La verdadera historia de Choco y sus perros: de la calle a las redes sociales

2 Julio 2022, 08:00 AM
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Creado Por
David Andrés Trujillo Yepes
En entrevista con KienyKe.com, José Luis Matos reveló detalles inéditos de su nueva vida y lo que en verdad pasó en el video de cumpleaños callejero de Choco y sus perros.

José Luis Matos tiene 25 años y su vida no ha sido fácil. Hasta hace poco vivía en las calles del barrio Cabecera de Bucaramanga, rebuscando algún trabajo para hacer o pidiendo a transeúntes, de puerta en puerta, o lo que fuera necesario para poder conseguir comida para él y sus dos secuaces: la Nena y el Shaggy, dos perritos callejeros como él, que lo catapultaron a la fama.

Choco no es de Bucaramanga, pero la vida lo llevó hasta allí. El Peñón, Bolívar, municipio donde vivió los primeros años y queda a 851 kilómetros de Bucaramanga. El mismo que dejó a los diez años por ser víctima de un grave caso de violencia intrafamiliar.

“Yo soy de El Peñón, Bolívar, en mi familia había violencia intrafamiliar y la verdad a mí me maltrataron mucho y decidí irme de mi casa a la edad de 10 años. Desde muy pequeño me tocó vivir mi propia realidad”, recuerda José Luis Matos.

De niño emprendió su camino hacia Barranquilla, buscando dejar atrás los problemas familiares, pero como dicen en la calle, ‘de Guatemala se fue a Guatepeor’: “de El Peñón me fui a Barranquilla porque mi padrastro me dijo que me fuera con ellos. A mí me crió mi tatarabuela, pero allá las cosas eran peores, nunca tuve a mi papá al lado y me fue mal con mi padrastro. Empezaron los problemas”.

De allí, siendo solo un niño, empezó a vivir en la calle y rodó por municipios como Valledupar, Santa Marta, Cartagena, hasta que años después logró asentarse en Bucaramanga. Allí conocería su nueva familia canina, los que hoy son su mayor orgullo y lo llenan de alegría a diario.

Hace diez años, mientras deambulaba por las calles de la ‘Ciudad Bonita’, vio a una pequeña perrita perdida, desorientada. A Choco le gustaron siempre los animales y entiende perfectamente a los perros callejeros, pues sabe por experiencia lo que significa estar solo en la calle. “A nena me la encontré en un parque con un collar en Bucaramanga. Nadie me la reclamó y hasta ahora sigue conmigo”, contó Matos.

Algo bastante particular es que Choco no perdonaba perrito que viera en la calle, inmediatamente lo tomaba bajo su custodia. Cuando aparecían sus dueños él con gusto se los devolvía y en ocasiones le daban algo por haber cuidado de sus mascotas en la calle. El buen Choco evitaba que los caninos fueran atropellados o maltratados y hasta les daba comida con lo poco que ganaba.  

Fue entonces cuando llegó a su vida su otro mejor amigo, el Shaggy. “A Shaggy me lo encontré en el Parque los Leones en Bucaramanga.  Yo vi a Shaggy y pedí un collar para recoger ese perro perdido. Yo cogí a Shaggy y al rato llegó el dueño y se lo llevó. Pero a los días lo vi al lado mío, dónde yo dormía. Entonces yo dije uy cómo así, bienvenido de nuevo y ahí quedó marcada nuestra amistad. Shaggy, la nena y yo, las chocoaventuras”, recuerda entre risas el actual influencer de Bucaramanga.

Los dos perritos que rescató lo siguen a todos lados, le obedecen y hasta duermen con él. No les importó si estaba en un cartón en la calle o bajo la lluvia, los animales se mantuvieron fieles a su humilde amo.

Las primeras aventuras de Choco y sus perros era en la calle, si tocaba pedir, pedían y si había que trabajar, trabajaban. Los tres eran expertos cuidando carros estacionados en la calle y sus perros eran buenos guardianes para ahuyentar a los amigos de lo ajeno.

 “Al retaque, tocaba pedir. Pedía en todos lados, mucha gente me colaboraba gracias a Dios y la comida que compraba era para los tres. Los mejores días nos comíamos una caja grande de arroz chino y nos ganábamos el dinero cuidando carros”, contó con nostalgia Choco sobre sus días de ser habitante de calle.

La verdadera historia del cumpleaños callejero

 

Contrario a lo que piensan muchos, la grabación del cumpleaños en la calle no fue una puesta en escena ni algo preparado con antelación. Choco recuerda con cariño ese día porque para él fue especial, porque además era el aniversario de su amigo perruno ‘El Shaggy’.

“Ese día Shaggy estaba cumpliendo cuatro años de estar conmigo y todo se dio ese día. Íbamos caminando y vi que una señora iba a botar ese ponqué saliendo de la panadería, que porque la habían devuelto, entonces que era contaminación del producto y yo se la pedí”, relató el Choco.

Si había torta había fiesta, ya tenían lo más importante. Pero una fiesta digna de Shaggy no podía quedarse allí, por lo que José Luis Matos siguió buscando. Unos platos plásticos que alguien había echado al reciclaje eran perfectos para los tres y una donación de un transeúnte le permitió comprar una vela y tres gorritos de cartón: Todo estaba listo para la celebración.  

