Injusto con el cine colombiano

21 de julio del 2017

Una de las funciones de la película Colombiana ‘Talento Millonario’ fue suspendida por falta de público.

Injusto con el cine colombiano

Como dicen por ahí “no te lo puedo creer”. Una de las funciones de la película Colombiana ‘Talento Millonario’ fue suspendida por falta de público, a otra función entraron cinco personas en total la vieron en las salas 1.700 cineastas.  A Virginia Casta otra de las propuestas nacionales la acompañaron 3800.  Desconsolador el panorama, para los directores, actores, guionistas, producción y en general los involucrados en el rodaje de las mismas.

¡No hay derecho!  Los Colombianos no correspondemos al esfuerzo, la dedicación, la ilusión de los escritores, pero lo peor, le volteamos la espalda a la realidad de nuestro país que no es únicamente nuestro, los temas de la gran mayoría de las producciones nacionales son universales, independientemente de las trilladas de la droga, la pobreza y los narcos.  Cuando se trata de un mensaje esperanzador como en el caso de “Talento Millonario” no se motivan.  Estamos demasiado permeados por Hollywood y sus películas de acción con exceso de violencia, agresividad, odio, venganza vistos de otra manera pero absolutamente negativos para el espectador pero muy bien empaquetado al mejor estilo de la capital del cine.

Por eso ‘Talento millonario’ no caló entre la gente a pesar de la excelente y actual temática: los vientres alquilados.  Eso no solamente sucede en Colombia, diríamos que este tipo de empleo llego retardado a nuestro medio.  Porque en Estados Unidos y Europa existe hace muchos años.  Sin embargo, los analíticos escritores y directores nuestros metieron el dedo en la llaga, sacando a flote una situación que sucede aunque no sea recurrente: cuando el bebé encargado nace con algún problema de salud como es el caso del protagonista de éste largometraje:  Síndrome de Down.

¿Qué hacer en esos casos?  ¿Cómo reaccionan los padres contratantes y la madre contratada?.  ¿Es aceptable, legal, permitida la devolución de la criatura?, ¿Qué sucede cuando ninguna de las partes involucradas en el negocio se niegan a responder por el objeto del mismo?.  Porque así lo tratan como un objeto un negocio. Se lucra la dueña del vientre y quienes la contratan: ser padres sin perder el glamour.

A un planteamiento tan profundo como éste no respondieron nuestros compatriotas.  Definitivamente no quieren pensar, detestan los cuestionamientos éticos y morales, sea la moral que sea. Cada uno tiene la propia.  Desdeñamos un problema universal que cada día crece más.  Las estrellas de la música, el cine, la televisión, las millonarias o, quien tiene la capacidad económica cada vez acuden más a éste sistema de maternidad para cumplir con la sociedad y un deseo. Recuerden hace unos dos años Sofía Vergara, alquiló el vientre de una mujer vietnamita para procrear un descendiente con su anterior pareja Nick Loeb. No llegó a un final feliz por problemas de salud de la empleada, pero sucedió.

Por eso debemos respaldar al cine nacional, y no  rechazarlo solo por ser Colombiano.  Ellos se la están jugando por construir una cultura cinematográfica en el país abordando temas polémicos como el de ésta película pero dando una muestra del sentir de los seres humanos sensibles, generosos y sin prejuicios dónde la dueña del vientre decide quedarse con su hijo a pesar de su condición de niño especial que más tarde resulta dueño de un talento millonario:  genio para la música, mientras el egoísmo, la frialdad, la vanidad, la indiferencia de su verdadera progenitora queda patente al rechazarlo como cualquier mercancía defectuosa digna de botar a la basura.

Cuestionamiento fuerte a una de las soluciones de moda a la maternidad del siglo XXI y a quienes no desean abrir los ojos sobre la misma, dándole la espalda a nuestro cine.  Quítele la etiqueta de Made in Colombia y comprobará que nuestro cine es tan importante aquí y en Cafernaúm, cuando abordan situaciones como ésta.

¡Apoyemos nuestro cine!

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