La Defensoría del Pueblo informó que al menos 130 familias (cerca de 300 personas) llegaron a Cúcuta tras salir de zonas rurales del Catatumbo por enfrentamientos entre el ELN y el Frente 33 de disidencias. El Gobierno anunció un Puesto de Mando Unificado (PMU) en Tibú para coordinar la respuesta institucional y humanitaria.
Balance en Cúcuta: quiénes llegaron y de dónde salieron
De acuerdo con el balance divulgado por la Defensoría el 5 de enero, las familias están en atención institucional en la capital de Norte de Santander, con acompañamiento de la Defensoría regional y la Personería de Cúcuta. Los reportes ubican el origen del desplazamiento en áreas rurales de Mineiro y Pacelli (jurisdicción de Tibú) y en el sector Filogringo (en El Tarra), donde se mantienen los choques armados.
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Qué está pasando en terreno: combates, confinamientos y minas
Además del desplazamiento, la Defensoría ha advertido otra dinámica que suele quedar por fuera del foco: el confinamiento. En varias veredas, la población limita su movilidad por el fuego cruzado y por riesgos asociados a minas antipersonal, lo que complica la llegada de ayuda y el acceso a servicios básicos. El repunte de la presión humanitaria se concentra en el cierre de año, con hostilidades que, según reportes periodísticos, se intensificaron desde Navidad y se extendieron durante varios días.
En paralelo, se han reportado afectaciones a infraestructura. En Campo Tibú, Ecopetrol informó que los enfrentamientos impactaron una línea de transferencia de crudo, con pérdida de contención y derrame, y que un vehículo usado para atender la contingencia fue incinerado en medio de nuevas confrontaciones.
Respuesta del Gobierno: PMU, refuerzos y apoyo a misiones humanitarias
El Ministerio de Defensa anunció la instalación del PMU en Tibú para coordinar acciones con la Gobernación, alcaldías y el Ministerio Público, y para acompañar caravanas humanitarias hacia zonas de alto riesgo como Filo Gringo. En seguridad, se reportaron refuerzos de Policía en cascos urbanos y mayor presencia del Ejército en áreas rurales, con apoyo de unidades como la Operación Esparta, la Segunda División y la Fuerza de Tarea Vulcano. También se mencionó el despliegue de capacidades de inteligencia e investigación, vehículos con mayor protección y apoyo helicoportado para mejorar movilidad en corredores de difícil acceso.
En lo inmediato, el reto es doble: sostener la atención a las familias que ya salieron y, al mismo tiempo, evitar que los confinamientos terminen convirtiéndose en una emergencia silenciosa en las veredas donde la gente se queda sin poder moverse.
