La alianza público-privada "Conservamos la Vida" presentó en Bogotá los resultados de diez años de trabajo enfocados en la protección del Oso andino, una de las especies más emblemáticas de los ecosistemas de montaña en Suramérica.
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Según los datos revelados por las entidades participantes, la presencia del también llamado oso de anteojos pasó del 52 % al 76 % en zonas priorizadas de la cordillera Occidental, mientras que en la cordillera Central alcanzó un 61 % de ocupación.
La iniciativa reúne a la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), Parques Nacionales Naturales de Colombia, Fundación Grupo Argos, Wildlife Conservation Society y la Fundación Smurfit Westrock Colombia.
Uno de los registros más recientes fue captado por cámaras trampa de la red Otus de la CVC en el corredor biológico Chilí-Barragán, en la cuenca del río Bugalagrande, donde se confirmó la presencia de un joven macho de Oso andino en su hábitat natural.
“Cada nuevo registro en nuestras cordilleras confirma que los esfuerzos de conservación, restauración y protección de corredores biológicos siguen dando frutos”, afirmó Marco Antonio Suárez Gutiérrez, director general de la CVC.
Restauración, educación y negocios verdes
El proyecto también destacó avances en restauración ambiental y protección de ecosistemas estratégicos. En el Valle del Cauca, más del 32 % del territorio se encuentra bajo alguna figura de protección ambiental.
Además, durante los últimos seis años se sembraron más de 12 millones de árboles y se restauraron más de 10.000 hectáreas de bosque y páramo. La alianza reportó también la firma de 90 acuerdos voluntarios de conservación con comunidades rurales y la ausencia de ataques del oso andino a animales domésticos en las zonas intervenidas.
El monitoreo científico y comunitario ha sido otro de los pilares del programa. Actualmente, la red Otus cuenta con 240 cámaras trampa distribuidas en el Valle del Cauca para registrar especies silvestres y evaluar el estado de los ecosistemas.
El proceso también impulsó iniciativas económicas sostenibles como Café Oso Andino, una marca creada junto a familias cafeteras del municipio de El Águila, en el norte del Valle del Cauca. Entre 2019 y 2025, esta iniciativa produjo más de 34.500 kilos de café y logró comercializar parte de su producción en mercados verdes, obteniendo sellos de sostenibilidad y conservación como Andean Bear Friendly.
El Oso andino y su presencia en Colombia
El Oso andino es considerado una especie clave para la salud de los bosques altoandinos y páramos, debido a su papel como dispersor de semillas y regulador ecológico.
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Su conservación, según las entidades ambientales, también implica proteger las fuentes hídricas y los ecosistemas de los que dependen millones de personas en Colombia.
