La fuerte relación del agua y la cultura quedó evidenciada en la Asamblea BID 2021

Publicado por: felipe.lopez el Vie, 19/03/2021 - 07:49
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La Asamblea BID 2021 presentó el conversatorio 'Diversidad biocultural y humedales’ y contó con invitados como Carlos Vives y Wade Davis.

Para el BID Invest y la Asamblea BID 2021, la reunión anual de las asambleas de gobernadores, llevado a cabo en Barranquilla, Colombia, este jueves 18 de marzo se presentó el conversatorio llamado ‘Diversidad biocultural y humedales’.

Este espacio fue moderado por la profesora de la Universidad de Los Andes, Sandra Vilardy y tuvo como invitados a Sergio Díaz-Granados, director ejecutivo del BID por Colombia y Perú, el cantautor Carlos Vives y Wade Davis, antropólogo y etnobotánico.

La idea que ponderó a lo largo de la conversión es la inherente conexión de la naturaleza y la cultural, y cómo está continúa alimentándose y depende en ciertas maneras.

Para la introducción, Díaz-Granados empezó resaltando el apoyo económico del Banco Interamericano de Desarrollo a la ciudad de Barranquilla, lo que le permitirá ser la primera biodiverciudad del país, apostándole al crecimiento desde el fortalecimiento del medio ambiente y el manejo de sus recursos, asimismo, hizo hincapié en la importancia de apostarle al Río Magdalena y sus afluentes para cuidar del agua como recurso fundamental en el bienestar de los colombianos.

A continuación, fue el momento de hablar para el autor canadiense, quien inició su intervención con un poderoso mensaje, “el agua es vida”, pero advirtiendo una vez más que todos los impactos ecológicos tienen sus consecuencias.

De esta manera aprovechó para referirse a que la riqueza de Colombia es su tierra, y asimismo, su cultura, entonces tomó al río Magdalena como símbolo perfecto de esa unión, es decir, naturaleza y cultura.

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De acuerdo a las conversaciones que Davis ha sostenido con diversos grupos indígenas, aprendió que “el río es nosotros y nosotros somos el río, si lo limpiamos, limpiamos nuestras almas”. Igualmente, si Colombia es la madre de diversas formas musicales, pues la madre de esa música es el mismo río Magdalena.

Entonces, de nuevo se concentra en limpiar ríos, ciénagas y quebradas, y pone el ejemplo de que para los Mamos la sangre es como los ríos, y aprovechó para recalcar “somos agua”.

Según el experto, el conocimiento de los indígenas no es solo poesía y va más allá, es profundo. Dejó claro que la cultura colombiana es una parte fundamental del país, y sus raíces están en el suelo, que es momento de celebrar a Colombia, y olvidarlo como referente de la violencia y las drogas, teniendo en cuenta su gran riqueza en biodiversidad, “Colombia es la joya del mundo”.

Llegó la oportunidad de hablar para Carlos Vives, comenzó diciendo que hay magia en la gente que vive cerca a los ríos, y así fue cómo llegó a la música, esa música que viene de un lugar que él conoce muy bien, “la música me demostró el territorio” y en ese espacio se mezclaban diversos géneros, el vallenato, el jazz, el merecumbé, entre otros sonidos.

Y así fue cómo le surgió el término de Cumbiana, un lugar que desconoce de regionalismos pero que se rige por la música, por ese crisol de culturas intervenidas por nativos, europeos, africanos y sirio-libaneses.

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Entonces continuó hablando del concepto de culturas anfibias, los primeros cronistas que llegaron a lo que se conoce como América, especialmente a Colombia, describieron que la gente vivía sobre el agua, como anfibios.

Además, esa cumbia es la madre de muchos sonidos actuales, del género urbano, el reggaetón de Panamá o la champeta de Cartagena.

Por otro lado, habló de cómo se ha maltratado al territorio y sus gentes, y que la música, como la cumbia o el porro no se puede perder, esto no se hace grabando, sino cuidando de sus creativos.

Dando las oportunidades de que las personas puedan volver a los ríos, a las ciénagas, haciendo referencia a la problemática de desplazamiento forzado que el país todavía vive.

Con las culturas ancestrales se puede aprender a adaptarse al cambio climático, y reapropiarse de la identidad, es una tarea pendiente de los colombianos.