Cada mayo, las flores, las llamadas y las reuniones familiares vuelven a ocupar un lugar central en los hogares colombianos. El Día de la Madre, celebrado en el país el segundo domingo del mes, es una de las fechas más emotivas del calendario y también una oportunidad para recordar el valor simbólico, afectivo y cultural de las maternidades.
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Aunque la celebración tiene raíces antiguas asociadas a figuras maternas veneradas por distintas civilizaciones, su consolidación moderna llegó a comienzos del siglo XX. En Colombia, la conmemoración fue oficializada en 1925 durante el gobierno de Pedro Nel Ospina.
Más allá de su historia, la fecha ha inspirado poemas, cartas y reflexiones de escritores y pensadores que han intentado traducir en palabras el amor de una madre. Estas son algunas frases para dedicar y compartir en esta celebración:
- “Los niños son las anclas de la vida de una madre”, Sófocles
- “El corazón de una madre es un abismo profundo en cuyo fondo siempre encontrarás el perdón”, Honoré de Balzac
- “El amor de una madre es como la paz. No necesita ser adquirido, no necesita ser merecido”, Erich Fromm
- “Los brazos de una madre están hechos de ternura y los niños duermen profundamente en ellos”, Victor Hugo
- "La más bella palabra en labios de una persona es la palabra 'madre', y la llamada más dulce, 'madre mía' ", Khalil Gibra
La poesía también ha sido refugio para hablar de las madres. Desde la ternura íntima hasta la nostalgia de la infancia, distintos autores han encontrado en los versos una manera de regresar a ese primer abrazo.
“Renacimiento”, de Antonio Machado
“Galerías del alma... ¡El alma niña!
Su clara luz risueña; y la pequeña historia,
y la alegría de la vida nueva...
¡Ah, volver a nacer, y andar camino,
ya recobrada la perdida senda!
Y volver a sentir en nuestra mano
aquel latido de la mano buena de nuestra madre...
Y caminar en sueños por amor de la mano que nos lleva”.
“Dulzura”, de Gabriela Mistral
“Madrecita mía,
madrecita tierna,
déjame decirte
dulzuras extremas.
Es tuyo mi cuerpo
que juntaste en ramo;
deja revolverlo
sobre tu regazo.
Juega tú a ser hoja
y yo a ser rocío:
y en tus brazos locos
tenme suspendido.
Madrecita mía,
todito mi mundo
déjame decirte
los cariños sumos”.
“Cuando sea grande”, de Álvaro Yunque
“Mamá: cuando sea grande
voy a hacer una escalera
tan alta que llegue al cielo
para ir a coger estrellas.
Me llenaré los bolsillos
de estrellas y de cometas,
y bajaré a repartirlos
a los chicos de la escuela.
Para ti voy a traerte,
mamita, la luna llena,
para que alumbre la casa
sin gastar en luz eléctrica”.
“Hay un lugar en el mundo”, de Alda Merini
“Hay un lugar en el mundo donde el corazón late rápido,
donde te quedas sin aliento por la emoción que sientes,
donde el tiempo se detiene y ya no tienes edad.
Ese lugar está en tus brazos, donde tu corazón no envejece,
mientras que tu mente nunca deja de soñar”.
“Se desprendió mi sangre”, de Concha Méndez
“Se desprendió mi sangre para
formar tu cuerpo.
Se repartió mi alma para formar
tu alma.
y fueron nueve lunas y fue toda
una angustia
de días sin reposo y noches
desveladas.
Y fue en la hora de verte que te
perdí sin verte.
¿De qué color tus ojos, tu cabello,
tu sombra?
Mi corazón que es cuna que en
secreto te guarda,
porque sabe que fuiste y te llevó
en la vida,
te seguirá meciendo hasta el fin
de mis horas”.
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El Día de la Madre sigue siendo, para muchas familias, una fecha para agradecer, recordar y abrazar. Porque incluso cuando faltan las palabras, siempre queda la necesidad de volver al origen: esa voz, esas manos y ese amor que acompañan para siempre.
