Tras la captura de Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York, se confirmaron los dos nombres que lideran su defensa y la de Cilia Flores ante la justicia de Estados Unidos. Son perfiles distintos, pero complementarios: Barry J. Pollack, un litigante con largo recorrido en casos federales de alto impacto, y Mark E. Donnelly, un exfiscal federal de Texas que pasó de perseguir delitos complejos a defenderlos en tribunales.
Barry J. Pollack - un defensor con experiencia en casos sensibles
Pollack es un abogado penalista con sede en Washington D. C. y más de tres décadas de experiencia en cortes federales. Su reputación se construyó en investigaciones delicadas, con presión mediática y componentes políticos. En el mundo legal estadounidense, es un nombre asociado a estrategias de defensa finas: menos show, más negociación y control del expediente.
Entre sus casos más conocidos está su participación en el proceso que permitió la liberación de Julian Assange, fundador de WikiLeaks, un caso seguido por gobiernos, medios y organizaciones de derechos civiles en varios países. En su trayectoria también aparecen litigios corporativos complejos y revisiones de condenas discutidas, donde la defensa suele apoyarse en fisuras procedimentales, calidad de pruebas y manejo del jurado.
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Mark E. Donnelly - el sello del exfiscal
Donnelly se formó dentro del Estado. Pasó alrededor de 12 años en el Departamento de Justicia y trabajó en el Distrito Sur de Texas, una jurisdicción acostumbrada a casos de fraude, crimen organizado y delitos financieros. Esa experiencia suele traducirse en una ventaja práctica: conoce cómo arman los fiscales una acusación, qué priorizan y qué suelen negociar.
En el sector privado, Donnelly se ha enfocado en defensa penal compleja, con énfasis en delitos financieros, investigaciones regulatorias y procesos con varios frentes. Además, se ha señalado que habla español, un detalle útil para la comunicación directa con su clienta y el manejo de un caso de alto perfil.
¿Cómo llegaron a la defensa de Maduro?
No está claro públicamente cómo Maduro y Flores contactaron a estos abogados. Lo más probable es que el acceso haya ocurrido por redes de asesores legales internacionales y por la reputación acumulada de ambos en casos de alta sensibilidad. Pollack venía de un proceso con proyección global como el de Assange; Donnelly aporta el sello de exfiscal y un historial especializado en delitos financieros y tráfico.
Lo que viene, en la práctica, es una defensa centrada en audiencias preliminares, estrategia probatoria y mensajes medidos. En un proceso de este tamaño, el pulso no solo será jurídico: también será de tiempos, de narrativa y de cómo cada lado logra sostener su versión ante una corte federal que suele moverse con rigor y poca paciencia para el ruido externo.
