Una de las dos cosas que más me gusta hacer en la vida…

19 de abril del 2011

La crisis del fútbol en Colombia no es por falta de talento, sino por una dirigencia igual de autocrática y de déspota como las de Oriente Medio o las del  norte de África. Esos señores se acostumbraron a las épocas cuando el narcotráfico manejaba las finanzas del fútbol a su antojo y sin ningún tipo de controles por parte de un Estado históricamente ausente.

Hasta el punto de que los hinchas del América se volvieron hinchas del Barcelona. Los que iban religiosamente a los estadios todas las semanas, decidieron comprar pantallas planas para ver fútbol internacional por cable. Y las barras bravas se llenaron de delincuentes, haciendo de cada partido de fútbol una guerra campal.

Lo cierto es que para reorganizar el fútbol en Colombia, primero debemos acabar con la cultura mafiosa, porque no hay derecho de que aún hoy en día no sepamos quiénes son los verdaderos dueños de muchos de los equipos de la primera división. Además, cambian de razón social como si se tratase de calzoncillos e incumplen sus obligaciones laborales, descuidando hasta la seguridad social de los jugadores.

Y son tan descarados que argumentan problemas en la legislación y falta de recursos económicos, cuando reciben 45 mil millones de Postobón, sin contar los recursos provenientes de la televisión, de los patrocinadores, de las vallas en los estadios de fútbol, de la venta de jugadores y de las taquillas.

No hay nada más democrático o que una más a los colombianos que el fútbol, lo que hay que hacer es desnarcotizarlo y cambiar a su dirigencia, porque no puede ser posible que cuando a un mafioso lo matan o lo meten a la cárcel, el espectáculo deportivo se acabe y comiencen a pelear los jugadores con los clubes. Porque mientras todo esto pasa, los únicos en Colombia que van a los mundiales son los señores de la Dimayor…

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