La tranquilidad nocturna del barrio Santa Fe, en el centro de Bogotá, se rompió la noche del jueves 22 de enero de 2026, cuando un artefacto explosivo fue detonado frente a un establecimiento nocturno, dejando una persona muerta y 13 heridas, según el balance oficial entregado por las autoridades.
El hecho ocurrió en una zona de alta afluencia peatonal y actividad comercial nocturna, lo que provocó momentos de pánico entre trabajadores, residentes y transeúntes que se encontraban en el sector al momento de la explosión.
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La detonación ocurrió pasadas las 9 de la noche
De acuerdo con la Policía Metropolitana de Bogotá, la explosión se registró exactamente a las 9:08 p. m. en la carrera 16, cerca del establecimiento conocido como Troya, un local que ofrece servicios sexuales pagos.
Las primeras indagaciones indican que dos hombres que se movilizaban en una motocicleta negra llegaron al lugar, merodearon la zona durante algunos minutos y posteriormente lanzaron una granada contra el establecimiento antes de huir.
En un primer reporte, las autoridades informaron que siete personas habían resultado lesionadas: tres por esquirlas y cuatro por aturdimiento. Sin embargo, con el avance de la atención médica, el balance fue actualizado a 14 personas valoradas, de las cuales 13 permanecen heridas y una falleció mientras recibía atención en un centro asistencial.
Dos de los lesionados tuvieron que ser sometidos a procedimientos quirúrgicos y su condición fue catalogada como crítica. Varias de las víctimas fueron trasladadas a hospitales como el Hospital de Méderi y el Hospital Santa Clara.
El brigadier general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, explicó que la mayoría de los heridos serían trabajadores de los establecimientos nocturnos del sector, como meseros y personal de seguridad, quienes se encontraban fuera de los locales al momento del ataque.
“El atentado no iba dirigido directamente contra las personas, sino contra el establecimiento. Eso es materia de investigación”, señaló el oficial.
Hipótesis: extorsión o disputa criminal
Uno de los elementos clave en la investigación tiene que ver con llamadas extorsivas que, según el responsable del establecimiento afectado, habría recibido hace aproximadamente ocho meses. Aunque aseguró que en los últimos meses no volvió a ser contactado, esta información es analizada por los investigadores.
No obstante, otras hipótesis apuntan a una posible retaliación entre estructuras criminales que disputan el control de rentas ilegales en esta zona del centro de Bogotá, donde confluyen actividades como microtráfico y extorsión.
Tras la explosión, Bomberos de Bogotá, ambulancias y unidades policiales acordonaron el área, cerraron varias vías y realizaron inspecciones técnicas para descartar la presencia de otros artefactos. La SIJÍN y equipos de inteligencia adelantan la recolección de pruebas, revisión de cámaras de seguridad y toma de testimonios.
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El alcalde Carlos Fernando Galán rechazó el atentado y pidió resultados rápidos: “Ya hay una línea de investigación clara para identificar a los responsables”.
Las autoridades mantienen presencia reforzada en el sector mientras avanzan las diligencias judiciales para esclarecer este grave hecho de violencia en el centro de Bogotá.
