Melancolía en un mundo de fantasmas

11 de junio del 2011

Melancolía I, el grabado de Alberto Durero, una de sus obras más misteriosas, es una figura alada que medita con el rostro ensombrecido.  La mujer o el ángel ocupan su mente en visiones interiores, lejos de lo práctico, sin sentido para ellos.  Sus ojos miran lo invisible y su mano coge lo que no existe.  Inteligente y dueña de los instrumentos para realizar un trabajo creador Melancolía no va a ninguna parte: está paralizada por su depresión.

Durero muestra los trastornos que aquejan a los personajes de los cuentos Hugo Chaparro Valderrama  publicados en El discreto encanto de los melancólicos de Ediciones B Colombia.  Sombras, agobiados por el dolor de vivir, a veces robados del cinematógrafo, irracionales o en trance de dejar de ser lo que son nos toman desprevenidos porque son una caja de sorpresas.  Inventados con bella escritura de oraciones largas para leerse con cuidado y sin aspavientos.

Raymond en “Al empiezo de la madruga”, con la insatisfacción del caminante.  Como Robinson, el personaje de Defoe, cuyo padre dice: “El muchacho sería dichoso si se quedara en casa, pero si se lanza a viajar será el hombre más infeliz que haya pisado la tierra”.  Enamorado con amor grande de Aleida que tiene marido y un hijo de ambos.  Viven juntos los cuatro.  En “De regreso a Morgan” un obsesionado se interna en la cueva del pirata para evaporarse buscando el botín.  Leyó La isla del tesoro. Infantil, sentimental, según su novia que lo acompaña.  Ella regresará al lugar.

Un periodista escribe a Elvia Rivero (¿La Doña?), heroína popular de solitarias doncellas que descubrían el placer sufriendo con ella.  Elvia o alguien que firma con ese nombre le contesta.  Lo cita para una entrevista Irene Cañedo, que “hizo” a  Elvia y no puede más del olvido.  Irene muere.  Elvia asiste a su entierro.  “Donde un fantasma escribe a otro” es un homenaje al melodrama.

El espectro del capitán William Marsden viaja en tren hacia su tumba mientras Lucy, la esposa que lo asesinó, saluda desde lejos.  Sucede en “Un hombre de otro tiempo”. En “El Dr. Murdock y Mr. Clyde” una voz llama a un periodista para pedirle que vean una película de Harry Murdock.  Mr Clyde, similar a un vampiro, y Mia lo llevan al cine.  Juego de dobles o triples donde no se sabe quién es quién.

“Querida Susana” reúne cartas entre difuntos (¿o será la misma persona que se escribe a ella misma?) para hablar de sirenas, gigantas, caníbales e inusual amor: “¿Cómo puedo extrañarte tanto cuando nunca nos hemos encontrado?”. “Caminito” es una historia de compadritos y del romance con Alicia que un día tomó otro rumbo.

“El sueño de Cide Hamete Benengeli” rehace el origen de la segunda parte del Quijote: el musulmán y don Miguel cuentan aventuras para “olvidar la tristeza de estar presos y abatidos, fatigados por cadenas, sin conocer de este mundo nada distinto al rincón donde vivíamos cautivos”.

Los relatos de El discreto encanto de los melancólicos recuerdan a algunos de Gabriela Alemán.

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