El Humedal de Tibabuyes y las promesas incumplidas de Claudia López

10 Agosto 2021, 12:03 PM
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En campaña, Claudia López aseguró que velaría por el cuidado de los humedales e incluso firmó un acuerdo con la comunidad para proteger el Juan Amarillo. Sin embargo, hoy continúa con las obras que iniciaron en la administración de Peñalosa.

Una gran controversia ha surgido tras los disturbios en la localidad de Suba, en Bogotá, causados entre otras cosas por la obras que se adelantan desde la administración de Enrique Peñalosa en el Humedal Juan Amarillo. Desde hace varios meses, en el lugar se venía adelantando el “Campamento permanente por la defensa del Humedal” por parte de algunos ciudadanos que se oponen a permitir una intervención que puede ir en detrimento del patrimonio ambiental de la capital. 

De acuerdo con la Fundación Humedales Bogotá, la obra que hoy es centro de la polémica es la denominada “Conexión Corredor Ambiental Humedal Juan Amarillo”, que tiene lugar entre la localidad de Suba y Engativá. El trabajo del Distrito, en síntesis, “contempla varias obras de impacto negativo al ecosistema, entre las que se destacan senderos elevados, puentes, zonas de acceso y miradores”. 

Este tema en específico atrajo especial atención del público luego de que un bus del SITP fuera incendiado en medio de los enfrentamientos entre la Policía y la ciudadanía, por el desalojo forzoso de la protesta que se llevaba a cabo en dicho lugar. 

Por su parte, la alcaldesa Claudia López se pronunció sobre los hechos, condenando los actos vandálicos y afirmando que no hay forma de echar para atrás una contratación estatal que viene desde la pasada administración. 

“Sobre el Humedal de Tibabuyes viene haciéndose una obra desde la administración pasada, que fue contratada por dicha administración, y que ha tenido una enorme controversia que yo misma he dado. Si de mí hubiera dependido, yo no habría mandado a hacer esa obra. Me parece innecesario e inconveniente hacer obras de endurecimiento sobre los humedales. No creo que sea esa la manera de protegerlos”, fueron parte de las palabras de la alcaldesa en su cuenta de Twitter. 

La mandataria además se refirió a los protestantes que desde hace varios meses se manifiestan en defensa del humedal, asegurando que para ellos nada ha sido suficiente y que en este momento obedecen más a motivos políticos que ambientales. 

Según López, la Alcaldía ha tomado acción sobre esta problemática por medio de sanciones ambientales, cambios de diseño para mitigar el impacto ambiental y de materiales para garantizar la circulación del agua del humedal, así como destinar recursos del Acueducto para financiar una adecuación que no permita la llegada de agua sucia al humedal. 

Sin embargo, aseguró: “Esas personas invadieron la obra desde noviembre del año pasado, tomando vías de hecho y violentas que no deberían admitirse en una democracia”, afirmando además que su administración ha intentado realizar concertaciones con los manifestantes.

De acuerdo con los campistas del Juan Amarillo, las obras en el humedal son “ilegales” por la nulidad del Decreto 565 de 2017, mediante el cual de modificó la política de humedales del Distrito, eliminando la restricción para que la “recuperación de los humedales” incluyera “obras urbanísticas duras, tales como ciclorrutas, senderos para bicicletas, alamedas, plazoletas, luminarias y adoquinados”. 

Hasta el momento, varias personas en redes sociales han reaccionado a la violenta represión policial de la protesta e, igualmente, a los actos vandálicos cometidos. Por su parte, las autoridades han ofrecido hasta 20 millones de pesos por información que conduzca a los responsables de la quema del bus del SITP. 

Claudia López en contravía de sus propuestas

 

El acueducto de Bogotá ha asegurado a través de redes sociales que la obra en el humedal de Tibabuyes es irreversible por cuanto tiene un avance de más del 70% y no terminarla podría significar un golpe al erario público. Además, asegura que éstas se llevan a cabo por el bien de dicho ecosistema. 

La “Conexión Corredor Ambiental Humedal Juan Amarillo” es un obra concertada desde la administración de Peñalosa, que, en síntesis, representa la continuidad de la transformación de este espacio desde la visión del exalcalde. Una que comenzó desde su primera administración entre 1998 y 2000, época que determina en gran medida la forma en la que luce el Juan Amarillo hoy en día. Cambios elogiados por algunos y criticados por otros quienes lo consideran uno de los mayores “ecocidios” cometidos en la capital. 

Precisamente, Claudia López en campaña fue una de esas personas que se opuso a la transformación de los humedales, específicamente la del Juan Amarillo, e incluso aseguró que de llegar a la Alcaldía haría todo diferente. 

“Es increíble ver cómo están destruyendo un ecosistema, que es el más grande de Bogotá hoy, después de los cerros orientales. El humedal más grande de Bogotá que es el de Tibabuyes (...) La comunidad no se rinde y sigue con alegría”, fueron las palabras de López en un video de campaña, en el que aseguró además que había firmado un pacto con la comunidad sobre este tema. 

“Sobre el exalcalde, la ahora alcaldesa dijo lo siguiente: “Por eso nos oponemos al POT de Peñalosa, porque quiere volver política pública la destrucción de los humedales. Es al contrario, vamos a hacer una política para la vida, para la vida ecológica, para la vida con la naturaleza”, prometió la funcionaria. 

En ese orden de ideas, la pregunta que queda en el aire es: ¿Qué pasó con las promesas de Claudia López de no intervenir el Humedal de Tibabuyes en campaña? Hay que preguntarse, como lo han hecho muchas personas en redes, qué tan peligrosa es la intervención humana en ecosistemas tan importantes en medio de una de las crisis climáticas más fuertes que ha vivido el mundo en su historia reciente. Con la amenaza de catástrofes sin precedentes para la humanidad por el calentamiento global de acá a 2030. 

 

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