta se acercaba por delante hacia nosotros, que iba a tratar de llegar al aeropuerto de Ezeiza antes de que los vientos más fuertes nos alcanzaran. Lo que no dijo, fue que detrás y a los lados también venían grandes tormentas. Estábamos en medio de nubes como queso en un emparedado sin manera de evitar alguno de los frentes. En el vuelo iba un grupo de curtidos futbolistas profesionales colombianos. Por alguna razón inexplicada, entre los deportistas siempre hay unos cuantos individuos que le tienen terror a volar, y claro, los presentes ese día aceleraron su ritmo de ingerir licor. A cada sacudida del avión los deportistas se reían como colegiales hiperactivos. A medida que avanzábamos hacia el aeropuerto de Buenos Aires, las sacudidas del avión aumentaban de fuerza. Directamente proporcional a la turbulencia, los futbolistas aumentaban la intensidad de las risas, pero a pesar de su aparente alegría, con cada salto y carcajada se agarraban angustiados al brazo de la silla. Cerca de nuestro destino, el capitán tuvo que darse por vencido ante la fuerza de la naturaleza y dar vuelta hacia la ciudad de Mendoza. Pero a medida que pasaban los minutos, el ambiente se ponía más pesado y aumentaba la oscuridad por las nubes cada vez más densas, hasta que llegó un momento en que parecía de noche a pesar que eran las 4 de la tarde. Los auxiliares de vuelo tenemos un sentido que nos indica cuando es mejor sentarse y usar el cinturón de seguridad, no siempre funciona pero por lo general es acertado. En ese vuelo, mi instinto me dijo que debía sentarme; ¡YA! El avión empezó a moverse de arriba abajo con una intensidad increíble, se bamboleaba de lado a lado como un barco empujado por olas apocalípticas, en la cabina nos zarandeábamos como cabalgando un potro de rodeo y por la ventanilla me parece haber visto los planos del avión batiéndose como alas de gallina asustada. De repente, una persona cayó al pasillo y luego rebotó y golpeó contra el techo del avión. A pesar de la situación alcancé a pensar: “¡Le dije que se abrochara el cinturón de seguridad!”. La turbulencia no cesó por unos minutos que parecieron horas. En la cabina que antes se escuchaba el desorden y las risas de los pasajeros, ahora solo se oían los golpes de granizo contra el metal de la aeronave. Los fuertes zarandeos empezaron a hacer que el cinturón de seguridad me tallara la cintura. En un segundo de turbulencia, se abrieron compartimientos superiores mal cerrados y maletines cayeron sobre sus dueños. Cojines de las sillas, almohadas, cajas, carteras, sombreros y hasta peluquines volaban por la cabina. Algunos pasajeros trataban desesperadamente de levantarse del piso, mientras una de las azafatas se agarraba de la pata de una silla o pierna de un pasajero, no estoy seguro, para no seguir aporreándose contra todo. Un golpe seco y fuerte fue el clímax de nuestra aventura, del terror pasamos al alivio cuando nos dimos cuenta que no era el fin de nuestras vidas sino que habíamos  aterrizado sin darnos cuenta a que hora descendimos. Resultado de la aventura: algunos heridos no tan graves, un sinfín de cosas regadas por la cabina, pasajeros y tripulantes muertos del susto que no querían seguir volando y un grupo de futbolistas que ni intentaban gesticular una sonrisita.
Más KienyKe
El indicador se redujo 1,6 puntos en 2025 y refleja mejoras en educación y condiciones de vida, según cifras oficiales.
El Consejo de Estado ratificó la suspensión del decreto que aumentaba el salarió mínimo fijado por Gustavo Petro en diciembre de 2025.
Pepa Lopera, cantante y creadora de contenido, presenta su primer sencillo en solitario titulado "Estoy bien".
Expertos explican cómo funcionan los CDT y por qué el alza en tasas los hace más atractivos para los ahorradores en Colombia.