Gabriel Batistuta, ¿Cristo en el fútbol?

Gabriel Batistuta, ¿Cristo en el fútbol?

25 de marzo del 2013

Pudo ser médico pero eligió sanar dolencias pasionales por medio de goles, pudo ser un “don Juan” aunque en su corazón tuvo cabida apenas una mujer, fue comparado con Jesús, pero en lugar de panes y peces regaló grandes jugadas en Italia y Argentina.

Si de pasión por su oficio y fe en Jesús se habla, Gabriel Omar Batistuta es uno de los más fieles exponentes del catolicismo en el mundo del deporte.

“Batigol”, como era conocido, no sólo se sació de hacer goles en los más importantes escenarios, sino que con sus buenas obras se acercó a la imagen idealizada de Jesucristo.

Sin cargar ninguna cruz a cuestas, y quizá sin proponérselo, el argentino fue transformando su apariencia hasta quedar con rasgos similares a los que se conocen de Jesús.

Jesús y Batistuta, Kienyke

Batistuta pudo ser Jesucristo

Su físico bien podría haber sido parte de la pasión y muerte de Jesucristo en su camino al Calvario, no en vano, en el 2005, cuando se aprestaba a ponerle punto final a su carrera, fue tentado por varios directores italianos de cine para protagonizar dos películas, una de ellas encarnando al hijo de Dios.

Aunque la capacidad actoral de Batistuta no le permitió medírsele al reto de la televisión, al exgoleador no le quedó grande el desafío en Fiorentina, Roma o la selección Argentina, equipos en los que generó una devoción expandida desde Reconquista, su ciudad natal, hasta el estadio Artemio Franchi, donde su imagen quedó inmortalizada en una estatua de bronce. http://www.elenganche.es/wp-content/uploads/2011/07/batistuta.jpg

En Florencia, donde quedaron plasmadas las maravillas de Leonardo da Vinci y Miguel Ángel, brotó la inspiración de un emperador que gracias a los 207 goles marcados, es recordado como un dios en la memoria de los fanáticos de Fiorentina.

Monumento a Batistuta, Kienyke

El calvario del “Bati”

Sin embargo, en un camino prolongado por 17 años, también hubo espinas. Su potencia y calidad fueron presa para los defensores, quienes sin enterrar clavos en sus pies, le crucificaron los tobillos, al punto que ha tenido que practicarse varias cirugías para recuperar la movilidad y poder caminar con normalidad.

Al margen de su exitosa carrera, Gabriel Batistuta no ha ocultado nunca su devoción por Dios: “para mí, Jesús es un ejemplo a seguir. Siempre he tenido fe, aún en los momentos difíciles de mi vida. Siempre he creído y he seguido las enseñanzas de la Iglesia”.

Ese mismo respeto por su fe lo ha llevado a ser una persona ajena a los escándalos. El argentino no se dejó presionar por el peso de la popularidad, tanto así que Irina ha sido la única mujer en su vida afectiva; fueron novios desde los 15 años, se casaron y tuvieron cuatro hijos y hoy en día, después de 29 años, continúan siendo una pareja estable.

Los años se llevaron el look sagrado, pero han dejado la imagen que cualquier deportista quisiera tener: la de un caballero consagrado a su equipo, un ser humano a quien la fama lo aferró a su familia y lo convirtió en un dios digno de la devoción de quienes hacen del fútbol su religión.

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