Innovar es evolucionar

Innovar es evolucionar

3 de Junio del 2017

En la próxima década el 80% de la población del mundo va a vivir en áreas urbanas, lo que implica que las ciudades serán el espacio primordial para desatar el potencial económico y social de la humanidad, pero a la vez, donde se concentrarán los mayores problemas de la humanidad, la congestión, la contaminación, la violencia y las desigualdades.

Aprovechar ese potencial de las ciudades y superar todos los nuevos retos urbanos requiere innovación y emprendimiento.

La innovación se ha convertido en el gran vehículo para transformar nuestra sociedad urbana. Medellín, en Colombia, es un laboratorio de innovaciones urbanas, estas van desde escaleras eléctricas y metrocables para llegar a los barrios más populares, hasta la creación de Ruta N, un distrito donde se apoyan a emprendedores que crean empresas, invierten y desarrollan nuevas tecnologías.

Bilbao en España, a partir de la construcción de un museo y una estrategia de renovación urbana en el centro de la ciudad, se ha dedicado a atraer y apoyar jóvenes con talentos culturales. Barcelona usó los Juegos Olímpicos para hacer un proceso de renovación urbana de dimensiones colosales, lo que llevó a ser epicentro de actividades de innovación y emprendimiento para toda Europa.

La innovación, la tecnología y el emprendimiento deberían ser las grandes palancas para encontrar soluciones a los enormes problemas de movilidad, contaminación, inseguridad y exclusión social que vivimos a diario en las  calles de nuestras ciudades.

En el país, según informe de Confecámaras,  se crearon en 2016, 299.632 empresas, lo más probable es que el 50% de estas desaparezcan en los dos primero años de vida.

Son muchos los desafíos que enfrentan los emprendedores en la ciudad, no solo la falta de capital inicial, sino la regulación excesiva y  la falta de información y datos abiertos. También  la descoordinación entre las entidades públicas y privadas que lo apoyan, la cultura que valora la empleomanía, que dice “si creó empresa es que no encontró trabajo”  o peor aún,  donde se es implacable con los fracasos,  si creó empresa y se quebró,  quedó marginado y excluido,  sobretodo del sector  financiero.

Para que Bogotá sea innovadora, la administración distrital debe creerse el cuento y articular un ecosistema entre sector público, gremios, universidades y empresas que permitan el surgimiento y apoyo a emprendedores innovadores. La cuestión no es solo de darles capital y apoyo financiero, es crear un entorno donde pueda tener asistencia técnica, intercambiar información, hacer prototipos, probarlos y eliminar tanta tramito manía.

Atraer, retener y permitir la ampliación de la iniciativas emprendedoras debe ser una prioridad para toda la ciudad, más aún cuando  generan empleo, aplican nuevas tecnologías y propician soluciones concretas y creativas a los problemas que aquejan a los ciudadanos.

Debemos liderar una agenda moderna de desarrollo para la ciudad basada en la innovación y el emprendimiento, hay que conocer más iniciativas de creativas, hay que escuchar a los jóvenes, pues son ellos los que ahora buscan crear y desarrollar alternativas de vida prácticas y novedosas.

La innovación debe ser parte de la nueva dinámica urbana, solo así mejorará  la calidad de vida de barrios y comunidades y se asegura un destino más sostenible y competitivo, El presente y el futuro está en  innovar que es lo mismo que  evolucionar. Llegó la hora, hagamos un pacto por la innovación.

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