El turno de anotar es nuestro. Llegó el día en que no solo once jugadores estarán en la cancha en un mundial de fútbol, sino que todos(as) los (las) colombianos (as) podemos jugar el mejor partido de nuestra historia por la paz y contra la guerra. Este partido nos permite castigar masivamente la violencia, muerte, y guerra, y de esta forma emprender de manera definitiva el proceso de superación de los odios, la profunda injusticia y exclusión sociales, desde un ejercicio simple pero profundamente transformador donde nos encontramos de nuevo todos como iguales: el voto.
Voto y recomposición democrática
Tras modalidades históricas de violencia que se remontan al propio descubrimiento, la conquista, la conformación bipartidista de la república, y la confrontación armada tanto bipartidista como insurreccional, Colombia puede por primera vez trasladar sus diferencias, en un pluralismo trasladado a terrenos más civilizados y democráticos a través de un acto no solo electoral sino fundacional, la imposición de la superación de la eliminación física como mecanismo para imponer principios o ideas o para defender un estado de cosas.
Voto: mandato por la paz
Importante que en la presente campaña presidencial, tratándose de la segunda y última vuelta presidencial, ambas campañas de una u otra forma, con propuestas, contenidos y alcances muy diferentes, con mayores o menores exigencias o condicionamientos, con el respaldo a lo avanzado, o el deseo de condicionarlo o incluso reiniciarlo, refiere a un anhelo generalizado cual es la paz.
Dichos contenidos de paz corresponden a una demanda nacional inexorable de reconciliación, y superación de la guerra, entendida como conflicto armado interno. Será por tanto responsabilidad del presidente electo quien debe llevar como director técnico de un equipo llamado Colombia a la final con el final cantado de la paz y armonización y respeto de las diferencias en un país capaz de enriquecerse con sus diferencias.
Ese mandato por la paz es el que se impondrá por vía del sufragio, como una especie de plebiscito por la negociaciones adelantadas y de de referendo con respecto al futuro del la negociación política como tal.
En cualquier caso, el ejercicio siguiente desde la democracia participativa es exigir el cumplimiento frente a los compromisos de paz del candidato que resulte electo, porque por encima de las aspiraciones partidistas, y de las victorias electorales esta la sociedad y el país, y de la madurez con que colectivamente esta exigencia dependerá demostrarnos si somos capaces de construir el país, no que nos toca, sino el que merecemos.
@pablobustossanc
reddeveeduriasdecolombia@gmail.com
Voto: Democracia 3 - Violencia 0
Dom, 15/06/2014 - 12:08
El turno de anotar es nuestro. Llegó el día en que no solo once jugadores estarán en la cancha en un mundial de fútbol, sino que todos(as) los (las) colombianos (as) podemos jugar el mejor par
