La rosca: el banco de los pobres

25 de octubre del 2013

¿Cómo afecta “la rosca” los índices de pobreza en Colombia, qué sería de los pobres si no existiera “la rosca”, cuántas más oportunidades tendrían para salir de la pobreza y ver los resultados de sus esfuerzos? Preguntas que pueden sonar mamertas si se hacen cuestionando el poder que tienen las redes de contactos para lograr […]

¿Cómo afecta “la rosca” los índices de pobreza en Colombia, qué sería de los pobres si no existiera “la rosca”, cuántas más oportunidades tendrían para salir de la pobreza y ver los resultados de sus esfuerzos? Preguntas que pueden sonar mamertas si se hacen cuestionando el poder que tienen las redes de contactos para lograr ciertos objetivos, pero si se plantean en términos de economía para el desarrollo traduciendo lo que significa ROSCA  en inglés, las preguntas hacen un giro de 180 grados y sugieren soluciones al vacío que genera el sistema crediticio para la gente bajos recursos.

Según el Banco Mundial, en Colombia la tasa de incidencia en la pobreza fue de 34.1% en 2012. En 2011, 3.8% (1,770,116) de personas en Colombia vivían con menos de $1.25 dólares al día y 6.8% (3,167,576) con menos de dos dólares al día. Para la mayoría de estas personas obtener un crédito por parte de un banco es casi imposible y aunque el porcentaje del crédito interno provisto por el sector bancario haya aumentado notablemente en los últimos años, la falta de servicios financieros se presta para la usura y el agiotaje en las calles del país. Dadas estas condiciones, las personas prefieren pagar altos intereses sobre la plata que prestan los gota a gota que asumir el riesgo de los altos costos que implica el interés de sobrecupo de un banco (asumiendo de manera optimista que el banco les abra una cuenta).

Cuando los niveles de ingresos son tan bajos, el acceso al crédito se vuelve una herramienta vital para invertir en la sostenibilidad financiera de la familia. Muchos trabajadores en Colombia expresan como 100 mil pesos les cambia la vida drásticamente porque entre otras cosas, les permite comprar una nevera para almacenar carne y leche, ahorrarse varios viajes en bus, planificar la semana e incrementar la productividad y las oportunidades laborales. Asimismo, comprar una moto permite ahorrarle al padre de familia el transporte de los hijos para ir al colegio e indirectamente incrementa la escolaridad. En síntesis, un pequeño cambio en ingresos puede generar grandes impactos económicos y sociales, que fomentan más planeación, más productividad y en consecuencia más bienestar económico. No tener ese acceso al crédito es en muchos casos, una trampa hacia la pobreza, y precisamente ahí es donde las ROSCAs son la alternativa informal más adecuada para llenar ese vacío crediticio.

ROSCA (Rotational Savings & Credit Associations) ahorro en rotación y asociaciones de crédito, son organizaciones informales que actúan como bancos para los pobres en los que el grupo de participantes hace contribuciones regulares a un fondo común que es entregado en totalidad o en parte a cada uno de los integrantes del grupo por turnos. En palabras más claras, en un grupo de 10 participantes, cada uno contribuye con 10 dólares mensuales y cada uno, llegado su turno, recibe 100 dólares cuando se reparte el fondo. Después de 10 meses todos los participantes habrán recibido 100 Dólares y el ciclo se cierra. Así lo ejemplifica el libro Mercados Financieros Rurales en los Países en Desarrollo de Von Pischke, J.D. consultor del Banco Mundial y presidente de Frontier Finance International.

Sin embargo hay diferentes modelos de Roscas que varían en la selección de los ganadores del fondo común y que vale la pena mencionar para explorar los matices de este tipo de instituciones informales que han sido un fenómeno en el mundo. El primer tipo de Rosca es aquel que se hace por subasta. En este modelo el más interesado en quedarse con el fondo común es el que más ofrece dinero por este. Aquellos que no necesitan la plata son favorecidos por el excedente que paga el participante por quedarse con el fondo en determinado ese mes. Este excedente actúan como un intereses para los miembros que no compiten por el fondo e incentiva la participación en la Rosca, pero se vuelve insostenible cuando hay pocas personas interesadas en subastar la totalidad del fondo. Por ende este tipo de Rosca funciona mejor cuando los participantes tienen diferentes intereses con el uso de la plata.

Por otro lado está la Rosca al azar, en donde los participantes no escogen ni compiten ofreciendo más recursos por quedarse con el fondo común, sino que cada mes son seleccionados al azar y una vez seleccionados no pueden volver a ganarse el premio hasta que el resto se lo haya ganado. El problema en este caso es que el primero que se gane el fondo común puede no tener incentivo para seguir aportando la cuota mensual. Cuando esto ocurre la subsistencia se pone en riesgo.

La subsistencia de las Roscas depende en gran medida de los mecanismos de implementación y cohesión que se usen. En casos de América Latina y África, si alguien decide dejar de pagar la cuota mensual se expone a sanciones sociales muy costosas como la prohibición de participar en otras Roscas, frecuentes extorciones y posibles destierros. Al ser la herramienta más importante para acceder al crédito y al ahorro de la gente de escasos recursos, cualquier falta se paga cara.

Los beneficios de las Roscas además de llenar el vacío crediticio que deja el sistema financiero en Colombia, es una manera de ahorrar y asegurar un flujo significativo de dinero entrante que permitirá invertir en algo productivo en el futuro y romper ese círculo de pobreza. Este modelo de organización financiera informal puede ser una buena solución para desplazados, reinsertados, exmiembros de grupos al margen de la ley y ciudadanos que no tienen acceso a créditos y quedan entrampados en la lucha del día a día para sobrevivir.

@Tobalvasquez

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