Con estaciones de Policía que superan el 123 % de hacinamiento y casos extremos como Candelaria, diseñada para 75 personas y hoy con 304 detenidos, Medellín avanza en la construcción de una Cárcel para Sindicados con capacidad exacta para 1.339 cupos, “ni uno más”, según el alcalde Federico Gutiérrez.
El proyecto, ubicado en el corregimiento San Cristóbal, registra un 9 % de ejecución y contempla seis pabellones, uno de ellos especial para adultos mayores y personas con movilidad reducida. También tendrá áreas de sanidad, jurídica, formación, visitas familiares y un centro de control con tecnología de vigilancia permanente.
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La inversión asciende a $675.000 millones bajo el modelo de asociación público-privada, con pagos programados entre 2027 y 2038. La infraestructura busca descongestionar estaciones como Laureles (30 cupos y 104 ocupantes) y Belén (20 cupos y 115 detenidos), cumpliendo estándares internacionales como las Reglas Mandela.
“Este es un modelo en el que hay orden, autoridad y respeto absoluto por los derechos humanos. Aquí no habrá hacinamiento”, afirmó el mandatario, quien recordó que la obra también responde a una sentencia de la Corte Suprema que ordena a los alcaldes resolver el problema de sindicados en las ciudades.
Además del impacto en seguridad, el proyecto genera empleo: actualmente vincula a 297 trabajadores y proyecta llegar a 500 en 2026, con metas superiores en contratación local y femenina. Incluye compensaciones ambientales por más de 15,75 hectáreas y medidas tecnológicas para no afectar a las comunidades vecinas.
La Alcaldía anunció seguimiento permanente a la obra y al modelo de operación, con el objetivo de fortalecer la capacidad institucional y consolidar una política de seguridad que combine control, legalidad y resocialización.
