El moscardón

18 de mayo del 2011

Son tantos los ruidos que genera la política actual, tantos los trinos y vainazos del moscardón en contra de Santos y tantos los insultos de los uribistas en contra de quienes se opusieron a su gobierno, que el país cree que es más importante un trino del moscardón que los millones de desplazados por la violencia y el invierno que los falsos positivos, que la corrupción.

Llevamos casi dos semanas con el cuento de si hay o no conflicto armado, discusión que por lo demás es bizarra porque el propio moscardón sustentó algunas de sus decisiones por cuenta de ese término.

En el fondo no creo que al moscardón le preocupe tanto si en la Ley de Víctimas quede o no ese término. A él lo que no le gusta es la ley y punto. Como tampoco le gusta la Ley de Tierras, pues detrás de esta ley, viene la devolución de tierras que por años han sido usurpadas por la guerrilla y los paramilitares.

Definitivamente tiene que ser muy aburridor para el presidente Santos tenerse que aguantar permanentemente el ruido que genera ese moscardón que se pasea por todos los temas del país, como si todavía fuera presidente. Esto no solo es una falta de respeto con su sucesor, sino que constituye una enfermedad adictiva, en este caso al poder.

El moscardón no ha querido entender que ya no es el presidente, que es un ciudadano más, eso sí, con uno que otro problemita adicional, ya que si círculo cercano acabará necesariamente preso, por casos como AIS y las chuzadas, por no hacer la lista extensiva.

Por eso el moscardón vuela de sitio en sitio, depositando sus heces verbales, contaminando a cuantos lo critiquen, le pidan prudencia o  lo que sea, pues él se considera intocable y actúa como tal.

El moscardón y su desagradable ruido sumado a sus odiosos decibeles no pasa desapercibido, no conoce de discreción y, a pesar de darse contra las paredes y las ventanas, insiste en mortificar a los que lo perciben y detestan.

Desde ya pronostico que tarde o temprano el moscardón, como suele pasar, acabará espichado por el  golpe de un periódico hecho trizas en contra de una mesa o una silla, porque a esta altura el presidente Santos ya debe estar molesto con el ruido y los aspavientos del moscardón.

Por lo pronto, lo más sano es comprar Baygon, que para los efectos prácticos significa no volver a seguir al moscardón en Twitter ni volver a leer nada de lo que diga, pues es la única manera de ser solidarios con el presidente Santos, pero más importante aún, dejar de ver y escuchar al moscardón cuyo ruido es odioso y detestable.

Santos está haciendo bien las cosas y esa de por sí es una razón más que suficiente para ignorar al molesto moscardón.

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