Tres películas de terror para navidad

25 de diciembre del 2010

En mis archivos personales solo tres películas clasifican en la categoría de haber logrado privarme del sueño por varios días. Después de dos décadas las sigo encontrando triunfantes en un triunvirato imbatible dentro del maltratado y menospreciado género del horror/terror. Desde chiquita me ha fascinado asustarme, pero nunca al azar, siempre con algo de criterio. Bueno, a veces. Mi mamá me tenía casi prohibido ver uno de mis videos favoritos, Thriller de Michael Jackson, porque siempre terminaba atacada llorando así prometiera mil veces que la próxima vez no habría drama.

El asunto es que ni Mike Myers (Halloween), Freddy Kruegger (Pesadilla Sin Fin) o Jason (Martes 13) lograron pasar el casting para protagonizar mis pesadillas. Me resultaban poco amenazantes improbables y lejanos. Soy fan de los Zombies y cualquier cosa dirigida o producida por George Romero me divierte pero jamás me matará de miedo un muerto viviente que muere de hambre si no como sesos humanos.

Mí punto débil, pasión y remedio anti-somnolencia siempre ha sido la cazada lucha entre el bien y el mal en términos divinos. Las manifestaciones del adversario en la dimensión humana me causan escalofríos y hacen que encienda todas las luces de la casa una vez son las seis de la tarde pasadas.

Aún así son solo tres obras maestras dignas de historias escritas de manera impecable, actuaciones inolvidables de actores y actrices de peso pesado, bandas sonoras que ponen la piel de gallina y escenas que han hecho taparse los ojos, saltar y gritar a más de tres generaciones durante los usuales ciento y algo minutos antes que aparezcan los créditos.

A mí modo de ver, el sello contundente que termina de perfeccionar todo lo anterior lo da un vestuario clásico y atemporal. ¡Que alegría! Mis favoritos del terror fueron estudiados detalladamente hasta en moda.  Ellen Burstyn como la atormentada mamá de Reagan, la niña poseída del Exorcista, es sofisticada y elegante, con detalles contundentes y femeninos como boinas, pañoletas de seda tipo Hermes amarradas de diferentes maneras y guantes de cuero coordinados con el color de los abrigos siempre de corte clásico pero con las usuales variaciones extra dimensionales de los 70 , en solapas, puños y ruedo.

Mia Farrow dirigida por Roman Polanski, interpretando a la ingenua e inofensiva Rosemary Woodhouse, quien al menos cuenta con un gustazo entre naif y coqueto para vestir el embarazo que le permite cargar en su barriguita la semilla del hijo del demonio. Mini vestidos de verano de corte imperio y manga sisa con dobladillo hasta el muslo con nido de abeja en el pecho, algunos hechos de hojalillo y otros con patrones de paisleys alegres y escoceses colegiales más corte de pelo al mejor estilo Twiggy que concretan la imagen de oveja entre lobos que proyecta la pobre Rosemary. Imposible dejar atrás la macabra pero fascinante cunita de raso negro y crucifijo invertido en cromo plata que mecería al heredero del infierno.

Kathy y Robert (Lee Remick y Gregory Peck) merecen más que un entierro con homenajes al final de La Profecia, tal vez las gracias del mismo Satán por haberse encargado de vestir a su hijo encarnado en el personaje de Damien Thorn. Sombreros diminutos de tweed, saquitos de punto con gorrito compañero, botas de invierno en charol negro, y abrigos de paño inglés lo hacen uno de los niños más elegantes. Para morirse Gregory Peck y David Warner quien interpreta al fotógrafo que ayuda a Robert a luchar contra el anticristo. El primero impecable con gabardinas Macintosh, vestidos de tweed, corbatas de lunares y sueteres tipo Ralph Lauren y el segundo en cada escena con un pañuelo o fular nuevo anudado maravillosamente al cuello.


Disfruten las imágenes y felices sueños.

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