Sin embargo, en la soledad de la noche Choco se percató de que había un infiltrado: “Me di cuenta que había alguien grabando pero yo estaba en la mía, sentado. Yo no le dije nada, ojalá sea para algún bien, pensé”.

El video muestra el momento en que Choco le pone los gorritos de cartón a la Nena y a Shaggy. A cada uno le  da su respectiva porción de torta y procede a cantar el cumpleaños. En el ambiente hay algo de nostalgia y a Choco se le salen algunas lágrimas a ver a sus perros comiendo, pues son sus únicos amigos en medio de una ciudad de más de 580 mil habitantes.

El Choco y sus perros llegan a la fama

 

Todavía sigue siendo desconocida la identidad de la persona que grabó, pero el Choco estará eternamente agradecida con ella. El día siguiente fue una experiencia jamás vivida, pues nunca lo habían tratado con tanta amabilidad, pues eran pocos los que se le acercaban en su condición de habitante de calle.

“Eso fue una completa locura. Yo me acosté a las cuatro de la mañana, porque a esa hora cierran todas las discotecas. Yo pedía con Shaggy y con la Nena para comprar comida para la mañana y para cuando nos fuéramos a dormir. En ese sector un señor nos vendía empanadas a nosotros. Me acosté en la madrugada y le di gracias a Dios, porque todo me lo ganaba era bien ganado o pedido”.

Tan pronto amaneció, había iniciado una nueva vida para él y sus mascotas: “Me levanté como a las 7 y había una persona esperando al lado. Luego llegó otra persona, nos montaron en un carro, nos llevaron a comer”, cuenta el Choco sorprendido con tanta amabilidad, jamás antes vista en Bucaramanga.

A Choco le llegó dinero en efectivo, ropa, comida para perros y un sinfín de artículos con los que pudo solventarse algunos meses y salir adelante junto a sus perros. El influencer David Guerrero fue quien lo asesoró y le enseñó algunos tips para crear contenido en redes sociales. De allí nació una oportunidad de oro para Choco de generar contenidos en redes sociales.

“El celular fue comprado con partes de las donaciones. El primer celular me lo regaló David Guerrero, que fue el primero que me agarró a mí. Ese celular yo lo vendí y me compré otro para poder tener mejor cámara para los vídeos. Yo siempre había querido ser influencer, mi inspiración es Jefferson Cossio, me le quito el sombrero. Yo quiero ser como uno de esos manes”.

Choco y sus perros cumpleaños callejero

Choco y su lucha contra el maltrato animal

 

Desde entonces, Choco se gana la vida generando contenido de entretenimiento y también de apoyo a fundaciones que albergan perros y gatos. Una de ellas en Bucaramanga, con la que tiene varios proyectos: “Yo he trabajado con varias fundaciones, sobre todo Libertad Animal, que es una fundación que apoyo mucho, tienen 300 animales y no ha sido fácil porque económicamente no es que esté del todo bien. Vamos a unirnos con animalistas para recoger tapas y plástico para llevarle comida a los animales”.

Aunque muchos creen que se hizo millonario o que tiene su vida solucionada por el video del cumpleaños, nada es más lejano a la actualidad de José Luis Matos. El nuevo influencer ya no vive en las calles, pero lo que obtuvo sólo le alcanzó para rentar una pequeña habitación y amoblarla.

“Le voy a mostrar mi realidad. Este es un cuarto de alguien que me dejó rentar en su casa. Esto es parte de la empresa que el man tiene acá, me estoy quedando dentro de una empresa”, cuenta el influencer.  

Choco desmiente que haya recibido millones. Las donaciones que le llegaron fueron buenas, pero tampoco le alcanzan para vivir y le contó a KienyKe.com que estos fondos que le quedaron de sus 5 minutos de fama, ahora están por agotarse. “Ojalá me hubiera vuelto rico para ayudar a mi familia y la verdad, de todo no me volví rico pero si más humilde y comprensivo con los animales. En las buenas muchos, en las malas son pocos”.

El sueño del Choco es tener una  fundación contra el maltrato animal que tenga sede en todos los departamentos y poder ayudar a los perros callejeros de todo Colombia y ligar esto con su carrera como Influencer, actividad que se le dificulta un poco por no saber manejar bien el celular ni editar videos: “Estamos pensando qué contenidos creamos para entretener a la gente. Mi sueño es tener una fundación nacional para todos los departamentos, para todos los animales en la calle”.

Choco quiere debutar como cantante y en su página de Instagram @joseluis.matos.7906, que ya tiene 184 mil seguidores, tiene proyectos de crear contenido musical enfocado en el cuidado de las mascotas: “Vamos a sacar una canción en contra del maltrato animal y una campaña para recolección de alimentos”.

Pide a las personas que le tienen cariño o lo recuerdan, que al menos le colaboren con seguirlo en sus redes sociales y darle like a sus publicaciones, pues de monetizar su Instagram y las donaciones que le llegan depende que el buen Choco, el Shaggy y la Nena puedan seguir con sus ‘Chocoaventuras’.  

“La verdad, aunque no tenga casa, ni donde estar, la vida sí me ha cambiado en cierto punto porque hay personas que de verdad me quieren, mis seguidores y es por lo que yo lucho, por esos mensajes que me llenan de apoyo”, puntualizó José Luis Matos.

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