Capturan a mujer que intentó camuflar drogas en huesos de pollo

Publicado por: sebastian.alvira el Sáb, 04/12/2021 - 13:49
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La mujer intentó ingresar casi 100 dosis de estupefacientes a una Estación de Policía en Bucaramanga.

En las últimas horas la Policía de Bucaramanga capturó a una mujer que intentó entrar varias dosis de drogas a la Estación Norte de esa ciudad. Lo más curioso del caso es que la persona en mención camufló las dosis de bazuco y marihuana en los huesos de varios pollos asados que pretendía ingresar. 

De acuerdo con el teniente coronel, Juan Gómez, comandante operativo de la Mebuc, la mujer de 26 años y de nacionalidad extranjera pretendía entregar en 18 paquetes de comida aproximadamente entre 80 a 100 dosis marihuana y bazuco.

    En uno de los videos que circula en redes sociales se pude observar a un uniformado de la Policía destrozando con un cuchillo los huesos de los pollos para sacar las dosis de estupefacientes que la mujer -fallidamente- camufló. 

    Según el informe de las autoridades esta es una nueva modalidad para ingresar estupefacientes al interior de cárceles y estaciones, donde el índice de hacinamiento se encuentra en 17,1% en promedio en los 132 establecimientos de reclusión del orden nacional, de ahí que el tráfico esté tocando con más fuerza las estaciones. 

     

    Esta modalidad no es nueva, pero sí es inusual. Según informan las autoridades es más recurrente que los estupefacientes sean ingresados por visitantes, con complicidad de los miembros de seguridad o bajo distintas estrategias como lanzamientos hacia los patios. Por ejemplo, hace unas semanas enviaron a la cárcel a Los Jotas, una banda que introducía drogas a la Picota de Bogotá

    En la cárcel, alias Fabián sería quien ofrecía la droga. Presuntamente, realizaba acuerdos de entrega y pago por anticipado. El dinero era consignado a las cuentas de su hermana. Cada semana eran realizados varios depósitos con sumas superiores a un millón de pesos. A través de llamadas telefónicas el jefe de la banda ordenaba a su sobrino Andrés la hora y cantidades de droga que tenía que enviar al penal. En pelotas empacadas al vacío iban las sustancias ilícitas.

    Desde la terraza de una casa ubicada a 50 metros de La Picota, se presume que el Isauro lanzaba con precisión las bolas de droga para que cayeran al patio donde se debía hacer la entrega. Con señales sonoras y recolectores en los patios se garantizaba la recepción del material y posterior distribución.

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