Enemigos declarados de la salud

Mié, 07/03/2018 - 07:53
Hay algunos hábitos y algunos alimentos que debemos intentar evitar a toda costa por su más que contrastado perjuicio para la salud. Hoy quiero centrarme en dos hábitos y uno de los más peligrosos
Hay algunos hábitos y algunos alimentos que debemos intentar evitar a toda costa por su más que contrastado perjuicio para la salud. Hoy quiero centrarme en dos hábitos y uno de los más peligrosos ingredientes presente en varios alimentos que desafortunadamente no son nada raros de encontrar en muchas personas y que desde luego suponen un castigo continuo al organismo que puede traducirse en enfermedades graves. Interrumpir el ciclo del sueño o las comidas en el día, el abuso del sedentarismo, y el consumo desmesurado de azúcares son venenos que en demasiadas ocasiones acaban siendo mortales. 1.- No respetar el ritmo circadiano El ritmo circadiano es el reloj biológico de nuestro organismo, es el que nos dice cuando tenemos que comer, cuando tenemos que dormir y cuando estamos más dispuestos para la actividad física o intelectual. Probablemente conocerá a muchas personas que tienen el hábito, la mayoría de las veces por obligaciones de trabajo y forzados por los horarios, de no almorzar, hacerlo tarde, saltarse el desayuno, acabar llegando a la casa en la cena y darse un banquete muertos del hambre. Todo eso es un desastre, no solamente ponemos a nuestro organismo en un alto riesgo, sino que también favorecerá la obesidad y el deterioro físico de nuestro cuerpo. Lo mismo sucede con las personas que no respetan sus horas de sueño y no tienen un correcto descanso. Cuando no se duerme bien se da una alteración de los ciclos normales con el consecuente imbalance hormonal por alteración de los ritmos circadianos. De hecho hay una relación entre la falta de sueño en la niñez temprana y una posible obesidad posterior. Un estudio asociaba los problemas del sueño, como la apnea o el hecho de no respetar los tiempos de descanso, con el exceso de peso. Lo que no está claro a partir del estudio es si los problemas del sueño en realidad provocan obesidad, o si alguna otra cosa podría explicar la asociación entre la misma y las dificultades del sueño. Los investigadores analizaron para ello datos de unos 1.900 niños en Inglaterra. Contaban con unos 15 años de seguimiento de los menores. Los que menos dormían a los 5 y a los 6 años de edad tenían un aumento de un 60 a un 100 por ciento en el riesgo de obesidad a los 15 años, para los niños de 5 o 6 años, menos de 10 horas de sueño por noche se considera demasiado poco, según los investigadores. 2.- El sedentarismo en la era de la tecnología Las nuevas tecnologías están fabricando vidas virtuales, decía un reconocido colega, y las vidas virtuales son las que pertenecen a cuerpos normalmente acostados o sentados frente a un computador o cualquier otro dispositivo, quitando horas de actividad real que conlleve movimiento y ejercicio. Los habitantes de las grandes ciudades tienen un gran problema añadido a todo ello con el aire contaminado que respiran. La era de la tecnología en el siglo XXI ha acrecentado el estrés y la tendencia sedentaria de personas pasando horas y horas en el sofá o la cama. Hay que buscar soluciones para paliar los efectos del sedentarismo con ejercicio. Veamos un caso que nos ayudará a entender que la inactividad es un riesgo que debemos evitar a toda costa por el bien de nuestra salud. Un equipo dirigido por Alpa Patel, de la Sociedad Estadounidense del Cáncer, en Atlanta, Georgia, analizó los datos de un estudio realizado durante 14 años con 123.000 adultos de edad madura en 2010. Cuando compararon las tasas de mortalidad entre los que pasaban sentados seis horas al día o más y los que lo hacían tres horas o menos, teniendo en cuenta otros factores como la dieta, se llevaron una sorpresa: el mayor tiempo de inactividad se asoció con una tasa de mortalidad del 40% más alta en las mujeres y 20% en los hombres. En el estudio no se explora por qué la diferencia tan grande entre ambos sexos. En otro estudio, un equipo de la Universidad de Queensland, Australia, analizó datos sobre los hábitos televisivos de 8.800 australianos. Los investigadores calcularon que, en promedio, cada hora de television resta 22 minutos a la esperanza de vida de un adulto de más de 25 años. En este estudio los sujetos participantes tenían una tasa de mortalidad más alta aunque se ejercitaran de 45 a 60 minutos al día. Los datos nos dicen que las personas que ven televisión seis horas al día pueden llegar a morir, en promedio, unos cinco años menos que las que no lo hacen. 3.- El peligro del azúcar Ya me he referido en más de una ocasión a lo que muchos especialistas han calificado como uno de los más grandes venenos para la salud, detrás del cual se esconden muchas enfermedades graves y que tomamos muchas veces por puro desconocimiento dentro de nuestros hábitos alimenticios. El exceso de azúcar se da porque la tomamos en forma de bebidas o alimentos industriales sin saber realmente las ingentes cantidades de azúcar que contienen. Es posible que el azúcar se ponga a la altura del tabaco y las autoridades sanitarias emprendan campañas alertando respecto a los alimentos y las bebidas que contienen una alta cantidad de este nutriente. Poco a poco, en la pasado siglo XX, empezaron a acumularse las evidencias de que el consumo de azúcar se relacionaba con el trastorno metabólico y la enfermedad cardiaca. Las gaseosas azucaradas, los panes, sobre todo los industriales, y las golosinas y el arroz si se toma caliente son auténticas bombas que nos disparan el azúcar. Hay un punto de análisis muy interesante referente a la conducta humana y al hecho de perseverar en un hábito a sabiendas de que es malo para su salud. Todo el mundo sabe que fumar es malo y sin embargo seguimos fumando. Los seres humanos no nos regimos, en general, por argumentos racionales, pero es nuestra obligación advertirles del riesgo que corren. La conclusión es abundar en lo que hemos venido diciendo, deben vigilar mucho las etiquetas de las bebidas y los alimentos para ver los gramos de azúcar por porción que les aporta. Un sobrecito de azúcar de los que se añaden al café contiene 5 gramos de azúcar, mientras que una gaseosa sola puede superar los 50 gramos y la dosis diaria para una mujer no debe pasar los 25 gramos y en el hombre los 35.
Más KienyKe
Según las Fuerzas Armadas estadounidenses, "el buque intentó desafiar la cuarentena ordenada por el presidente Trump, con la esperanza de escabullirse".
El Gobierno detalló valores y funciones de contratos con RTVC y la cooperativa SAVI, y aseguró que no ha sido notificado de investigación en la Fiscalía.
Capturas de pantalla de supuestos chats lo vinculan con otra mujer, mientras su pareja Manuela Quintero espera su primer hijo. El cantante respondió.
La actriz fue captada besándose con Renzo Meneses en el Carnaval de Barranquilla, días después de su eliminación. El video encendió rumores y reacciones.