El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) registró un nuevo récord de arrestos durante junio, en medio del endurecimiento de la política migratoria impulsada por el presidente Donald Trump.
De acuerdo con cifras oficiales, la agencia realizó 43.140 arrestos en junio, el mayor registro mensual desde el regreso de Trump a la Casa Blanca y un promedio de 1.440 detenciones por día.
La tendencia continúa en aumento. Solo entre el 1 y el 12 de julio, ICE reportó 17.530 arrestos, un ritmo que podría llevar a la agencia a superar nuevamente su propio récord antes de finalizar el mes.
Uno de los datos que más ha llamado la atención es el perfil de los inmigrantes detenidos.
Según el informe, la mayoría de las personas bajo custodia no tiene antecedentes penales y enfrenta únicamente procesos relacionados con infracciones migratorias.
Esta realidad contrasta con el discurso del Gobierno de Trump, que ha sostenido que la prioridad de los operativos son inmigrantes considerados peligrosos o con historial criminal.
Organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes aseguran que las redadas se han ampliado hacia personas sin antecedentes, muchas de ellas detenidas durante controles de tránsito, en sus lugares de trabajo, frente a sus viviendas o incluso cuando acudían voluntariamente a citas programadas con las autoridades migratorias.
Mientras tanto, el Congreso de Estados Unidos aprobó un paquete cercano a 70.000 millones de dólares para fortalecer al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), entidad que supervisa las operaciones de ICE y de la Patrulla Fronteriza.
