Y Uribe es un hombre honrado.

8 de diciembre del 2010

Shakespeare, en una pieza magistral de ironía puso en boca de Marco Antonio, al recrear el entierro de Cesar, la más efectiva acusación contra sus asesinos, la de concederles la razón aún ante las claras evidencias del crimen cometido por Brutus y los demás senadores de Roma.

“El noble Brutus os ha dicho que César era ambicioso. Si lo fue, era la suya una falta grave, y gravemente la ha pagado. Con la venia de Brutus y los demás, pues Brutus es un hombre honrado, como son todos ellos, hombres todos honrados, vengo a hablar en el funeral de César. Era mi amigo, para mí leal y sincero; pero Brutus dice que era ambicioso. Y Brutus es un hombre honrado….

Otro juicio de la historia que resulta aleccionador para nuestro momento es el de Sócrates, que enfrentado en el Agora a quienes lo acusaban de pervertir a la juventud, es encontrado culpable. Pues a ese hombre sabio, creador de una de las más importantes escuelas de pensamiento, la de Atenas, tutor de Platón y Aristóteles se le plantearon dos alternativas: O la muerte, que debe producírsela él mismo bebiendo la cicuta, o la reconsideración de sus enseñanzas, retirándose de la enseñanza y marchándose al exilio.

Sócrates escoge la muerte, no puede él retractarse de sus ideas. ¿Cómo podría vivir sabiendo que se ha faltado a sí mismo? Cuando ya está en la cárcel un amigo cercano le ofrece otra alternativa a la muerte o la retractación: La huida, marcharse a vivir a otro país dónde pueda seguir siendo y haciendo lo que quiere.

En un diálogo con Critón, su amigo rico y poderoso, Sócrates le explica que uno no puede faltarle a las leyes cuando las leyes han sido las que nos han permitido vivir en sociedad, criar los hijos, construir un estado.

Dice Sócrates: “Si cuando nosotros estemos a punto de escapar de aquí, o como haya que llamar a esto, vinieran las leyes y el común de la ciudad y, colocándose delante, nos dijeran: «Dime, Sócrates, ¿qué tienes intención de hacer? ¿No es cierto que, por medio de esta acción que intentas, tienes el propósito, en lo que de ti depende, de destruirnos a nosotras y a toda la ciudad? … ¿Qué vamos a responder, Critón, a estas preguntas y a otras semejantes? Cualquiera, especialmente un orador, podría dar muchas razones en defensa de la ley, que intentamos destruir, que ordena que los juicios que han sido sentenciados sean firmes. ¿Acaso les diremos: «La ciudad ha obrado injustamente con nosotros y no ha llevado el juicio rectamente»?….

Si te vas ahora, te vas condenado injustamente no por nosotras, las leyes, sino por los hombres. Pero si te marchas tan torpemente, devolviendo injusticia por injusticia y daño por daño, violando los acuerdos y los pactos con nosotras y haciendo daño a los que menos conviene, a ti mismo, a tus amigos, a la patria y a nosotras, nos irritaremos contigo mientras vivas, y allí, en el Hades, nuestras hermanas las leyes no te recibirán de buen ánimo, sabiendo que, en la medida de tus fuerzas has intentado destruirnos”.

Parodiando a Sócrates, cuando se huye, cuando se busca el exilio por medios espurios, se está asesinando al estado de derecho y lo están haciendo personas que se creen injustamente perseguidas. Ahora que esas ansias de fuga se propagan entre los antiguos funcionarios del gobierno y las justifica el Brutus de Colombia, Uribe que en sus monólogos twitteros acusa a las leyes de no actuar con justicia, no podemos dejar de pensar que quién esto promueve es un hombre honrado.

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