Giovanni Granada, inventor desde los doce años

Giovanni Granada, inventor desde los doce años

31 de enero del 2013

Eran las vacaciones de 1976. Giovanni Granada, de 12 años, pensaba en un invento para construir junto a su amigo Nicolás Bright, durante los tres meses de receso escolar. Ambos tenían experiencia con pequeños aviones de motor de caucho y gasolina. También en carros de juguete con motores eléctricos y de balineras para competencias callejeras. Inventar y reinventar era el juego favorito. Poco les interesaban los juegos convencionales como el fútbol, pues fácilmente perdían el interés en ellos. Eran pequeños científicos de pelo largo que gastaban su curiosidad en descubrir cómo funcionan las cosas.

La inspiración llegó en medio de una conversación sobre herramientas y máquinas. Una lupa en marco de bronce, propiedad de Luis Enrique, abuelo de Giovanni, los llevó a pensar en hacer su propia cámara fotográfica. Querían darle un uso diferente a ese cristal que usaban para quemar, con la ayuda del sol, papel y hojas secas de los árboles. Fue así como Giovanni y Nicolás decidieron descubrir los secretos de la cámara Kodak Brownie que retrataba los mejores momentos familiares. Hacer una propia era la manera de entender el origen de la fotografía. El primer paso fue comprar una lupa cualquiera en una papelería.

Giovanni Granada
los trece años, Giovanni hizo esta cámara de rollo con balso.  

Consultaron la Enciclopedia Temática Quillet, en especial el tomo de la colección juvenil: “Mis primeros conocimientos”. Aquel que combinaba la fotografía, la magia y el béisbol. Otra fuente de información fue la Enciclopedia Británica. Sin embargo, no fue suficiente. Por esta razón, decidieron ir al Parque de Lourdes en la Calle 63, un lugar que aglomeraba docenas de fotógrafos encargados de retratar a los caminantes y enamorados. Pero no tuvieron suerte. “Eran celosos con la información y regañones”, recuerda Giovanni.

Con el tiempo, llegaron a un almacén de fotografía en la Calle 61 con Carrera 13, donde un experto resolvió sus dudas. Finalmente, el hermano mayor de Nicolás –arquitecto de profesión– elaboró una plano para que se guiaran y armaran su primera cámara fotográfica.

Un mes después, Giovanni y Nicolás reunieron algo de dinero para comprar los materiales necesarios para el invento: madera triplex, tornillos, puntillas, pegante, lijas y un trozo de cartón para hacer fuelles. Aunque demoraron una semana en armar la cámara, esta no funcionó. Dedicaron el resto de vacaciones a hacer los ajustes. Luego de muchos intentos, la cámara les regaló la primera imagen: el retrato de un hermano de Nicolás. Con su nuevo juguete terminado, se dedicaron a fotografiar el jardín, las ventanas y cualquier objeto estático. Establecieron como regla turnarse la cámara los fines de semana.

Giovanni Granada

El cortometraje realizado por Giovanni, quien hoy tiene 49 años, se exhibe actualmente en salas de cine de Colombia. 

Treinta y cinco años después, Giovanni Granada decidió escribir su historia y revivirla a través del video. Así nació un cortometraje llamado ‘El Invento’, galardonado en Estados Unidos y Europa y seleccionado en varios festivales internacionales. El mismo que hoy se exhibe en las salas de Cinecolombia.

Se trata del resumen de su infancia, donde están incluidos todos los aparatos que creó y mejoró junto a su inseparable amigo, Nicolás, como aquel radio teléfono de juguete que potenció para no usar el teléfono de la casa. Sin embargo, con su primera cámara se enamoró de la fotografía y la producción audiovisual.

Granada, quien en su infancia pedía calculadoras científicas o soldadores de cautín, ha dedicado gran parte de su vida a la creatividad. Su fascinación por las máquinas tiene origen en los talleres de zapatería de sus papás, Aníbal y Sara. Allí conoció y aprendió el uso de taladros, tornillos, alambres, máquinas industriales de coser y todo tipo de herramientas. Esos fueron sus primeros juguetes.

Giovanni Granada

Giovanni en uno de sus experimentos fotográficos de juventud. 

A los ocho años, dominaba un taladro. Su primer maestro fue su papá, quien le enseñó las bases de la electricidad. Luego, para conocer más de las máquinas, se dedicó a consultar los libros de las bibliotecas de su casa y colegio. Sobre las explicaciones, recuerda el programa de televisión del profesor José de Recasens, en el canal Señal Colombia.

No faltaron los accidentes. Recuerda dos en particular. El primero fue una cortada que se hizo a los seis años en una pierna con una cuchilla.  El segundo ocurrió mientras aprendía a mezclar pólvora con la ayuda de algunos libros de química. Fabricaba “bombitas para hacer detonaciones pequeñas”, dice. Sin esperarlo, la de pólvora se encendió y le quemó parte de la cara, una oreja y una mano.

Giovanni y Nicolás trabajaron en la evolución de su primera cámara. Fueron cuatro versiones en total. A los trece años hicieron una para cada uno. Usaron por primera vez un lente y ampliadoras de fotografía para mejorar el tamaño de las imágenes. Un año después, fabricaron una cámara de balso con rollo y obturador. La de Giovanni se llamó Epsilón II, como la quinta letra del alfabeto griego; mientras que la de Nicolás fue una mezcla entre su nombre y la marca Nikon. Para esa época, el clóset se convirtió en el lugar de relevado. La cuarta y última cámara quedó inconclusa a causa de su complejidad.

Giovanni Granada

Nicolás (izquierda) y Giovanni, amigos inseparables que dedicaban sus vacaciones a probar sus inventos. 

Pero la fotografía siguió en sus vidas. Cuando Giovanni prestó el servicio militar porque le parecía “era una juguetería inmensa”, se convirtió en el fotógrafo oficial del Batallón de Guardia Presidencial. Tenía los conocimientos suficientes, pues había tomado un curso con el fotógrafo Javier Sandoval. Sus trabajo se basaba en tomar las fotos de los carnets y los uniformes de los soldados. Luego hizo parte del Batallón Colombia en el Sinaí (Egipto). Allí fue asistente del fotógrafo y ayudó a documentar cuanto sucedía.

En la actualidad, Nicolás es fotógrafo y Giovanni es socio de una reconocida productora de comerciales. Giovanni  prepara la producción de la película ‘Máxima Altura’, sobre las aventuras de un niño que tiene que salir del planeta para encontrar su lugar en el mundo y superar situaciones escolares y familiares difíciles. Por esta razón, hace pocos meses retomó su espíritu de inventor y envío una sonda espacial con varias cámaras de alta definición para grabar la tierra a miles de metros de altura.

Lea también:
Los mejores inventos de 2012   Quién fue el inventor de los premios Nobel