Una ciudad sin basura es posible; sí se puede cerrar Doña Juana

19 de agosto del 2017

Por el mal manejo de la basura,  esta semana se colmó la paciencia de los habitantes del barrio El Mochuelo en Ciudad Bolívar; nubes completas de moscos invadieron sus casas. Cientos de roedores salían del relleno de Doña Juana y cruzaban calles, parques y patios. Una situación indignante e intolerable. Bogotá se hunde en su […]

Una ciudad sin basura es posible;  sí se puede cerrar Doña Juana

Por el mal manejo de la basura,  esta semana se colmó la paciencia de los habitantes del barrio El Mochuelo en Ciudad Bolívar; nubes completas de moscos invadieron sus casas. Cientos de roedores salían del relleno de Doña Juana y cruzaban calles, parques y patios. Una situación indignante e intolerable. Bogotá se hunde en su basura y los más afectados son las localidades del sur, las más pobres.

Todos los días alrededor de 7 mil  toneladas de basura son transportadas desde los diferentes barrios y localidades de la Capital de la República hasta el Relleno de Doña Juana. Es como sí se depositara diariamente allí, un edificio de 7 pisos de altura lleno de basura. Todo el esquema de aseo de la ciudad está pensado en  recoger, transportar y disponer basura pero no para reciclar y aprovechar de una mejor manera los residuos que produce la ciudad.

En pleno siglo XXI y de cara a los compromisos de sostenibilidad y cambio climático que tiene el mundo y por supuesto el Distrito Capital, la discusión sobre la solución al relleno de Doña Juana está mal planteada. Se habla se extenderle su vida útil o de  reubicarlo, pero esa no es la solución. ¿ Por qué no mejor   nos ponemos una fecha límite razonable para cerrarlo y reconvertimos nuestro modelo de producción y consumo al interior  de  la ciudad, para pasar de una economía lineal, a una circular que produce  y consume mejor , aprovecha y reúsa todos sus residuos?

Corea es un ejemplo del compromiso para transformar su economía y hacerla más sostenible. Este país, con más habitantes que Colombia,  busca usar menos energía y recursos y  no generar basura y residuos. Este país determinó que en el año 2030 no tendrá rellenos sanitarios.  Eso lo que implica es un proceso de reconversión del funcionamiento de sectores claves de la economía, para que las empresas produzcan más eficiente,  con menos materiales y energía. Allí  los ciudadanos  deben consumir  de forma más  sostenible,  reusar, reciclar y aprovechar mejor sus residuos.  Eso implica también el uso de tecnologías de última generación para generar energía y aprovechamiento de todos los materiales que se desechan.

Volviendo a Bogotá, casi el 60% de todos los residuos que produce la ciudad serían reciclables o aprovechables nuevamente. Tal es el caso de los residuos orgánicos, el plástico, el papel, el cartón, las latas, inclusive los electrónicos, las llantas y los escombros podrían reutilizarse y reinsertarse en el ciclo económico, pero  solo se está reciclando el 15% de los residuos generados;  los únicos dedicados a esta tarea son los recicladores.

¿Qué podemos hacer?

El primer paso en esa dirección es acordar pactos sectoriales con las industrias asociadas a los alimentos, plásticos, papel, cartón  entre otros  y  acordar mejoras en procesos de producción con  materiales menos contaminantes  y más reciclable, es decir  extender el manejo de su responsabilidad,  no solo hasta la venta del producto,  sino también  de su recolección, reúso o reciclaje.

Se requiere también un cambio de cultura en los hogares  para consumir de una forma más inteligente y sostenible. Debemos crear  una cultura ciudadana que asegure e incentive la separación en la fuente y el reciclaje. Cada ciudadano tiene que entender y ser consciente de que lo que tira a la basura va derechito al relleno sanitario, afectando la ciudad y el planeta

El Alcalde Peñalosa y la Unidad de Servicios Públicos deben ser implacables con el actual operador del relleno sanitario, no se puede tolerar más el mal manejo operativo del relleno y el incumplimiento de los compromisos ambientales y sociales. La solución tampoco puede ser que se vayan a incrementar las tarifas de aseo,  máxime cuando el año anterior ya se había autorizado un incremento que ya se aplicó.

No se entiende como,  si a partir del año pasado, todos los bogotanos estamos pagando una tarifa de aprovechamiento, para mejorar el esquema de reciclaje de la ciudad, las toneladas de basura que llegan al relleno siguen aumentando.  El informe de Bogotá Como Vamos mostró cómo en el relleno de Doña Juana la tasa de reciclaje en el 2015 era de 15% y en el 2016 del 3%

Es necesario aprovechar la oportunidad de la nueva licitación de aseo que se ha  anunciado, para no seguir en lo mismo: recoger  basura para transportar basura;  pensemos mejor  en cómo construimos una ciudad más sostenible.

Por supuesto, mientras todas estas soluciones se dan, hay que mantener el dialogo con las comunidades afectadas para  cumplir con los planes de mitigación social y ambiental. Hay que estar  de su lado,  apoyándolas decididamente y no permitiendo que una minoría los use y manipule políticamente a través de promesas sobre  indemnizaciones.

*Diego Molano

Concejal de Bogotá

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