Fútbol, cabezazos y problemas neurológicos en niños

Publicado por: christian.sandoval el Lun, 11/10/2021 - 11:41
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El neurocirujano Remberto Burgos de la Espriella señala que los cabezazos a temprana edad pueden causar problemas neurológicos. Varios estudios internacionales lo respaldan.

Para nadie es un secreto que el fútbol es uno de los deportes nacionales favoritos. Sobre este, existen todo tipo de festividades, cantos, hinchadas y cuentos, al punto de ser una de las pocas razones por la que los colombianos detienen casi toda actividad de su día a día para ver jugar a sus equipos. Una afición que generalmente es inculcada desde la infancia, partiendo de las escuelas para nuevos talentos, hasta las canchas de barrio, cotejos familiares, intercolegiados, entre otros tantos escenarios deportivos.

No obstante, si bien es cierto que el deporte es “una de las actividades más importantes que impacta sobre el bienestar físico y la salud mental de quienes lo practican”, el reputado neurocirujano Remberto Burgos de la Espriella, hace un llamado a tener en cuenta las posibles afectaciones al cerebro de los más jóvenes con prácticas como el cabeceo constante de balones

“En el fútbol se ha demostrado que el cabeceo produce traumas a repetición sobre el cerebro y estas conmociones cerebrales son responsables de lesiones neurológicas que impactan el desempeño de los individuos. Hay deterioro en las habilidades mentales superiores, alteraciones en el juicio, raciocinio y capacidad de abstracción”, aseguró el galeno en su más reciente columna en Kienyke.com.

Sobre esto, De la Espriella asevera que la población más vulnerable frente a estas afectaciones cognitivas son los niños entre los 5 y 12 años, principalmente porque “la proporción cabeza-cuerpo es mayor y su cerebro está en pleno proceso de formación y desarrollo”. 

“Además, la columna cervical no es sólida y los músculos de la nuca no están preparados para contrarrestar el impacto de los cabezazos”, señala. 

Para responder a ello, Remberto Burgos promueve una campaña de “fomentar el deporte protegiendo las neuronas”, que incluye seguir promocionando al fútbol “sin que se convierta en un factor de riesgo que atente contra el desempeño futuro del ciudadano en formación”

Esa propuesta también incluye reducir o eliminar el uso de la cabeza dentro de las herramientas deportivas, por lo menos en esta etapa del proceso formativo de los niños, impulsando más el uso de la cabeza y el cerebro, por ejemplo, en el desarrollo de estrategias para el triunfo.

“No podemos perder este partido. Pobre ganancia para un país: niños de alto rendimiento deportivo y mañana   adultos de pobre capacidad cognitiva y deficiente competitividad intelectual”, puntualiza. 

Comunidad científica sobre el efecto de los cabezazos

 

Efecto neurológico de los cabezazos en el fútbol.

La denuncia del doctor Remberto Burgos no es un tema nuevo en el ámbito deportivo, aunque no por ello es menos importante. Como él mismo lo menciona en su columna, varios estudios internacionales señalan que los golpes en la cabeza en deportes como el fútbol americano, boxeo, fútbol regular, rugby y demás actividades de contacto, tienden a desarrollar problemas cognitivos en los deportistas

Según el portal kidshealth.org, patrocinado por la Fundación Nemours, uno de los mejores sistemas de salud pediátrica de los Estados Unidos y que además colabora desde la investigación en el cuidado de la salud de los niños, señala que en efecto la práctica deportiva (aunque saludable) aumenta el peligro de sufrir conmociones cerebrales leves o graves por los golpes o choques con objetos y demás jugadores

“Estos accidentes pueden causar conmociones cerebrales, un tipo de lesión cerebral. Esto es aplicable a todos los deportes, no solo a aquellos donde haya contacto físico, como el fútbol americano o el hockey”, escribe el medio especializado. 

El motivo de este peligro lo explica Kidshealth de forma sencilla: Dentro del cráneo, el cerebro puede sufrir un golpe contra las paredes que lo protegen, abriendo la posibilidad a la aparición de hematomas cerebrales, “desgarros en los vasos internos o lesiones en los nervios”. Eventos causantes de conmociones cerebrales, que en resumidas cuentas son “pérdidas del funcionamiento normal del cerebro de carácter temporal''.

En cuanto al cómo protegerse, el portal señala que siempre es importante usar el equipo adecuado (en los deportes que así lo requieran), al tiempo que procurar un juego seguro, aplicando las reglas y evitando jugadas peligrosas que puedan generar un golpe en la cabeza. 

A esa misma recomendación llegó un estudio de la Universidad de Glasgow, que intentó aportar un granito de arena al debate con una investigación que fue tras la relación de las enfermedades neurodegenerativas y el deporte, partiendo de una muestra de 7.676 ex jugadores profesionales de fútbol de Escocia y 23.028 individuos de la población general. 

El hallazgo parece ser contundente: “el riesgo de enfermedad neurodegenerativa fue mayor entre los ex jugadores de fútbol profesionales masculinos que entre los individuos de control de la población general emparejados por edad, sexo y nivel socioeconómico del área”. 

No obstante, también es importante mencionar que el riesgo de sufrir este tipo de enfermedades varía en función de los años de carrera del futbolista, siendo mucho más alto en aquellos de larga carrera; así como también distaba mucho entre las distintas posiciones en el campo, siendo el portero la función con menor probabilidad. Aún así, el riesgo de defunción en general podría ser 3,5 veces mayor en futbolistas que en la población general.

“Los impactos intencionados en la cabeza al cabecear la pelota son parte del juego y el entrenamiento en el fútbol, ​​y las investigaciones demuestran evidencia de deterioro cognitivo inmediato y de corta duración y cambios estructurales cerebrales en las imágenes después de cabecear una pelota de fútbol”, señaló el artículo publicado en Jama Network. 

Solo a corto plazo, los efectos de una conmoción cerebral según Kidshealth incluyen mareo, desconcentración, confusión y poca capacidad para tomar decisiones, permanecer ansioso o irritable, somnolencia, dolor de cabeza, pérdida de memoria, insomnio, dificultad para hablar, depresión, entre otras tantas. A eso hay que sumarle que sin la debida atención médica, acompañada de la práctica repetida de la causa del problema, dichas afectaciones pueden agravarse o volverse crónicas

Tampoco hay que olvidar, que la FIFA anunció este año que realizará la prueba piloto de añadir dos sustituciones de más durante el Mundial de Clubes de Catar, en caso de conmociones cerebrales o sospecha de estas en alguno de los jugadores. Dentro de las razones esgrimidas, según la International Football Association Board, se incluyeevitar que el jugador pueda sufrir una segunda conmoción durante el partido, lo cual podría tener consecuencias muy graves”

En ese sentido, se podría entender que la recomendación del doctor Remberto Burgos De la Espriella, así como de los distintos organismos expertos y referentes en neurología, está empezando a ser acatada por las autoridades deportivas en función de la salud de sus atletas. Sin embargo, como bien lo dijo el galeno en su columna, es importante aplicar esto desde la formación para reducir al máximo las conductas riesgosas en el fútbol.