Una navidad con sentido

Publicado por: felipe.lopez el Lun, 21/12/2020 - 08:24
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Creado Por
Armando Martí
Jesús nos abraza desde su amor, nos redime con la luz de la verdad restaurando nuestra alma y orientándola hacia el despertar de la bondad, la compasión y la conciencia plena.
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Cortesía, Erwan Hesry

El nacimiento de Jesús simboliza la nueva alianza de Dios, por medio de la cual se unieron los mundos materiales y espirituales de los seres humanos.

La estrella de Belén es una de las señales que muestran que desde el 24 y 25 de diciembre el “verbo se hace carne” en la figura no de un Dios misterioso e inalcanzable, sino por el contrario, en la figura de un hombre sencillo y compasivo cuyo propósito fue el de liberarnos de la ignorancia, el ego, la mentira y la culpa.

Jesús es el nuevo príncipe del universo, quien desde su inmenso amor logra el milagro de entrar en los corazones más difíciles y enfermos para transformarlos de sus mentiras y errores, guiándolos hacia el descubrimiento de su propia luz y la liberación de las cadenas del miedo y el rencor. 

Jesús nos abraza desde su amor, nos redime con la luz de la verdad restaurando nuestra alma y orientándola hacia el despertar de la bondad, la compasión y la conciencia plena. 

Este regalo del cielo, más allá de ser un símbolo susceptible de analizar o debatir, es una oportunidad maravillosa para abrir nuestro corazón hacia la obediencia de la voluntad de este Poder Superior, que, sin duda tiene mejores planes para nosotros pues por su naturaleza amorosa sería incapaz de hacernos daño. 

Ciertamente, el único deseo que tiene para cada uno de sus hijos es que puedan ser felices y vivir en paz. 

El significado de los símbolos navideños

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Créditos:
Cortesía, Andy Holmes

Recordemos que los mitos y los símbolos cobran vida a través de la inteligencia humana, convirtiéndose en los arquetipo que rigen el imaginario colectivo. 

Desde hace miles de años tenemos memorias heredadas en el ADN, las cuales definen e impulsan nuestros comportamientos y acciones. En el fondo, durante la celebración de estas épocas decembrinas, todos buscamos un respiro de los agitados meses transcurridos en el año que termina. 

No obstante, festejar en estos tiempos del COVID – 19 nos exige una gran responsabilidad para con nosotros mismos y, sobre todo, con nuestros seres queridos y los demás. 

Sin embargo, al parecer las personas están haciendo caso omiso a estas advertencia. Por lo menos, en Bogotá observo cómo los centros comerciales están a reventar. Esa incapacidad de posponer tan sólo un año el placer de comprar, participar en fiestas o dejar de departir en sitios con muchas personas, parece más importante que la responsabilidad de salvar vidas humanas. 

Y tristemente, la individualidad y el impulso de consumismo, le ganó la partida a la virtud de la sensatez y el buen juicio. 

Por eso, lo más probable es que las autoridades se vean obligadas a un nuevo confinamiento para preservar nuestra salud física y mental. Por ejemplo, ya desde hoy rigen algunas medidas como el pico y cédula decretados por la Alcaldesa de Bogotá, Claudia López. 

De cualquier forma, en que decidamos vivir esta navidad, sería bueno recordar sus símbolos para hacer un alto en el camino y resignificar su más profundo sentido.

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Cortesía, Jonathan Borba

1. ¿Por qué se celebra la navidad un 25 de diciembre?

Es una conmemoración del brote de vida de Jesús en un pesebre de Belén. Asimismo, otras culturas y civilizaciones como los romanos festejaban el Natalis Solis Invicti, es decir, el nacimiento del sol invicto asociada con el dios Apolo. 

Por otra parte, los germanos y escandinavos celebraban el origen de Frey el dios nórdico del sol naciente, la lluvia y la fertilidad. Mientras que los aztecas durante el invierno veneraban el advenimiento de Huitzilopochtli, dios del sol y la guerra, al igual que los incas que solemnizaban el renacimiento de Inti el dios del Sol en una fiesta llamada Cápac Raymi para iniciar el primer mes del calendario.

2. ¿Cómo surgió la costumbre del árbol de navidad?

Según algunos historiadores, esta creencia proviene de los Celtas de Europa Central, quienes adornaban un árbol llamado “Divino Idrasil” (Árbol del Universo), cuya copa representaba el cielo y sus raíces profundas, la conexión con la tierra. 

Más adelante el evangelizador alemán San Bonifacio, fue uno de los que incorporó este símbolo en la celebración de la navidad, adornándolo con manzanas que representaban el pecado original y con velas en honor a la luz que Jesús trajo al mundo. 

3. ¿Qué representa la estrella de Belén? 

Fue la guía y señal de los Reyes Magos que iban camino a conocer a Jesús recién nacido. Según la vertiente alquímica, esta estrella es la marca probatoria de la unión entre el cielo y la tierra, la alianza de las virtudes superiores sobre las cosas inferiores. 

4. ¿Cuál es el motivo de decorar los hogares durante la navidad? 

Este hábito tiene diferentes significados sagrados y esotéricos: 

- Bolas de navidad: son figuras que hacen alusión a las manzanas del árbol prohibido y la fecundidad de la tierra. 

- Campanas: el sonido de alegría por la llegada del niño Jesús al mundo. 

- Estrellas: simbolizan el firmamento y la divinidad. 

- Velas: el fuego es señal de esperanza, salud y prosperidad. 

- Flor de Pascua: debido a su color rojo es un signo de suerte. 

- Muérdago: planta utilizada como elemento purificador y de protección. 

5. ¿Por qué se acostumbra a dar regalos? 

Es una alusión a la tradición de los romanos, quienes obsequiaban e intercambiaban cosas durante la Saturnalia, fiesta en honor al dios Saturno.

La esencia de la navidad

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Cortesía, Ben White

Es importante recordar que el amor incondicional de Dios es la verdadera esencia de la navidad. Este es un tiempo invaluable para profundizar en la necesidad de una nueva conciencia social, cuya premisa sea la del perdón y la reconciliación con el fin de sanar entre todos las heridas que nos ha dejado a tantas generaciones un país tan violento como Colombia y renacer de nuestro dolor, fortaleciendo los lazos de amistad y buena voluntad entre todos.

La verdadera paz es una gracia espiritual que como el amor no se puede negociar. Por el contrario, se da como fruto de un corazón libre de las ataduras del poder, el control y la manipulación.  

Por eso, en esta época de navidad regálate varios espacios de silencio para escuchar tu voz interior, que junto con el leguaje del corazón son las llaves que abren las puertas hacia tu centro de paz, el cual se nutre y permanece en el tiempo cuando hacemos el bien, tenemos las mejores intenciones, actuamos con conciencia plena y somos uno. ¡Feliz Navidad!