Educación de calidad a más de 54 mil migrantes en Bogotá

Publicado por: daniel.ortiz el Sáb, 18/09/2021 - 11:02
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La Secretaría de Educación le apuesta a la calidad, la inclusividad, la flexibilidad y a un proceso no discriminatorio.

Un reto importante para el avance de Bogotá es la educación, apostarle a ello es un símbolo de crecimiento como capital, es por eso que la garantía del derecho a una enseñanza de calidad es para todos los niños, niñas y jóvenes, sin importar su nacionalidad o condición migratoria.

La Secretaría de Educación mostró un balance de esta situación y se resaltó que en el sistema educativo público de la ciudad están matriculados 54.522 estudiantes de ciudadanía venezolana, los cuales son acogidos en los diferentes colegios distritales con absolutamente todas las garantías de bienestar que ofrece la entidad.

Un ejemplo de ello es que, durante el año 2020, 39.589 estudiantes de nacionalidad venezolana pudieron redimir 289.927 bonos alimentarios. Ahora, con el regreso gradual a la presencialidad, los estudiantes del distrito, incluidos los migrantes, están recibiendo el apoyo alimenticio por medio de tres modalidades: desayunos, almuerzos o refrigerios escolares.

Son cinco las localidades que concentran el mayor número de estudiantes venezolanos, Kennedy (8.914), Bosa (5.442), Suba (5.406), Engativá (5.063) y Ciudad Bolívar (4.998).

Por su parte, Edna Bonilla, secretaria de Educación del Distrito, afirmó que esto es una gran oportunidad para poder enriquecer los procesos educativos desde la diversidad cultural.

“La mejor educación es intercultural y debe construirse con ideales de libertad, justicia, igualdad y dignidad humana. Bajo este principio, los y las estudiantes pueden aprender con y el otro desde la coincidencia y la diferencia, con respeto y amor”, dijo la funcionaria.

Por medio de la estrategia “Búsqueda activa”, se busca a los niños que están por fuera del radar educativo y así focalizar puntos de la ciudad para identificar y caracterizar la población migrante que requiere acceder al sistema educativo público.

Bogotá no solo trabaja para ofrecer el acceso, permanencia y calidad, sino que se busca de igual manera una educación inclusiva, flexible y no discriminatoria. Un sistema que se adapte a los diferentes contextos y realidades sociales de las poblaciones.

“Entendemos la migración como un derecho humano que implica para quienes se movilizan, la búsqueda de mejores condiciones de vida que por razones ajenas a su voluntad se ven socavas en su territorio de origen”, explicó Bonilla.

Actualmente, el sector educativo implementa en el 100% de colegios distritales la política enfocada en la educación inclusiva con una mirada diferencial para estudiantes con especial protección constitucional como la población que es víctima del conflicto, migrante y con alguna discapacidad.

Estos procesos son acompañados por la cooperación internacional, pues de esta manera se facilitó el registro de población migrante en condición irregular en el “Estatuto Temporal de Protección para Migrantes”, con el fin de poder garantizar más y mejores oportunidades para ellos.

Estas acciones están incluidas en el Plan Distrital de Desarrollo “Un nuevo contrato social y ambiental para la Bogotá del Siglo XXI”, el cual promueve la igualdad de oportunidades para la inclusión social, el cierre de brechas digitales, la cobertura, calidad y las diferentes competencias a lo largo del ciclo de formación integral, desde la primera infancia hasta la educación superior y contínua para la vida.